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| "Razones para construir juntos" | |||||||||||||||
| Revista electrónica semanal, Puebla, México, año 1, núm. 3, 5 de septiembre de 2004 | |||||||||||||||
| Política - Sociedad - Cultura | |||||||||||||||
| Editorial | |||||||||||||||
| EL MUNDO PROBLEMÁTICO Un personaje de Les Séquestrés d'Altona de Jean-Paul Sartre, llamado von Gerlach, el carnicero de Smolensk, el nazi, siempre había querido eliminar en defensa propia a la bestia que veía en los ojos de los demás. Era -según él- una bestia malvada, cruel y carnívora; un día descubrió que la bestia vivía en él mismo, y en un grito de desesperación exclamó: "El hombre ha muerto, y yo soy su testigo." El mismo pensador francés, en La Nausée, concluye que el hombre es enteramente libre, pero la libertad "era parecida a la muerte". Los sentimientos de injusticia, inconformidad, desaliento, desconfianza e indiferencia parecen llevarnos a las situaciones no sólo de angustia, alienación y absurdo, sino de desesperanza y de aislamiento en la conveniencia propia. En un clima así es fácil el enojo y la desesperanza, el extremismo y la violencia. La marcha del 27 de junio mostró a una sociedad que se manifiesta pacífica, que exige, que testifica y que reclama a un gobierno incapaz de cumplir con sus funciones básicas de garantizar la integridad de sus ciudadanos; pero fue una manifestación "sin rostro" -señala en su artículo, en este número, Jorge Navarro. La marcha de apoyo al jefe del gobierno capitalino, en cambio, tuvo un rostro bien específico y bien definido, pero -nos dice el mismo autor- es una muestra del poder que toma las calles en un desplante que desafía a las instituciones y a las leyes. Lo que vimos en el IV Informe de Gobierno de Vicente Fox muestra también esa situación de alarma y azoro; lo preocupante es que ahí -en donde se supone que debía campear el acuerdo, el argumento, la razón, el diálogo y la pluralidad- prevaleció la falta de razón y de respeto, la ruptura de acuerdos previos y el instinto de camarilla. Álvaro Delgado, en su artículo, nos ilustra esto y nos muestra las razones de su preocupación. Manuel Díaz, por su parte, encuentra los síntomas de un país dividido, similar al México de 1842 a 1847, y advierte los riesgos del populismo y la desunión. Nuestros colaboradores, en este número, piensan el país desde diversos ámbitos; algunos reflexionan sobre la historia y la situación del PRI (Carlos Ramos y César Musalem), o sobre las transformaciones del presidencialismo mexicano (Raymundo García); otros desde el análisis social y del estado de la salud (Jesús Reyes y Héctor García). No falta la reflexión sobre los medios de comunicación -en particular la televisión- ni el humor (Arturo Villanueva) ni la poesía (José R.); en fin, un mosaico rico en perspectivas para analizar el clima de la política, de la sociedad y de la cultura de nuestro tiempo. En este clima de desconcierto, no podemos llegar a la conclusión de que sólo nos queda resguardarnos y cuidarnos de todos y de todo. Quizá, hoy más que nunca, debamos escuchar las palabras de Emmanuel Mounier, el filósofo personalista, en el sentido de rechazar el estado actual de las cosas -inspirado por el espíritu de camarilla- en nombre de la dignidad y de las aspiraciones esenciales de la persona humana [Nuestro humanismo, 1935]. No confiamos en las soluciones mágicas ni en la redención de los caudillos, como tampoco creemos que los machetes y la violencia de las calles sean signos de la participación ciudadana. Creemos que es posible -a diferencia de Sartre- ver en el rostro de los demás, el propio rostro dignificado. Creemos en el trabajo cotidiano, escondido -a veces silencioso- de padres y madres de familia, de obreros, campesinos, estudiantes, empresarios, profesores, como elemento indispensable para construir una sociedad digna. |
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| En asuntos domésticos, concernientes a nuestro estado poblano, rechazamos el espíritu de camarilla de algunos de los que pretenden gobernarnos. Como sociedad, sabremos exigir dignidad e inteligencia. No queremos que sean los desplantes de poder, de recursos económicos, o de la fuerza de las mafias, los que alcancen el poder en noviembre próximo. Quien logre obtener el triunfo electoral de esas elecciones, lo hará -si nos comportamos como sociedad inteligente- por la fuerza de sus propuestas, de sus argumentos, de su inteligencia y capacidades para lograr el consenso mayor: la convicción de que podemos vivir y convivir juntos. Entonces sí, podríamos decir que sí, tendremos un destino común, fuera de los artilugios retóricos. Alternativa, de nueva cuenta, ofrece la reflexión calmada, pensada, asimilada, en medio de una vorágine de información -hasta en exceso-, de notas de toda índole, y de montones de tinta y de bytes que -lejos de lograr la clarificación- nos colocan en la situación de no saber lo que está pasando. Por contraste, estamos convencidos de que es preciso detener la marcha para pensar y, así, comprender qué pasa y cómo podemos colaborar -de forma factible y razonable- en la construcción del espacio público que necesita la sociedad. |
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