Love is money
Capitulo
4
-Qué
ha pasado Chou? Como es un grupo de matones me invade la casa a medio de la
noche, viola a mi… a la persona que amo y se van tan frescos!! Como es que no
me dado cuenta? Porquee?
Estaban en la sala de espera de la clínica a la que llevara a Sanozuke de
urgencia. Todo estaba agitado en aquel momento, los pasillos y los enfermeros
corrían de un lado para otro.
Se limpió la cara con la punta de la camisa ensangrentada.
-Señor, tranquilícese. Todo se pondrá bieen.
- Esos de seguridad... Estarían tomando ccerveza y mirando el fútbol en la
tele! Pero a que clase de gente estoy pagando??- cerró los puños con fuerza.-
Me cargaré a quien le haya echo esto!
-Señor, parece usted muy determinado en ssu búsqueda de venganza pero, el chico
necesita mas su apoyo ahora que de su venganza…
-Tienes razón… gracias Chou.
- Es familiar del paciente?- Uno de los ddoctores se le acercó.
-No, bueno si, es huérfano. Yo soy su… sooy un amigo.
-Ya… Dígame, es consciente de la gravedadd en la que se encuentra el chico,
verdad? Mire, por mucho que le cueste, no le mentiré, su situación es critica.
Puede que… no salga de esta.
-Doctor, haga todo lo que sea necesario, no mire a medios, por favor, si hay
alguna posibilidad, por remota que sea de que se ponga bien, hágalo.
-tranquilícese, usted esta muy nervioso. Porque no va a donar sangre? Ve
aquella enfermera? Vaya con ella y dígale que quiere donar sangre. En cuanto
tenga noticias más concluyentes le avisaré. De momento esta en la UCI. Ha
perdido mucha sangre y le hemos operado de urgencia.
- Si doctor, haré eso. Por favor, no dejee le deje morir.
-Vamos Chou!
-Donde señor?
-A donar sangre! No has oído? Sano ha perrdido mucha sangre, así que vamos a
donar!- Se adelantó.
-Ah, claro señor!- “Argh, donar sangre! YY en cima para ese chucho! Pero si yo
le quiero muerto, para qué demonios voy a donar sangre!” Sonrió a Saito
mientras la enfermera les indicaba unas macas donde echarse. “No se porque
falló el plan…. Bueno rezaré para que no aguante y se muera!”
Pese a los muchos intentos de Chou, Saito no quiso dejar el hospital durante los
días en que los médicos trataban de estabilizar la situación del chico.
Le habían dicho que su estado era muy crítico, que había perdido mucha sangre
y le habían operado de urgencia. No perdería la fe, pero poniendo la
posibilidad de que recuperase físicamente los médicos creían que no volvería
a ser el mismo, estaría psicológicamente muy afectado.
No dejaba de darle vueltas a la cabeza, sentado en el mismo sillón desde las últimas
48 horas. Quién entraría en una de las casas mejor guardadas de Tokio para
violar a un chico? Alguien que quisiese mucho y de manera enfermiza poseer a
Sano? U alguien que quisiese hacerle daño? Tenia que ser alguien que supiese
que el estaba allí, y en aquella habitación… bueno, eso no era un secreto.
Cerró el puño “Hijos de puta”
-Señor Saito, no desea tomar nada? Le he visto ahí sentado desde mi turno de
ayer, y mi compañera dice que aun no ha probado bocado. No quiere que le traiga
algo? Un café?
-No, gracias.- Se frotó la barbilla sintiiéndola áspera.
No tardó ni cinco minutos vio la mujer de pelo recogido y labios carmín volver
con una taza de café. Se sentó a su lado tendiéndole la taza.
- Ya verá como su amigo se recupera, no ppuede perder la esperanza… Venga, tómese
el café que se va enfriar. Tiene que ser fuerte por él!... Pero dígame, donde
conoció aquel chico tan guapo?
- Guapo?- tomó un sorbito de café, que baajó como veneno quemándole las entrañas
hasta el estomago.- pues, le conocí en un día de lluvia… estaba empapado y
solo, como un gato sin dueño...
