Love is money

 

 

Capítulo 6

Todas las noches dormía con él, en la misma cama, en su habitación, con Ivi sobre la alfombra y delante de la chimenea.
-Sanozuke… estás despierto?
-Si- murmuró en el momento en Saito encenndía la luz de la mesita de noche.- No puedes dormir?
-No. No puedo dejar de pensar en algo…- sse sentó desenredándose de las sábanas.
-Pensando en que?- Sano se dio la vuelta dejando salir un gruñido.
-Necesito saber una cosa, necesito que mee cuentes algo, aunque se que no es fácil para ti hablar de esto…
-Saito, ya te he contado todo lo que recuuerdo… Por dios, deja de atormentarme con esto, quieres?
-Sano, en aquella noche algo te pareció eextraño?
-Todo. él que? Aparte de que entran tres tipos en mi habitación… no me parece que nada más sea extraño!!- exclamó cruzándose de brazos.
-No me refiero a eso… Antes, durante el ddía. Pasó algo raro? – sano se demoró algunos minutos con mirada perdida en la habitación.
-No se… no me acuerdo…
-Repasémoslo… construyamos el día… Ese fuue el día en que te caíste del caballo… te acuerdas de eso?
-Sí.
-Pues como fue el día? Cuéntamelo todo! -Uf… a ver… Yo me levanté de la cama, de esta cama. Fue la noche en que estuvimos juntos. Luego me duché en tu baño y apareció él mayordomo, ya sabes que yo y Chou no nos llevamos muy bien, así que me echó de aquí..
-Te echó?- frunció el ceño.
-Si, me mandó que me fuese a vestir a otrra parte.
-Pero porque?
-Verás… yo no debería decirte esto, pero…… es mejor que te lo cuente. Nunca le caí bien a Chou… desde que le vi supe que estaba enamorado de ti y le dije que te robaría para mí.
-Le dijiste eso?
-Bueno, no. Hicimos una especie de apuestta…- Los ojos de Saito se abrieron como platos.
-Una apuesta? Quieres decir que, tu no mee amas? Todo esto ha sido una puñetera apuesta?
-NOOO!- Grito levantándose y poniéndose dde rodillas delante de Saito que en este momento le miraba duramente.- La apuesta la hice yo... solo necesitaba una excusa para justificar lo que sentía por ti. Me prometí a mi mismo que solo lo haría para ganarle. Pero en realidad lo hice para estar contigo y tenerte sin tener que admitir… que me había enamorado como un perro de ti. Siento no haber sido sincero…
-Sanozuke… sigue. Ya volveremos a este assunto, pero ahora sigue. Luego que? Te fuiste?
-Si, me fui y él se quedó. Estuve charlanndo con tae y me senté bajo el roble de las traseras cuando apareciste tú. Después me caí, me trajiste a la habitación.
-mmm… luego te invite a viajar y comimos en el jardín…
-Eso no tiene nada de raro.
-Ya, pero algo no me cuadra… y tu dices qque… No puede ser…- parecía que una de sus ideas terminaba de calentarse en su cerebro.- Cuéntame algo más sobre vuestra apuesta…
-Bueno, al principio yo no estaba seguro de que si Chou quería, ya te lo dije, lo iba hacer para contentar mi inconsciente, fue entonces cuando me di cuenta por la forma como te venera… tu ya lo sabias hace años no?
-No, nunca lo supe, solo lo supe ayer… -si? Te lo dijo?- Se rascó una herida de la pierna que empezaba a cicatrizar.
-No te rasques! Bueno, de cierto modo me lo contó…
-Tae me dijo que antes de que yo viniese era el quien…- Se calló escondiendo las mejillas ruborizadas.
-Er…- Saito miró hacía otro lado – Que máás te contó Tae?
-jajaja… nada, es muy discreta
-Ya lo veo que si… seguro que anda espiánndome cada vez que hago el amor con alguien…
-Bah… tampoco haces el amor con nadie… -eso también te lo dijo ella?
