El proceso de generación de conocimiento es un acto de creatividad semejante a la producción  de una obra de arte.  El investigador científico  está  plenamente   ahí,   totalmente inmerso y   absorto   en   el  asunto  entre  manos,  porque desea pensar y creer en algo, que es producto de la intuición que desafía el proceder racional y se siente libre para hacerlo.

   Sin embargo, a lo largo de la historia de la ciencia se puede inferir  la   presencia de paradigmas dominantes que han guiado  la  comunidad  científica  sobre   la   forma  de  hacer ciencia. Estos no son más que marcos o perspectivas bajo lo   cual se analizan los problemas y se tratan de resolver.  Según Kuhn (1969)   cuando   un determinado   paradigma   triunfa   y   se establece suele surgir un   período de  ciencia normal  que viene a ser el establecimiento de  la investigación bajo   ese   paradigma. Pero cuando  el  consenso  entre  los  científicos disminuye, el paradigma dominante entra en crisis y emergen nuevos paradigmas.

  En  la  actualidad  estamos  sumergidos  en  una  crisis  paradigmática,   propiciada  por  el  fenómeno  de   la globalización, donde el acceso al conocimiento y su obsolescencia   se   dan  en forma acelerada, por ende se presenta la necesidad del respeto a la diversidad en la  búsqueda del saber.

   En este sentido,  la  educación  superior  en  Venezuela  hasta  ahora  ha  estado  anclada en  la  racionalidad científica clásica,  la cual siempre ha valorado y propugnado la objetividad  del conocimiento,  el  determinismo de los fenómenos,   la  experiencia  sensible,  la   cuantificación aleatoria de las medidas,  la lógica formal  y  la verificación   empírica;   reduciéndose   al   sujeto  investigador   a   un  seguidor  de  reglas,   ignorándose   sus capacidades y su estilo de pensamiento,  lo  que  no  contribuye  a  desarrollar  investigadores  que  produzcan conocimiento   científico,   sino pseudo  intelectuales  cumplidores  de  requisitos  en  función de un  título   o  la adquisición   de   un status académico  y/o  social.   En  consecuencia,   se  ha  orientado  el   desarrollo   de   la creatividad   hacia   la   sobrevivencia   en   el   proceso    educativo   más   que   a    la producción   legítima   del conocimiento con profundidad.

  Ahora,   ¿qué   es  eso  de   los  estilos  de  pensamiento?   ¿Por qué es necesario darle autonomía al   sujeto investigador   para   que   oriente   la   búsqueda  del   conocimiento  según  su  estilo de pensamiento u otro al cual él decida acogerse?   ¿Qué   beneficios   traería   esta   actitud  en la producción legítima del conocimiento y por ende en  el desarrollo   de   los   departamentos   de investigación de las universidades?   ¿Cómo   influye esta   modalidad   en   el  desarrollo de un científico creativo?

   Todas  estas  interrogantes nos  ocupan en este momento y ameritan la creación de espacios de discusión y reflexión.   En esta confrontación  es   importante tener en  cuenta   las  palabras  de  Thomas   Kuhn:   “Nuestra verdades hoy, serán los errores del mañana”.

                                                                    



                                                                                        
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Reflexión
Los Analfabetas del Siglo XXI no serán los que no pueden leer ni escribir, sino los que no pueden aprender, desaprender y reaprender.
                                          
                                                        
ALVIN TOFFLER
Estilos de Pensamiento e  Investigación