- Mmm.. y usted se lo llevó a casa para ssecarlo, no?
- Sí. Y me convertí en su dueño.- La mujeer se fijó en como crecían las
lagrimas en lo distantes ojos ambarinos.
- Venga. Yo se lo que pasó con el chico, no soy estupida. Esas heridas no son
de un accidente, además fui yo quien terminó de sacarle las agujas que tenia
metidas en los dedos. Mire estas cosas pasan muy a menudo, al final casi todos
terminan saliendo adelante, pero necesitará toda su ayuda y todo su amor. Confíe
en la policía, ellos se están encargando de todo y muy pronto detendrán a los
culpables.
- Más les vale que lo hagan!- las lagrimaas de tristeza que no fueron derramadas
se convertían en lagrimas de rabia.
“ si le ocurre algo a Sanozuke, me cargaré a esos tíos! Aunque seas lo
ultimo que haga en mi vida!”
-Señor Saito, me está escuchando?
-Ahora si, dígame.
-este es el oficial que esta llevando el caso, y quiere hablar con usted.
- Ah si, si claro.
- Acompáñeme Señor Hajime.- Dijo el oficiial. Vestía de negro, era bajo y
delgado pero le pareció que podía confiar en él.
Fue conducido a una sala vacía del hospital en el mismo piso en el que se
encontraban. Por los posters en las paredes sobre varios decretos, publicidades
a algunos nuevos fármacos, concluyó que se trataba de una sala de reuniones.
- Señor Saito soy el inspector que lleva este caso, y me gustaría hacerle unas
preguntas de rutina.
- Bien…
- Sus datos personales antes que nada.
- Vale. Y dígame señor Saito, donde estabba usted la noche del suceso?
- En mi cama.
- Alguien puede confirmarlo?
- El perro.
- Perdón?- el policía frunció el ceño.- SSe está burlando?
- No, tan solo que duermo solo, así que ssolo mi perro se queda en la habitación.
- El perro no es un testigo.
- Ah, pues no. Nadie puede confirmarlo. –– Se frotó los ojos hinchados y
suspiró.
- Cual es su relación con la victima entoonces?
- Somos… somos amantes.
- Amantes?
- Si.
- Es usted homosexual?
- Eso importa?- le espetó.
- Si, eso es importante!
- Mire, si somos amantes es que ambos esttamos de acuerdo no le parece?
- A mi lo que me parece señor Saito, es qque usted es un poco prepotente. Y eso
no le hace menos sospechoso. Es usted un hombre rico con gustos exquisitos y el
chico fue violado y torturado por un hombre…
- Qué demonios insinúa??
- Que el chico no era su amante! Usted lee compró en una subasta! Así que como
objeto suyo, podía hacerle lo que le apeteciese!- los ojos de Saito se abrieron
de par en par. Este policía no creía de verdad que había sido el quien le había
hecho daño a Sano.- creo que yo debería añadir su nombre a mi lista de
sospechosos.
- Si, debería hacerlo. De hecho si le ocuurre algo puede usted encerrarme…
- Si?
- Si, es verdad que le compré en una subaasta. Le he comprado en un club. No más
pague por su libertad. Sanozuke es libre de irse de mi casa cuando quiera, nunca
le obligué a nada, ni tampoco le forcé a nada... Hace días nos convertimos en
amantes, íbamos a viajar, él estaba muy feliz.
- Ya veo, y porqué no denunció el local? Sabe que subastar mascotas sexuales
es un delito?- apuntó algo más en su cuaderno.
- Es que en el local no se subastan mascootas sexuales, creo. Solo fui aquel día…
- Entonces como explica la compra del chiico, y la venda de tantos otros?
- Yo? Si yo no se nada de eso ni tampoco he vuelto al local. Es cierto que le
compré, pero yo ya le conocía…
- Si? De donde le conocía?- le miró fijo<
- De una tarde de lluvia. Estaba enfermo mientras caminaba se desmayó delante
de mí así que le llevé al hospital. La verdad es que no se como fue después
a parar a ese local, pero esa noche le volví a encontrar. Creo que fue el
destino… Alguien estaba pujando mucho por el, así que pague más. Es que
desde que le vi me enamoré, así que pague por el y volvería a pagar el doble
por no tener que pensar en él siendo de otro.- se recostó en la silla.- eso es
todo.