-Ajajaj… no… Oye tu crees que Chou nos viio aquel día?
-En la piscina?-
-Noo, cuando después de caerme del caballlo y nos vinimos arriba…- Se enrojeció como un tomate.- Te acuerdas de que Chou nos interrumpió?
-Si.. Ahora que lo mencionas…- El silenciio se hizo eterno. Tan solo el crepitar del fuego en la chimenea y sus respiraciones llenaban la habitación.
-Que pasa? Piensas en algo?
-No, no, nada. Será mejor que durmamos. AAun te duelen mucho las costillas?
-Si, y me duele abajo y también el pezón..- Lamió los labios rojos y hinchados.
-Uf… ven aquí, quédate entre mis brazos. Necesito tenerte cerca.. Aunque seas un traidor- Sano se metió bajo las sábanas rodeado por el cuerpo de Saito que susurra y besa su cabello.- te amo…
El chico suspiró y se cogió de su cuerpo con firmeza.
Cada vez que cerraba los ojos, recordaba la conversación. Trozos de ella venían a su mente como un rompecabezas. Sería que el amor de Chou le convertía en un sospechoso? Él mismo había dicho que haría cualquier cosa por su amor… Habría la policía pensado en ello? Creía que no, después de todo, lo más seguro es que ya hubiesen abandonado el caso. El inspector no daba señales de haber descubierto nada más… Inspector de pacotilla!!

Chou seguía en su habitación retorciéndose de odio. Después de todo lo que había hecho por Saito va y le dice en la cara que amaba a Sanozuke! Tendría que tener morro!
Sin embargo las palabras que había dicho también en aquella tarde no dejaban de volver una y otra vez a sus pensamientos haciendo que se preguntara si realmente matarse no seria lo mejor.
“No, lo que debería hacer era matarlos a los dos! Si no se queda conmigo no se queda con nadie más! Menos aun con ese guarro!” suspiró “ no… no puedo matar a Saito, le quiero, le amo…” abrazó la almohada que tenia sobre la cama y susurró:
- Te amo… te amo… - apretó los labios hassta que estos formaron una línea severa. Ni con todo su autocontrol pudo sostener las lágrimas de tristeza por el rechazo que sentía. Lloró sobre la cama y luego, tomado por un ataque de furia tiró la almohada al suelo.
- Argh! Qué odio! Porqué? Porqué me hacess esto? Porqué tengo que seguir amándote de esta forma enfermiza??- Se levantó de la cama con un sollozo estrangulado y cogió de la mesita un abre cartas con el que apuñaló la pobre almohada.
Plumas blancas volaron por todos lados pero sus ojos veían sangre. Sangre de Sanozuke salpicándolo todo y su cuerpo deshecho y sin vida sobre el tapiz blanco. Dio una insana carcajada limpiando la imaginaria sangre de su cara.

La frágil salud de Sanozuke se fue fortaleciendo con el paso de los días. Incluso sus descontrolados nervios estaban cada día más controlados gracias a los calmantes. Saito le mantenía vigilado las 24 horas del día como un perro faldero. Pretendía transmitirle paz, tranquilidad y sobre todo el cariño del que se sentía necesitado.
Salían al jardín todas las mañanas a tomar el sol y caminar despacio por el césped cogidos de la mano.
Tae disfrutaba cada una de esas mañanas mirándolos a través del ojo de buey de la cocina. Aquel muchacho había devuelto la felicidad aquella casa y a su amo, enseñándole a amar de nuevo. Le había devuelto la vida.
-Sabes? estoy deseando poder volver a monntar… me gustaría montar contigo. Nunca cabalgamos juntos.
-Es verdad. Tendré que comprarte un caballlo.
-Quée?- el sol que traspasaba las ramas ddel árbol le iluminaba la cara sorprendida.
-Comprar un caballo… jajaja Uno para ti.<
-Anda! Cómo me vas a comprar un caballo, tú estas loco!
