Distante, sin pestañear. Son sus ojos abismales.
Su cabello cuenta historias de damas antiguas y caballeros andantes.
Ignoro la magnitud de su mirada y el peso de sus manos, pero su lánguida sonrisa se oculta al final de su rostro.
Su imaginación vuela a lo mas alto y se siembra en las nubes sombrías.
Pasos sordos, de andar mudo.
Sutiles pensamientos seducen la faz que se torna rosa con su presencia.
Y en el umbral de una noche oscura, cierro los ojos y miro como su sombra se desvanece en la espalda. Con un adiós inerte, una mirada esquiva. Se pierde el misterio de su aroma. Para encontrar la realidad en despojos que une la vida y la muerte.
Dejar de pensar por instantes en la verdad, liberar los sueños, hechizarse de luz y caer embriagado en un mar azul, mirar los cielos caer en los párpados heridos, gritar de agobiante alegría. Morir en carcajadas.


Sonia luisa Arenas Gimon
Regresar a la pagina principal
'Tinta en mis dedos' copyright © 2000 Sonia L. Arenas Gimon