- Mmm, que interesante… Y conoce a alguieen que quisiese matarle?
- A él?- Le miró con cara abobada.- Ustedd cree que alguien entraría a una
mansión a matar a un chico huérfano? Porque? Para que perderían el tiempo?
Seria mas normal que le raptasen para pedirme un rescate, no le parece?
- Ha pensado que a lo mejor le quieren heerir a usted, pero no directamente?
- Como dice?
- Digo que alguien de su propia casa tuboo que dejar entrar a algún matón. Cree
que alguien pueda tener alguna pelea con Sanozuke, dentro de su casa?
- No, que yo sepa. Sano es muy alegre y sse lleva bien con todo el mundo, pasa
mucho tiempo con los caballos, los perros y los gatos. Le gusta el aire libre y
en mi casa hay muchos animales de estos. No me acuerdo de verle hablar con nadie
casi nunca, pero creo que jugaba a los dados con el jardinero por las tardes
bajo el roble que hay en las traseras.
- Ya he hablado con su jardinero. Y si, ees verdad, pero me dijo que no eran
apuestas a dinero que solo era un pequeño juego para distraerse. De momento Señor
Saito, yo solo tengo sospechas, y sospechosos… habrá que esperar a que se
recupere para que podamos interrogarle. Gracias por su colaboración.
- Eso es todo?
- Porque? Tiene algo más que contarme?
- Si? Dígame.
- Pues hace días- apoyó la frente en su mmano.- cuando llegué de tratar de
unos negocios, acordamos en ir a montar a caballo. Me fui a cambiar y el fue
delante, cuando me vienen a decir que se había caído del caballo. Me extrañe
mucho, porque ese caballo suele ser muy tranquilo, lo tengo desde que nació.
- Cree que algo pudo asustarlo? El chico??
- No! El siempre montaba en ese, tubo quee pasar algo al caballo. Me refiero a
que, si usted dice que alguien intenta matar a Sanozuke, no cree que ese alguien
pudo haber dado algo al caballo? No se, un excitante u algo así?
- Mmm… muy perspicaz su raciocinio, lo appuntaré y pensaré en ello.- Se
levantó.- Ah, pero dígame un a cosa más… he sabido que fue usted quien
encontró al chico, he fue hacer a su habitación a esa hora?
Saito sintió que su paciencia volaba hacía el espacio.
- No cree que es esa una pregunta estupidda, que merece una respuesta estupida?
Si somos amantes…
Aun tuvo que esperar unas horas hasta que la enfermera volviese para darle la
noticia. Se había acurrucado en la sala de espera y intentado dormir.
-señor? Está usted bien?
-Si si.. ah pasado algo?
-Si, su amigo ha salido de la UCI. Ahora esta en una habitación. Ha recuperado
la conciencia y pregunta por usted.
-Puedo verle?- se le agrandaron los ojos..
-Si, pero recuerde que está débil, intentte que no se agite y no le agobie con
cosas que le pongan nervioso.
-Claro, eso lo se.
Por fin, tras tantos momentos de interminable agobio, angustia y temor Sano había
salido adelante. No supo decir con claridad que había sentido cuando la
enfermera le dijo que ya estaba bien. Seria alegría? Si, seguramente era alegría
ese sentimiento que le explotaba en el pecho como una bomba de gas de la risa.
Era alegría. Volvería abrazarle, a besarle, volvería a poder verle dormir
serenamente sobre su hombro.
Entró despacio. Sanozuke miraba fijo el techo.
-Hola cariño… como te encuentras?- Se aceercó para besarle la frente y
sentarse a su lado con cuidado.
-Estoy bien.- dijo secamente. No le miró la cara, siguió fijo en el techo.
-Me alegro de que hayas despertado.- le ccogió de la mano herida con suavidad
para no lastimarle más y no sacarle del sitio el suero. – Tiene que
recuperarte pronto para irnos de viaje, no tienes ganas?