-Loco por ti!- le sujetó la mano juguetonna y le besó la mejilla.
-Sabes?..- se sonrojó- quisiera… hablartee de algo, unas cosas que…- bajó la mirada hacia sus zapatos marrones.
-Y bien? De qué se trata?
-Te acuerdas de lo que te dije hace tiemppo? De que la culpa de todo esto era tuya?... – se le llenaron los ojos de lágrimas.- Yo… sé que no es así…
-Sano, ya hablamos de esto… lo siento. -NO! Espera…- le silenció con un gesto dee su dedo índice sobre sus labios.- Soy yo quien lo siente, no debí acusarte injustamente. Sé que la culpa no es tuya, yo estaba cegado por el dolor…- hizo una pausa en su discurso mientras respiraba hondo y tragaba emociones – Yo también sé que no he sido muy buen novio… hemos dormido en la misma cama y no te he dado nada.
-Yo solo quiero que seas feliz…- le besó el dedo.
-pero la cuestión es que quiero darte… quuiero darme.- sonrió.- si prometes ser gentil quiero volver hacerlo contigo y volver a ser tuyo!
-ya eres mío, siempre lo has sido… sabes?? hace muchos años sentí cómo es de difícil la situación por la que estás pasando, pero se puede superar, créeme el tiempo y el amor lo curan todo.
- Tú?- frunció el ceño.
- Eso ya no importa, pero me parece temprrano para…
- Me parece que estoy listo, después de ttodo ya hacen 4 meses de lo que pasó… mis heridas están casi cicatrizadas… vayamos arriba…
Unos golpecitos en su muslo, una sonrisa inocente en los labios y le tenía rodeándole con sus brazos fuertes.
-‘Jime quiero tener hoy una noche de pasiión…- le murmuró cerca de la oreja.

Fue una noche para olvidar y no ser olvidada, para volver a recordar en su piel cómo era ser amado con cariño y respeto por un hombre que esperaba con mirada hipnótica oír cada uno de sus suspiros. Ambos disfrutaron del placer que recibían uno del otro y se dejaron echados sobre la cama esperando recuperar el aliento.
-Sano..- Saito le dio un golpecito suave sobre el hombro.
-Si?... lo, lo siento, me quedé dormido…<
-No importa.- con los ojos medio nubladoss se dio cuenta de que Saito se disponía a salir pues se estaba poniendo su cazadora.
-A dónde vas? No ibas a quedarte conmigo??... Ha pasado algo?
-No, no ha pasado nada. Pero tengo que saalir y no quería que te despertases cuando ya no estuviese. Es que me han llamado de la comisaría, creo que han encontrado algo muy importante.
-Vale, pero ten cuidado.- Le besó.- Yo mee quedaré aquí quietecito esperándote con ivi. Por favor no tardes.
-Iré volando.- salió sin decir nada más.<
Al cabo de un rato dejó de oír sus pasos por el pasillo de piedra.
-Ivi, no te parece raro que le llamen a eestas horas de la comisaría? Encima con ese vago de detective… tiene que ser algo muy muy importante…- el can suspiró fuertemente como contestación.

-Señor, pasó algo? A dónde va a estas horras?
-Nada grave Chou, vuelve a la cama, no neecesitaré nada.
-pero.. Pero no es costumbre que salga ussted a estas horas…
-Me han llamado de la comisaría, creo quee han encontrado el culpable y quieren detenerlo lo más rápido posible.
-Si? Cómo…- Saito bajó las escaleras con Chou siempre detrás de él.
-Pues, no sé. El detective puso a unos cuuantos agentes infiltrados, los que contraté como nuevos guardias de seguridad… habrán descubierto algo. Tráeme las llaves de mi nueva Yamaha FJR.
-Ah.. sí, un momento…
-Gracias, no tardaré. Cuida de Sanozuke mmientras estoy fuera.
