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Biólogos americanos descubren el eslabón perdido de la teoría de la Selección de Darwin
Fuente: http://www.elistas.net/lista/el_esceptico/archivo/indice/91/msg/103/
Fecha: 15 de Agosto de 2006

Han conseguido explicar, a través del canto y la genética de una serie de aves de Asia, cómo una especie puede dar lugar a otra diferente.

Biólogos de la Universidad de California han demostrado, a través de un estudio del canto y la genética de una serie de aves de Asia central, cómo una especie puede dar lugar a otra diferente. La descripción de las formas intermedias de dos poblaciones de pájaros aisladas entre sí es el eslabón perdido que Darwin no pudo encontrar y que hubiera demostrado su
teoría de la selección natural.

«Uno de los misterios mayores de la biología evolutiva es exactamente cómo una especie puede divergir en dos», explica el doctor Darren Irwin, director del estudio. Este proceso, conocido como especiación, es muy difícil de estudiar porque requiere una investigación muy prolongada. Los biólogos lo han estudiado tradicionalmente comparando muchas
especies diferentes en distintas fases de su evolución.

En su estudio de los ruiseñores 'Filoscopus troquiloides' en los bosques de Asia central, Irwin y sus colegas descubrieron una extraña situación llamada 'especies círculo', un grupo de aves que presentan todos los niveles de variación de la especie, «desde las pequeñas diferencias entre las poblaciones vecinas, hasta las diferencias de nivel en un solo grupo de organismos», explican los autores del estudio.

Los científicos descubrieron un círculo continuo de poblaciones con comportamientos y características genéticas cambiantes en la meseta tibetana, donde no hay árboles ni condiciones de habitabilidad. Este círculo se rompe por una clase de especies encontrada en Siberia central, donde coexisten dos formas de pájaros cantores sin mezclarse.

«Esto crea una paradoja en la que dos formas coexistentes se pueden considerar como dos especies y como una sola al mismo tiempo», comenta Irwin.

En los extremos del círculo de las poblaciones entremezcladas, los biólogos encontraron que los pájaros no reconocían el canto de otras aves de su misma especie, algo que resulta clave en la selección de las parejas. «Los ruiseñores que viven en el Himalaya cantan con trinos simples, cortos y repetitivos», explica Irwin. «A medida que vamos hacia la parte occidental del Tíbet, los cánticos se van volviendo más largos y más complejos. Lo mismo ocurre en la parte nororiental de la región, hacia China, pero con una estructura tan distinta que estas aves no se reconocen mutuamente ni como parejas ni como competidores. Actúan como especies separadas y hay evidencias genéticas que refuerzan esa conclusión», señala.


Desafiada la teoría dominante sobre cómo evolucionan las especies
Fuente: http://www.solociencia.com/biologia/05033006.htm

La investigación, llevada a cabo por un grupo de especialistas liderado por Darren Irwin, profesor adjunto de zoología de la Universidad de la Columbia Británica, pone en duda la teoría predominante entre los biólogos evolucionistas de que las especies evolucionan sólo al separarse por una barrera geográfica. Los descubrimientos pueden tener amplias implicaciones en la preservación de la diversidad biológica y las especies en peligro.

El proceso por el cual una especie evolucionó en dos es un tema de investigación y debate intensos, y es fundamental para el entendimiento de la diversidad de la vida. Hasta ahora, nadie ha podido demostrar el flujo genético continuo entre especies reproductivamente aisladas en poblaciones geográficamente conectadas, un proceso llamado "especiación a distancia".

Parte de la dificultad para probar la teoría ha sido la escasez de ejemplos de especies conocidas. El Phylloscopus trochiloides, un pájaro que vive por toda Asia, y la Ensatina eschscholtzi, una salamandra que se encuentra en las montañas de la costa oeste de América del Norte, son los únicos ejemplos conocidos de especies que pudieron haber evolucionado a distancia.

Dos formas distintas de Phylloscopus trochiloides co-existen en Siberia central pero no se cruzan, produciendo especies distintas en esa región. Irwin y sus colaboradores usaron una nueva técnica genética de análisis llamada AFLP (por sus siglas en inglés de Amplified Fragment Length Polymorphism) para trazar un gradiente genético de una especie siberiana a otra por una gran cadena de poblaciones geográficamente conectadas al sur, circundantes a la Meseta Tibetana.

Muchas de las leyes sobre especies en peligro se fundamentan en la identificación de grupos bien diferenciados que estén reproductivamente aislados de otros grupos. Los descubrimientos del equipo de Irwin muestran que en algunos casos no hay grupos bien definidos, sino más bien un gradiente de formas. En esos casos, todo el gradiente debiera ser conservado.

Con la destrucción masiva del hábitat causado por el Hombre, estos gradientes, que son registros históricos de evolución y biodiversidad, están siendo destruidos. "Esto ocurre en gran parte de Asia, donde hay una tremenda destrucción a causa de la acción humana", recalca Irwin.

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