-Solo tengo ganas de morirme Saito!- no ttrató de impedir que las lagrimas
escurriesen por su cara pálida y enfermiza.- Ya nadie me podrá volver a
querer…
-Qué bobadas dices! Yo te quiero, tu lo ssabes!
-Tu tienes lastima de mi, de lo que me haan hecho! Solo soy un objeto, al que han
usado sin tu consentimiento! A lo mejor lo habrías disfrutado tanto como ese
cerdo que solo miraba!- Saito respiró recuperando la serenidad y reprimiendo
las ganas de darle un puñetazo. Intentó comprender la revuelta del chico, era
normal que se desahogase en él, debería haberse dado cuenta de que algo iba
mal.
-No me juzgues así.
-Intenté escapar…- su pecho se aceleró. SSaito creyó que en ese momento la
mano de Sano estrangularía la suya, la apretaba con muchísima fuerza. Parecía
que estaba reviviendo el sucedido.- Intenté gritar, llamarte… pero me taparon
la boca y tu no me oíste, no me oíste y ellos… Saito…- Un gemido se escapó
de sus labios temblorosos antes de reventar en lágrimas. – Me han violado, me
han violado, me han violado…- Dijo en un tono cada vez mas bajo y tan rápido
como terminó se pegó un puñetazo en la frente.
-SANO!- Le sujetó la otra mano.- NO! Ya ppasó, ya pasó…-le abrazó pero no
fue retribuido, era como abrazar a un cuerpo muerto.
-No quiero volver a esa habitación.. Porqque no sale de mi cabeza? Quiero que se
vayan las voces… quieren matarme…
-Quien quiere matarte?- el chico lloriqueeó.- Sano contéstame.
-El hombre, el hombre de negro…
-Sanozuke, mírame… Mírame! Qué hombre de negro?- El chico se balanceó un
poco sin contestar.- Corazón, dime, que hombre es ese? Cuando le has visto?
-En la noche, la noche… bajo el árbol de mi barandilla- murmuró sin fuerzas.
-Y te acuerdas de cómo era él?
-No se, no se- se dejo caer hacía tras.- No se porque quiere matarme, no se…
no hice nada malo…
-Estas cansado, duerme un poco.
-vas a irte? Vas a abandonarme de nuevo? Como en esa noche… todo paso por tu
culpa… No me oíste… yo grité.
-No, no voy a irme. Me quedaré aquí. Lo ssiento amor, lo siento mucho. Perdóname.
Estas confuso, pero tengo que ir afuera hablar con el doctor, volveré en un
momento, vale?- le besó las manos.
No tuvo ninguna respuesta. Volvió a besarle las manos y salió. El nudo fuerte
que apretaba en su cuello y no le dejaba respirar, hablar ni tragar pareció
pronto a deshacerse.
-No cree que debería irse ya a casa?
-Si, si tiene razón.- contestó a la enferrmera.- iré a casa a cambiarme y
volveré en un rato. Por favor, vigile a Sano.
-descuide. Desconfía de algo?
-Creo que intentan matarle…
Tras ducharse y ponerse una ropa limpia volvió a la habitación. Pasó por la
cinta amarilla que precintaba la entrada.
Todo seguía igual a lo que había visto aquella noche, las manchas de sangre en
la alfombra no mentían, ni le dejaban pensar que podría despertar de la
pesadilla. Fuera horrible… como le encontrara con todo el cuerpo clavado de
alfileres, agujas, grapas y clavos en los brazos, los dedos, los pezones, el
sexo y las piernas, tenia cortes y moratones por todos lados. La expresión de
horror de su cara se quedaría grabada en su mente hasta su último suspiro. Por
fin le dejaron desangrándose en el suelto con un puñal en las costillas.
El dolor y la sensación de asfixia le obligaron a salir.
-Señor, esta usted bien?- Chou le vio senntado en el corredor.
-Si, estoy bien. Chou, a ti no te parece extraño que alguien se haya colado por
el sistema de seguridad?
