![]() |
![]() |
Poesía: Frontera del caos |
Kaos La noche ulterior a aquella muerte felina mis pupilas carcomidas de poco soñar, remendaron un paréntesis roto de mirar tus dedos raros, pululando como arácnidos por el aparato del tiempo. Allí, el espacio es habitáculo del nefasto discurso, el heteroglosio orificio atiborrado de hormigas desgreñadas, iracundas, convidadas a ordenarse en unidades mínimas por los vericuetos del juicio y la neurasténica praxis de las apátridas células. Allí, pernocta la teoría; la virtud virtual del gusano plano que devora la manzana del achacoso Adán. Desconfío de las formas porque tu barba me enseñó a fuerza de elogios que en estos tiempos dos unos no suman dos. Por eso acudo a los textos embarrados de invisible tinta y a la sonoridad del eructo. Aquí, vivimos la insoportable levedad del ser ( o no ser) por eso Nietzsche me golpea la nariz mientras hilvano el desagravio de revolcarme en sus ideas y escupirle los sesos hasta que crea en el dios de la sacra tecnocracia. Aquí, rota de mirar tus dedos raros que deambulan por el sexo del industrioso teclado y deconstruyen signos en homenaje al fuego, la cosmogonía, o la agonía del cosmos que da igual. Ya no importan las verdades absolutas, (mentir tiene mejores dividendos) y los megarrelatos (excluyo La guerra y la paz) perecen en blanca tinta o en anaqueles chinos. Aquí, me bebo en sorbos tibios los textos existentes, los existenciales los fehacientes los falsos los fatídicos los pragmáticos los manuales instruccionales sobre-vivir ... los que guardas para mí, cada vez que me inventas. |
Absurdo Anoche sucedió que mientras erotomizaba los sentidos en acompasado sueño placentero donde éramos protagonistas, un ectoplasma nietzscheano desveló los nibelungos habitantes de nuestro transpirado ego más allá del bien y del mal… “Paladines del limbo; debajo de la piedra angular vomita los días y sus noches Zaratus-tra, el venerado pez, la bilis filosofal…" (verborreaba el venerable espectro de mudez timbrada) Recuerdo me miraste, también yo, enmudecida de palabras, como el murmullo de los cuerpos que aún no vestimos de horas Fuiste tú quien preguntó primero, ¿Dónde? Fue él quien contestó, Busca. Fui yo quien pregunté segundo, ¿Dónde? Fuiste tú quien contestó, Busquemos Momento oportuno para despertar y buscar hasta encontrar nada… (2002) Sin título Allí … oculto, te paseas. En el lugar donde habitan tus efluvios. Cíclope, avistas el ojo de cada ciclo lunar a través de este vientre ataviado de estrellas. Centauro, no te cansas de engullir la tibia carne del laberinto cálido. (2003) |
En la víspera de una arruga Rostro en descenso volteo a mirarte, para dolerme en el papel torcido de sal bifurcada, en la penumbra de tus córneas amortajadas de eclipses. Rostro en declive. Los cuervos lamen las pupilas de tus soles rodeados de estrellas. Un reloj de piedra se posa en el letargo del tiempo. Los abismos me convidan a contar las sales de las esponjas silentes. Rostro postrado. Silueta de orugas, sonoridad de dioses que destilan brebajes en atropellados calderos para los viejos cuerpos de barro olorosos a pergaminos. La bitácora del ojo lacta tu epitafio y un fauno duerme los siglos en la comisura de una mueca. Rostro de pliegues insomnes. La oreja que cortó el pintor te narra sueños raros, mientras bebes el silencio, en la huella de un zapato viajero. |
Sin título Las luciérnagas como las leónidas van ... y se vienen en el vaivén de tus dedos enlazados a la lava de mi vello Mi anhelo subyacer, entumecida el musgo en el cénit de tu muslo amortajado el cuerpo de tu piel poeta... Ya rendida, ya indefensa encarnada en tu carne me escucharás ulularle al viento... Invocas mi sangre de humus transfigurada. Con tu nariz poblada de ojos, me desangras y recorres abismos de olor ocre y matiz bermejo; Guardarás el sexo ahí, donde el rubí líquido imbebible aguarda cada ciclo lunar, para inmolarte, poeta, porque: Yo soy… |
![]() |
![]() |
"Gato perseguido" de Goya |
"Gato cazando" de Picasso |