-Claro señor.- Saito salió a buscar su mooto y en unos instantes escuchó el ruido del motor alejándose de la casa. “me encargaré muy bien de él…”

Entró silenciosamente en la habitación. Un bulto cubierto por una sábana blanca escondía el desnudo cuerpo de Sanozuke. Ivi se acomodaba sobre la cama vigilante. A veces abría un ojo para controlar los alrededores. Su sombra se agitó y el perro se levantó despertando al chico de ojos oscuros.
-Qué pasa, Ivi?- las sombras ignoraron laa pregunta y danzaron más aún por el crepitar del fuego en la chimenea. – Me estás asustando…
Ladró, sin apartar la mirada de la esquina oscura esperando que algo saliese de allí.
-Ivi, no hay nada allí… sólo está oscuro…… no?- El perro le miró, y volvió a ladrar de forma persistente hasta que tras unos segundos,que para Sanozuke se hicieron una eternidad, un hombre vestido de negro salió a la luz. –Quién eres tu?
-No me conoces? Mejor, no me reconoces? Sanozuke se encogió tras su mascota guardián.
-Chou?
-Si, soy yo…- se adelantó unos pasos.
> -Quieres decir que… tú…- soltó un gemido ahogado por el doloros recuerdo de aquella noche.- Por qué? Yo nunca te hice nada!
-Hijo de puta! Lo hiciste todo! Te acostaaste con Hajime!
-Ésa era mi obligación.- añadió Sano.
> -Jódete niñato! Lo único que hiciste fue robar lo que me pertenecía!
-Yo no te robé nada!- exclamó.- Saito no es tuyo!
-Eso, ahora ya no importa… me has cabreaddo…- Le enseñó un cuchillo de la cocina que sacó despacio del bolsillo.
-Chou.. no!- Gritó y el valiente perro see tiró sobre el rubio cogiendo su delgaducho brazo entre sus puntiagudas fauces. El cuchillo cayó al suelo.
-AHHH- rugió de dolor al mismo tiempo quee lanzaba al perro contra la pared sin importarle la herida que escurría de su brazo derecho.
Ivi le soltó cuando todo se volvió oscuro en sus ojitos caninos.
-Tú mismo te has buscado esto, rata.. creees que me engañarás? Tú sólo quieres el dinero que tiene Saito, en cambió yo sólo quiero su amor, sus besos, sus abrazos…
-Chou…- intentó alejarlo con las manos- yyo no sabia que le amabas cuando pasó esto entre él y yo…
-Mientes!- repuso- Tú mismo me lo dijistee cuando viniste a esta casa! No sé que habrás hecho para volverle loco de esta forma… ya no quiere mis cariños, ni desea más mi compañía como hacía antes de que tú vinieses! Antes… él me lo contaba todo, yo era su brazo derecho…- musitó- yo … YO joder! La única salida es matarte!
-Chou.. por eso salió Saito? Tú llamaste por la policía y le engañaste!
-Te equivocas… yo no llamé a la policía. Y aunque deseaba ardientemente este momento no fui yo quien creó la ocasión… se creó sola. No la pienso desperdiciar!
-Qué estas diciendo?
-Que te voy a matar!! AJAJAJAJA…
-si… me matas te arrestarán y no podrás eestar con Saito.- un rastro de sangre se habría camino por las sabanas a cada movimiento lento de Chou intentando acercarse.
-Eso ya no me importa! Tu tampoco estaráss con él! Nunca podré soportar el hecho de que tú le hayas tenido, hayas besado sus labios, hayas tenido su piel y su calor… mientras que yo nunca sentí nada como eso! Nunca me hizo hombre!
-Lo siento, no sabia que le querías con ttanta desesperación… dame el cuchillo, déjame que te vea el brazo.
-Quieto! No creas que soy tonto! Tú eres mi peor enemigo Sanozuke!- De la forma más inesperada le cogió por el cuello empujándole contra la pared.