-No se señor. Usted sabe como son esos dee seguridad, a lo mejor estaban
poniendo fútbol…
-Ya… hazme un favor. Vigílales. No me fíoo de ellos.- se levantó.- Cuando
Sanozuke vuelva, quiero que la casa sea mas segura que un banco de NY.
-Descuide. Me ocuparé de todo. Y él, comoo está?
-Está bien. Ya se despertó, creo que ahorra irá mejorando con el tiempo.
-Usted va a volver al hospital? No cree qque debería descansar?
-No, no puedo. Tengo que volver, quiero eestar cerca de Sanozuke.- Dijo con
tranquilidad y sin apartar la vista del mayordomo.
-Se nota que le quiere mucho.- Sonrió- dééle las mejoras de mi parte.
-Si, le quiero demasiado… Bueno, me marchho. Muchas gracias Chou, eres un buen
amigo.
Él mayordomo pasó a la habitación que tenia más cerca. Enfadado consigo
mismo se dejo caer sobre el suelo. Maldijo a sano entre dientes.
-Perro! Asquerosa rata! Porque no te muerres? Que habrán hecho mal aquellos
bastardos?- cerró el puño y golpeó el suelo sin medir fuerza ni resistencia
de su mano.- Amigo? Yo no quiero su amistad maldita sea! Quiero su polla en mi
culo! Quiero sus besos, sus labios, quiero volver a oírle murmurar mi nombre
cuando se corra! Deberías quererme a mi Saito…- Se arrimó a la puerta con la
mano ensangrentada sobre los la boca.- Te juro, que serás mío!- esbozo una
sonrisa expansiva y decidió dedicar sus pensamientos a cuestiones mas
practicas. – Cuando ese cerdo vuelva a casa, tendrá toda la protección que
se merece… ajajajajaj
Su pelo revuelto y sus ojos desorbitados no harían nadie dudar por un segundo
que su sanidad mental estaba drásticamente afectada.
La policía asedió al pedido de Saito para que se le pusiese a sano protección
las 24 horas del día. Siguió durante toda la semana acompañándole, durmiendo
en la sala de espera, comiendo la terrible comida de hospital. Un psiquiatra le
seguía de cerca, visitándole dos veces por día.
-El doctor dice que en Italia hay una ciuudad donde se va de barco.. Qué lindo!
-Si, es verdad. Se llama Venecia.
-Hala, has estado?
-unas cuantas veces.- Le contestó con un tierno sonreír.
-Y es ahí donde vamos a ir?
-Pues no se. Es donde quieres ir tu?
-Mm. si, quisiera andar en uno de esos baarcos contigo…
- Seria muy romántico, no te parece? Y diime, solo quieres ir ahí? O a algún
otro sito?
-Uh, no podrás llevarme a todos los sitioos!
-Ajjaja, porque no? yo puedo hacer lo quee me plazca, y tu eres mi prioridad.
-Saito…
-Si?- Sabía que las reacciones de Sano auun no estaban controladas del todo, sus
actitudes podrían volverse agresivas a cualquier momento.
-Te quiero…- Le acarició el labio con la punta del dedo.
- De verdad?
-Te sorprendiste?
-Bueno…- Sonrió.- No creí que me lo dijesses de esa forma… Yo también te
quiero, te quiero mucho. Tengo derecho a un besito?
-Solo si cierras los ojos…- cerró los ojoos un momento y sintió unos labios húmedos
sobre los suyos secos. Cuando los volvió abrir se fijó que sus mejillas
estaban coloradas. –Sabes que la vida nos juega malas pasadas…- murmuró con
los ojos llenos de lágrimas.
-Ei, ei, que es eso ahora he? Yo lo únicoo que veo es a un chico precioso, que
me ama y eso es lo único que importa!- Le sujetó la barbilla.- Nada robará tu
belleza y tu encanto, no podrían yo estaré siempre aquí para protegerte.
- Saito, nunca creí que pudieses decir essas cosas.
-Ajajaja normalmente me guardo estas curssiladas para mi solo.
-Noo, no es cursi, es lo mas bonito que mme has dicho nunca…
-Es que, esta es una ocasión especial…
-Si, has dicho que me querías!