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Los virus demuestran que la genética es impredecible
Fuente: JULY 17TH- 23TH 1999 The Econmist (Selection from the ECONOMIST - LONDON )

Los críticos de la teoría de la evolución dicen que no es una teoría científica porque no puede predecir el futuro. Eso es cierto, aunque hay ramas de la física como la meteorología no se destacan por su capacidad predictiva.

En ambas especialidades la razón es obvia. Pero pueden lograrse, no obstante, predicciones meteorológicas exactas para regiones muy pequeñas y por períodos reducidos. Del mismo modo tal vez no habría que descartar ciertas predicciones evolucionistas. Si se lograsen prever los efectos de las drogas sobre los microbios, se podrían diseñar productos que tuvieran en cuenta la resistencia y anticiparse a ella. Pero un estudio de la revista Science sugiere que no será fácil. Holly Wichman, de la Universidad de Idaho, y sus colegas trabajan con virus. Si la evolución es predecible, debería serlo en estas criaturas. Ellas han demostrado que no es así.

Tomó dos poblaciones del mismo virus y cambió su medioambiente del mismo modo. Los virus utilizados son parásitos de una bacteria llamada E. Colo (muy estudiada por los genetistas y por los médicos porque alguna de sus variedades intoxican con la comida). Dichos parásitos prefieren vivir a temperaturas cercanas a la del cuerpo humano, es decir 37oC. Wichman los trasladó a una especie de salmonella y aumentó la temperatura a 43,5oC.

Se esperaba que las dos poblaciones evolucionaran de modo paralelo, con cambios genéticos iguales que además ocurrieran más o menos en el mismo orden. Pero no ocurrió.

En 10 días la reproducción de la población de Idaho, inicialmente muy baja, se incrementó en 4.000 veces. La texana se multiplicó por 18.000. Los cambios se reflejaron también a escala genética. Al final, los virus de Idaho habían acumulado 14 cambios en sus genes y los texanos 15.

Cuatro de los cambios condujeron a la creación de secuencias genéticas idénticas a las que se encuentran en un virus que parasita la salmonella.

Resulta sorprendente, porque los investigadores demostraron que casi todos los cambios de ambas poblaciones eran beneficiosos.

La explicación parece residir en que los cambios benéficos que surgieron al comienzo del experimento, cuando los virus estaban aun mal adaptados, tuvieron mayores efectos que los cambios aparecidos cuando ya estaban adaptados. Una mutación tardía podía no llegar a tener efecto (y por eso no podía ser seleccionada), en tanto que la misma mutación - de haber aparecido antes - hubiera sido aprovechada por la selección natural y diseminada.

El trabajo de Wichman indica que puede resultar difícil anticiparse al curso evolutivo de un virus. Después de todo, para los microorganismos se trata de sobrevivir a moléculas y temperaturas letales, o inclusive a la intrusión de biólogos. Parece que a los investigadores les va a tocar evolucionar aún más rápido que los microbios.

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