T en Viaje
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Josi PanchoTano
Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
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NOTICIA
Jueves 18 de abril: Después de una breve estadía en Tacna partimos “directo” a Cusco, directo entre comillas porque nos costo casi cuatro días de dedo.

Cusco es una ciudad hermosa llena de historia, nos alojamos en una casa que tiene mas de 400 años y se puede sentir un aire distinto cuando uno entra a su patio.

Habíamos recorrido y conocido bastante de Cusco y pensábamos irnos cuando llego Roberto un amigo que vive en Cusco y que habíamos conocido hace un tiempo atrás en Mancora. Nos convenció de que nos quedarnos y el jueves salimos rumbo a Machu Picchu vía el valle sagrado, ruta más larga pero más hermosa.

La primera noche llegamos hasta Urcos, un pequeño pueblo del valle donde acampamos en el patio de una casa donde conocimos a un niño extraordinario que nos contó muchísimas historias sobre el valle sagrado.

Al día siguiente un primer dedo nos dejó en Ollantaytambo donde conocimos al francés, Diego, que se unió al grupo, esta noche llegamos hasta el km 82 de la línea del tren (entrada al camino inca) y allí acampamos.

El día sábado fue un día de caminata por la línea del tren (en vez de entrara por el pagado camino inca), los paisajes son maravillosos y pudimos conocer ruinas que quedan fuera de los circuitos turísticos. Al final del día llegamos al pueblo de aguas calientes.

El domingo comenzamos a subir al Machu Picchu, llegamos hasta arriba, se puso a llover y fracasamos en el intento por entrar gratis. Volvimos empapados abajo y también fracasamos en colarnos en el tren peruano (mas barato) de vuelta al Cusco. Nos quedamos en aguas calientes.

Al día siguiente llovió todo el día. Cuando fuimos a averiguar sobre los trenes descubrimos que el único con precio razonable era el de las seis de la mañana. Nos despertamos temprano al día siguiente como para tomar el tren pero el sol nos convenció de quedarnos un día más y subir a Machu Picchu.

Subimos y nos dimos cuenta del porque de su fama, es realmente impresionante y deja chicas todas las ruinas que he conocido. En el sitio conocimos a una pareja de vascas, paloma y Gorka y con ellos subimos al Huayna Picchu con excelente vista a Machu Picchu.

Estuvimos todo el día alucinando con las ruinas y al día siguiente si tomamos en tren de vuelta al Cusco.