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Sabemos que estás atrapado en la mansión de tus problemas.
Los cerrojos no responden, las ventanas están cubiertas de poderosos barrotes, las paredes muestran las huellas de tus desesperadas manos.
Maldices tu destino y abandonas la lucha.
¿Por qué no recorres otras áreas de la casa?
Prueba en el desván.
Ahí hay una pequeña ventana, insignificante y olvidada.
Aparentemente esta cerrada, pero insistiendo,
cederá ante la presión de tus dedos.
Girará lentamente sobre sus herrumbrosos goznes y te mostrará un pedazo de cielo, de un azul...
¡Como nunca lo has visto antes!
                         Rafael Martín del Campo

 

 

LA VAQUITA

 

Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, decidió hacer una breve visita al lugar.

Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado.

Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó:

En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?.

El señor calmadamente respondió: Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días.

Una parte del producto la vendemos o la cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc.; para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue.

En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó: Busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco.

El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Más como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir.

Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.

Un bello día el joven resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarles. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.

El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático, el joven preguntó por la familia que vivía allí hace unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí.

Espantado el joven entro corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hace algunos años con el maestro.

Elogió el lugar y le preguntó al señor

¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?.

El señor entusiasmado le respondió: nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, y de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos; así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora.

Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia la cual es una convivencia con la rutina.

Descubre cual es tu vaquita y aprovecha  para empujarla por el precipicio.

¡Innova, haz que se produzca un cambio en tu existencia!.

Più Avanti!

No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo,
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...

¡Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

             Alma Fuerte

 

No hay nada demasiado bueno para que no lo poseas,
ninguna altura que no conviertas en realidad;
Tu poder es mayor que tu pensamiento,
es algo que debes sentir dentro de ti.
 
No debes de temer nada, tu propio ser sabe
que tú eres tu propio ser infinito;
por tanto fija tu mente en pensar
que no existe nada que no puedas hacer.
Ella Wheeler Wilcox

 

El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestra meta sea demasiado alta y no la alcancemos,
sino que sea demasiado baja y la conseguimos
Miguel Angel

 

Iniciamos la vida en el último peldaño,

con la firme tendencia del progreso incesante;

quien renuncia al ascenso, teje su propio daño,

por su ademán remiso, carácter vacilante;

sólo quien cada día se eleva año tras año,

se supera a sí mismo, y al fin saldrá triunfante.

La cumbre llama a todos, ineptos y capaces,

pero sólo responden con sudor los audaces

Francisco Alvarez Hidalgo

 

Renueva el corazón a cada hora y aprende a renacer

cada mañana, como el paisaje al despuntar la aurora

como el sol que amanece en tu ventana.

Ricardo Leon

 

El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo

Antoine de Saint-Exupery

 

En tiempos prósperos algunas veces sentí caer el poder de la imaginación; pero la adversidad siempre fue para mí un tónico y un estímulo

Walter Scott

 

Si luchamos en los tiempos difíciles sabremos sonreír en los fáciles.

R. J. Amador

 

Si no hubiera rocas en su lecho, el río no cantaría

C Perkins

 

No basta saber, se debe también aplicar; no es suficiente querer, se debe también hacer.

Goethe

 

Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor,

condenamos el futuro sin conocerlo

Quevedo

 

La palabra “Imposible” no está en mi vocabulario.

Napoleón

 

Es mejor prender una vela. que maldecir las tinieblas.

Confucio

 

Todos los problemas empequeñecen si, en lugar de evadirlos los enfrentas. Toca un cardo tímidamente y te pinchará; agárralo valientemente y sus espinas se desmenuzarán

Anónimo

 

Si no escalas la montaña no podrás disfrutar el paisaje

Anónimo

 

Mantén tu rostro hacia la luz del sol y no veras la sombra.

Helen Keller

 

A eso de caer y volver a levantarte
 De fracasar y volver a comenzar
De seguir un camino y tener que torcerlo

De encontrar el dolor y tener que afrontarlo
A eso no le llames adversidad....

llámale sabiduría

Anónimo

En las adversidades sale a la luz la virtud.

Fatiga menos caminar sobre terreno accidentado que sobre terreno llano.
Aristóteles

Admiro la cabeza que sabe llevar con altivez la desgracia, como un rey la corona.
Carlo Bini

Cuando todo va mal, no debe ser tan malo probar lo peor.
Francis Herbert Bradley

 

De nada le sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive; pero siempre le es posible mejorarlos.
Thomas Carlyle



Las dificultades están hechas para estimular y no para quitar el ánimo. El espíritu humano debe fortificarse en la lucha.
William Ellery Channing

 

Los hombres y los reyes deben juzgarse por los momentos críticos de sus vidas.
Sir Winston Churchil

 

El dolor, si grave, es breve; si largo, es leve.
Cicerón

 

No te inclines ante la adversidad; más bien oponte audazmente a ella, tanto cuanto tu suerte te lo permita.
Virgilio

 

El mayor dolor del mundo
no es el que mata de un golpe,
sino aquel que, gota a gota,
horada el alma y la rompe.
Francisco Villaespesa

 

Lamentar un infortunio pasado, y que no existe, es la más segura vía de crearse otro infortunio.
William Shakespeare

 

 

Gozan los ánimos fuertes en las adversidades, al igual que los soldados intrépidos triunfan en las guerras.
Séneca

 

El fuego prueba el oro; la miseria, los hombres fuertes.
Séneca

 

El dolor ni los ayes es seguro 
que no remediarán el mal futuro.
Félix María de Samaniego

 

El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo.
Antoine de Saint-Éxupery

 


Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles.
Joseph Ernest Renan

 

La desgracia le hace a uno virtuoso. La virtud nunca la hubiera inventado un hombre feliz.
Charles Régismanset

Saber sufrir y tener
el alma recia y curtida
es lo que importa saber;
la ciencia del padecer,
es la ciencia de la vida.
José María Pemán

 

Lleva tu cruz cantando y no suspirando. En todo mercado vale más una sonrisa que mil lamentos.
Charles Lamb


Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza.
Benjamin Jonson

Estas tres señales distinguen al hombre superior: la virtud, que lo libra de la ansiedad; la sabiduría, que lo libra de la duda; y el valor, que lo libra del miedo.
Confucio

Por mirar la pequeñez de un gusano podemos perder la grandeza de un eclipse.
Confucio

¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio.
Herbert George Wells

 

No puedes bajar dos veces el mismo río, pues nuevas aguas corren sobre ti.
Heráclito

 

Sólo la renovación puede mantener, el que se queda parado, se retrasa.
Everhardus Johannes Potgieter

 

El verdadero progreso consiste en renovarse.
Alejandro Vinet

 

Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros, o ir por el buen camino.
René Descartes

 

He sido un hombre afortunado: nada en la vida me fue fácil.
Sigmund Freud

 

La desgracia termina por amainar. Los vientos no siempre soplan del mismo cuadrante ni con igual fuerza.
Eurípides

Un problema es cuando se te presenta la oportunidad de dar tu máximo esfuerzo.
Duke Ellington

El viento endereza el árbol después de haberlo inclinado.
Charles De Gaulle

 

Las fatigas de la vida nos enseñan únicamente a apreciar los bienes de la vida.
Johann Wolfgang von Goethe

 

Pero por más que uno sufra
un rigor que lo atormente,
no debe bajar la frente
nunca, por ningún motivo:
el álamo es más altivo
y gime constantemente.
José Hernández

 

Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza.
Benjamin Jonson

 

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