Reciente viaje efectuado a China y Corea por parte de la SOGEM y el CISAC. Espero disfruten mis andanzas...
     
1 de 20
VIAJE A CHINA Y COREA

TOMÁS URTUSÁSTEGUI
2004-11-10

DEDICADO A:

VÍCTOR HUGO RASCÓN BANDA Y ZHANG RUI

   

Confieso haber leído pocos libros sobre viajes, sobre todo modernos. Por supuesto que conozco los de Marco Polo y muchos otros clásicos. Pero no sé que técnica usan los escritores vivos para relatar su experiencia. Lo más sencillo, me imagino, es anotar todo lo que sucedió día tras día y las experiencias de ello. No me convence pues a nadie le va a interesar si les platico que a las siete de la mañana del día tal, me levanté, me di un baño, me asomé a la ventana, bajé a desayunar, subí a arreglarme, salí para el museo al que llegué a las nueve con cuarenta y tres minutos. Otros, pienso, se dedicarán a hacer una relación histórica y artística de lo que visitan y así nos describirán cosa por cosa, lugar por lugar y nos llenarán de nombres y fechas. Esto puede ser muy interesante para una persona con amplia cultura pero creo que después de 15 nombres chinos de emperadores o de artistas los demás lectores no van a saber de qué se trata.

El interesado en historia o arte puede leer libros especializados y no esperar que uno les de tanta información. Así que prefiero relatar lo que vi, lo que sentí, lo que me gustó, lo que me molestó. En fin lo bueno y lo malo. Afortunadamente en este viaje predominó con mucho lo bueno. Y si son vivencias no tienen porque llevar una secuencia. Igual puedo empezar por los baños y seguir con el avión. Pues sí, ya que lo escribí, empezaré con los baños, que aunque no son gran novedad pues ya los vi en Europa hace años, no dejan de ser especiales. Por lo pronto diré que existen muchos, en restaurantes, en parques, en el metro. El noventa o más por ciento de ellos son gratuitos. La novedad es que casi todos usan como excusado un hoyo en el piso.

           
   
         
 

En las paredes no hay donde te puedas apoyar y un sitio donde poner tus cosas, como puede ser la cámara fotográfica, alguna compra, la chamarra o el saco que te tienes que quitar.Y ahí viene lo bueno. Ponerte en cuclillas y guardar equilibrio, cargando aparte tus cosas que no quieres poner en el suelo húmedo y además tener el papel en la mano. A mi edad eso me costó muchísimo trabajo, mis piernas me temblaban, todo me dolía, apoyaba mi cuerpo con una mano en la pared y eso hacía que terminará torcido con lo que el tino se perdía y se ensuciaba el piso. Más grave que esto es que en muchos baños tampoco hay papel ni sitio donde ponerlo. Se supone que uno debe traerlo. Y así el poco papel que trae uno sirve para limpiarse uno mismo o para limpiar el piso. Yo optaba por limpiarme a mi mismo. Afuera sí hay agua para lavarse las manos. Me refirieron, cuando comenté esto, que es más grave en Japón. Que, quitando sitios turísticos, en ningún baño hay papel. Que los japoneses traen como una pequeña tetera con líquido. Se echan el agua y se limpian con la mano izquierda, que por eso nunca dan esa mano para saludar y tampoco la usan para comer. Cuando vaya a Japón les diré si esto es cierto o no. Por lo pronto no voy a saludar de mano a ningún japonés zurdo. A los chinos ir a sus baños no debe causarles ningún problema pues una de las formas que tienen para descansar es sentarse en cuclillas donde sea: en la calle, en los parques, en las oficinas. Y así, en cuclillas, permanecen mucho tiempo. Cuestión de práctica. Afortunadamente en todos los hoteles en los que me tocó vivir tenían su baño al estilo occidental, con su WC que ya veía yo como un verdadero trono al que, si no fuera por higiene, hubiera yo acariciado con fruición. Es una maravilla.
Uno de los mingitorios diferente, pues los demás son iguales a los de acá, fue uno en un restaurante en que en lugar de un mingitorio usual o al menos de una pared, había un gran vidrio con una caída de agua constante, como la de una catarata y sobre ella había que lanzar el chorro. Atrás del vidrio y bajo las aguas hay plantas y otro tipo de adornos. Muy estimulante para poder orinar.
En Seúl fue lo mismo. Tazas en lugares turísticos y agujero en las demás. Lo interesante aquí fueron los adornos. Casi en todos los baños hay detalles muy finos para dar un bello ambiente al lugar. Cuadros con plantas o flores naturales, muy exquisitos. En ninguno de los dos países me tocó entrar a un baño sucio o que oliera mal. Y eso que entré a muchos. Aún en gasolineras de carretera los baños estaban limpios. Algo para imitar.
Creo que empecé muy prosaico, muy escatológico, pero es para afianzar la forma en que me catalogan muchas veces, como un escritor escatológico. Y como empecé con los baños tengo que seguir con ellos. Ahora hablaré del baño del cuerpo. Les diré, como una confesión mía, que siempre he sido muy púdico, me imagino que por la educación marista que tuve. El chiste es que no me gusta bañarme desnudo delante de nadie. Alguna vez lo he hecho pero a disgusto. Pues bien, voy a Corea, mi anfitrión como una gran deferencia hacia mí me invita a un baño sauna. Imposible decir no. Así que allá voy. Si antes cuando había que mostrar el cuerpo al menos éste estaba proporcionado, ahora ya no. Ahora ya tengo diez kilos de más. Pero ni modo. Que todo el mundo vea mis lonjas. Y ese todo el mundo me imaginaba que estaba compuesto de unos cinco o seis bañistas, cuando mucho, como sucede en los saunas suecos. Llegas al local, te quitas los zapatos, pasas a que te den una llave con un resorte que te pones en el brazo como pulsera, vas a unos pasillos llenos de casetas donde te desvistes. Ya desnudo pasas a los baños. Para mi sorpresa éste estaba totalmente lleno. Hombres desnudos de todas las edades caminaban, se metían al agua, se enjabonaban. También había niños con sus papás. Y lo peor de todo es que ninguno de ellos estaba gordo, ninguno tenía lonjas. Ya dentro, lo primero que hice fue darme un regaderazo para meterme a las piscinas donde todo el mundo se mete para sentarse y ahí platicar. Unas están a 35 grados, otras a 40 y otras a más. También existe una de agua helada con regaderas de presión sobre ella. A esa jamás me metí pero sí vi .... Continúa...

     
>>
         
           
 
1