- Espero que te hayas divertido mucho estta noche… No es divertido tener que masturbarme en mi cama mientras me consumo de odio al oír tus asquerosos gemidos de placer junto con los suyos. Espero que la recuerdes bien, porque fue la última de tu vida.
-Por favor.- susurró con el rostro contraaído por el dolor.
-Nunca me gustaste, te habrías hecho un ffavor al morirte cuando te caíste del caballo. Aunque por otra parte yo me habría perdido ese show fantástico que hiciste con los matones que contraté. Te gustó un montón porque te corriste unas cuantas veces! – sano dejó de resistirse.
Escuchó las carcajadas insanas del mayordomo y se dio cuenta de que le había soltado. Tosió para aliviarse de la presión en su garganta.
-había pensado en ahogarte pero será mejoor que te descuartice y empezaré por tu polla…
-No! No me toques!- gritó pegando un saltto para intentar correr y llegar a la puerta pero una mano larga se cerró en su cabello y le derribó.
-Aún tienes mucha energía! Jajaja dejaráss de tenerla en un momento.. Venga levántate, y échate sobre la cama!
-No! Déjame en paz!
-VENGA!- le pegó una patada en el muslo yy Sano lloriqueó por el impacto.
-Ivi…- susurró subiendo a la cama. El perrro no dio respuesta, seguía inconsciente en el suelo. Una vez más estaba solo, sin nadie que le ayudase. Había soportado cosas horribles una vez, no sabía si tenía fuerzas para aguantar una segunda.
Cerró los ojos. Saito… estaría ahora tan lejos de allí que no le valía ni la pena gritar. Le había prometido que le protegería para siempre, que estaría siempre a su lado y no dudó ni un segundo de sus palabras seguras. Pero ahora… le había abandonado otra vez. ¿Es que ya no le importaba?
Absorbió el olor de las sábanas con la cabeza pegada a ellas.
-Ve rezando tus últimas plegarias porque estoy deseando empezar…
-Eres consciente de que si me matas tu fiinal será como el mío?
-Ya te he dicho que eso no me importa! Noo me importa que me condenen… sólo quiero librarme de tí!
-no creo que estés tan impaciente como mee has dicho…
-Estas probando mi paciencia, gusano?- Saano siguió sobre la cama de espaldas a él.
-Si lo estuvieses, y sin importarte realmmente ser condenado por mi muerte, me habrías matado cualquier día, incluso con Hajime cerca. Creo que hay algún motivo por el que me has dejado vivir hasta ahora…
-Lo hay?- preguntó limpiándose las uñas ccon el cuchillo.
-no lo sé, me lo tendrás que contestar túú…
- No lo hay. De hecho, tienes razón, debíí hacerlo hace mucho tiempo, creo que fue por cobardía. Bueno, date la vuelta… eso es, quiero verte la cara.
Allí estaba de nuevo, desnudo y listo para volver a seducir a la muerte… recorrió su interior con los pensamientos de que salvarse una tercera vez seria un milagro. Si por lo menos Ivi estuviese despierto…
Estaba seguro de que no podría defenderse de Chou, aunque tuviesen la misma estatura, el rubio estaba loco y las personas locas suelen tener una fuerza sobrehumana.
Mientras transcurría el momento de moverse pensó que habría sido mejor no haber ido nunca a parar aquella casa… se escapó por un milímetro del cuchillo que se clavó a su lado en la cama. En medió de un salto que podría conducirle a la salvación perdió el equilibrio y se desplomó en el suelo. Chou recuperó el cuchillo y se tiró sobre él intentando atravesarle. Se revolcaron en el suelo, forcejeando como dos niños en un juego a muerte.
-No pienso dejarte vivo! Maldita puta!- SSanozuke aprovechó el brazo herido del mayordomo y le volvió a morder por encima.- ahh…
-aléjate de mi!- gateó unos metros para mmantenerle a distancia.
-No te esfuerces.. Sabes que sólo uno de nosotros saldrá de aquí vivo y seré yo…
-Eso no está en mis planes… No pienso dejjar que me mates!
-No me desafíes! Ya me has cabreado lo suuficiente!
Llenó el pecho de aire y ganó coraje:
-Si vas a matarme tendrá que ser en una ppelea, no pienso echarme sobre la cama para que lo hagas
-Zorra!- Chou no se rindió, le empujó al suelo con fuerzas redobladas. Logró herirle en un brazo. Aturdido Sano le arreó una patada para volverlo alejar.- Saito es mío!
-Las personas no son de nadie! Le has preeguntado, acaso, si quiere quedarse contigo?
-si
-Él es el único que puede decidir. Y bienn? Qué te dijo? Si te eligió a ti, me iré sin causarte más problemas.
-No, no me eligió a mí. Te eligió a ti! -Pero yo no tengo la culpa!- necesitaba gganar tiempo para que Ivi se despertase.
Aunque fuese invierno y estuviese desnudo el sudor se acumulaba en las zonas cóncavas de su cuerpo. El calor se disparaba en la habitación.
-Sí que tienes la culpa. Si le has seduciido!
-Ése era mi trabajo!- Añadió una vez más recuperando la respiración.- Para eso me compró, o se te ha olvidado?
-Cómo crees que se me va a olvidar? Tú erres el único que se olvida de que él se tiró a un asqueroso guarro sin dar valor a lo que yo le di toda mi vida! Cómo crees que me siento?
-Oye Chou…
-No! Escúchame tú, no hay espacio para tíí en esta casa, debiste largarte aquella misma noche en que llegaste.
-Eso era lo que querías desde el principiio? Pues me largaré ahora mismo y te dejaré a solas con Hajime.- murmuró
-AJAJAJA crees que soy estupido? Ahora quue ya sabes quién es el culpable no te voy a dejar salir de aquí con vida!
-De todos modos la policía ya lo sabe! Quue más te da!
-Se acabó la charla!- Una embestida más yy los dos volvieron al suelo. Sano intentaba con todas sus fuerzas mantenerse alejado de la mano que sujetaba el cuchillo. Sano gimió, le temblaba el brazo y no podría aguantar lo suficiente como para escaparse de que se lo clavase en el cuello.
-Lo siento….- le pegó un rodillazo en la ingle y le robó el cuchillo en un acto innato…
-AHHH devuélveme el… - Los ojos de Chou sse le agrandaron al darse cuenta del cuchillo clavado en su estomago. La sorpresa y la incredulidad de los dos se deshicieron cuando la puerta de la habitación se abrió y Saito acompañado del detective entró.
-SANOZUKE!
-Saito!- sano corrió hacia la puerta y see tiró en los brazos de su amante.- Saito, Chou intentó… fue él! Él era el hombre de negro!
-Estas bien?- le abrazó sin quitar nunca sus ojos de encima del asesino.
-Si…
-Bueno, voy a tener que detenerle…- Dijo por primera vez el detective sacando de su bolsillo unas esposas plateadas.
-No, déjele… no ve que se está muriendo? Llame a una ambulancia!
-Hajime…- Chou se había caído al suelo poor el dolor que le causaba la herida. Estaba perdiendo mucha sangre. Buscó la mano de Saito.- yo te amo…- tosió y un coágulo de sangre le escurrió de la boca manchándole la mejilla.
Sanozuke se quedó allí encogido sobre la cama mirando aquella inusual escena.
-Nunca creí que pudieses hacerme esto… -Señor, hasta mi último suspiro voy a queererle y…- su voz cansada se hacía más baja.- sólo me duele que no haya nadie que llore por mi cuando me vaya…
-me has decepcionado, yo confié en ti! -No… -le cogió la cara entre sus manos ennsangrentadas- Lo hice por usted… porque le amo…
-YA VIENE LA AMBULANCIA… y tú jovencito, coge algo de ropa… estás detenido.
-QUÉ??!!- contestaron los dos a la vez.

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