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El fin de semana "largo" (hecho por nosotros) del FRONTERA 2008, el evento anual cimero del motociclismo deportivo todo-terreno del país, nos trajo muchas sorpresas.
El recorrido de 500 millas (800 kilómetros) saliendo de la llanura costera donde está Santo Domingo, entre mucho paisaje verde y temperatura agradable...fue cambiando al subir del lado sur de la Cordillera Central hasta San José de Ocoa, un poblado a hora y media a unos 400 metros sobre el nivel del mar. Los trillos, de tierra roja, de esa parte del país pasan entre pinares, lagos (de presas hidroelécticas) e innumerables riachuelos con grandes piedras de canto rodado. Hasta ahí, todo bien. Pero, resulta que una parte del camino se había derrumbado la noche ANTERIOR y los participantes, todos disfrazados de "romanos"....tuvieron que devolverse -según nos cuentan, unas 50 millas- con el resultado de un gran atraso sobre la duración calculada por los organizadores. Como parece que a casi todos -y muchos llevan los 9 años del evento- se les olvidó que en ésta época del año anochece temprano y, que eran 500, millas; la asistencia del motoclub tuvo que trabajar advirtiéndole a centenares de limpios y, hasta ese momento, relajados motociclistas, mientras cargaban combustible, que TODAVIA faltaban 100 millas y, que eso significaban OTRAS 4 ó 5 horas en el monte. A media tarde del primer día, vimos hacer wheelies, pararse a tomar cerveza, piropear a las lindas chicas ocoeñas, comer con calma y hasta echar una siestecita! Oppsss! Los de asistencia (José Luís y Roberto Mena) esperamos hasta las 4:30 de la tarde y salimos -bajando hasta la autopista del sur- en dirección a San Juan de la Maguana, distante unos 300 kilometros de Santo Domingo para llegar cómodamente al anochecer. El ambiente motociclistico era sencillamente emocionante: las diversas carpas de las marcas, música, motos, quads y buggies de todas las marcas y todos los colores. Cascos, aceite, gomas de tacos, banderas, mecánicos...los rugidos de los dos tiempos o la ronquera de los cuatro tiempos por doquier. Como papás "gallinas", nos preocupábamos de los 7 "pollitos" participantes: los dos Felipes, David, José María, Pedro, Massimo y Alberto... ALBERTO...el cual salió a las 4 de la madrugada desde Bávaro -en taxi- para llegar a Santo Domingo (más bien al taller de KTM) para recoger su moto del 2002 y de ahí, rodar hasta la salida entre el tráfico de la mañana. Le seguimos y aún con el retraso de la salida general, Alberto llegó UNA hora tarde! Le subimos la moto a la F250 de David (ya, el vehículo oficial del motoclub...) y le dejamos en la milla 7, o la entrada real al monte. Era el TERCER monteo de Alberto. Una moto vieja. Sin dormir. Primer FRONTERA... Entrada la noche en San Juan de la Maguana y -como siempre- los punteros ya habían llegado. la preocupación era, claro, Alberto. Imagínese: nuevo y con apenas un par de meses viviendo en la RD. Acababa de pasarse tres años en Aruba, una islita con un lado de playa y un desierto miniatura detrás. Ahí se alquila un quad y sólo dá para acelerar la mitad y...ya estás del otro lado. No hay suficiente isla... Pués...la sorpresa, porque llega este ingeniero eléctrico, tan fresco como unos pocos voltios, y divirtiéndose de lo lindo. ¿Y donde están, entonces, Pedro y José María? Ambos curtidos monteadores. José María había sido visto ANTES del derrumbe y Pedro, también se le vió ayudando a cargar a no menos de una docena de motos, entre las piedras abajo en un río seco. Aquí no podemos aplicar el refrán "bavarense" de...."SIN SOFOCARSE"... Pués que...antes de la última mordida a un sandwich de cena en el hotel-restaurán Castillo de San Juan de La Maguana...que llama por el móvil nuestro flamante CFO de Barceló...para que "los vayan a buscar, porque se tuvieron que devolver y ya era muy tarde para ir por la autopista y no querían agotarse tanto". --¿En donde es que están?--se oía decir a José Luís. --En Az....--contestaba. --¡Donde?--gesticulaba Jose Luís a su ultramoderno "I-Phone" plateado, tratando de entender a nuestros motociclistas que se encontraban en una estación de combustible, en medio de una llanura, al lado de un, "club de damas", con la música más alta que alguna vez se haya oído. --¡EN AZUA, AZUA, AZUAAAA!-- --"@XX/$#°!"#%---¡Pero eso está a 100 KILOMETROS de donde estamos!--contestamos. Joder.... Y henos aquí, sus muy solidarios asistentes, dejando los emparedados -y la lechoza con leche- en la mesa del curioso restaurán del tercer piso del hotel y saliendo hacia la costa a recoger a los sobrevivientes. A media noche: todo resuelto. DIA DOS: Por esas cosas del destino, en los eventos moteros dominicanos...adivinen ¿quién fue el PRIMERO que salió -ante las cámaras- el segundo día? Don José María Ribas. Economista mallorquín con derecho a voto en Dominicana y fundador del Motoclub Bávaro! ¡Si señor! Nosotros, en la enorme camioneta, luego de algunas vueltas buscando el omnipresente colmado (pequeño supermercado) en San Juan de la Maguana -sin encontrarlo por cuadras- cosa rara...salimos en dirección oeste hacia las montañas. Lo particular es que la alfaltada calle de salida, con aceras, todas las rayas amarillas en el piso, señal urbana...temina en un riachuelo seco! Se dobla bruscamente a la izquierda, y luego a la derecha, para tomar la VERDADERA carretera. Sólo en República Dominicana... En esta parte del territorio, sequísimo, pero muy cultivado, se va subiendo lentamente por la cordillera y conforme se sube, se pone MAS seco. Luego de muchos kilómetros, los poblados se van haciendo escasos -igual la vegetación- y todo es amarillento y pedregoso. Y la gente TAMBIEN, va cambiando de color: del común marrón de la piel de los dominicanos a...el negro TOTAL de los haitianos. MUCHOS, de ellos. Los ves por TODAS partes. Sentados en las piedras, parados a la orilla de la, "carretera", sentados en las, "casas" (¿?), niños y niñas corriendo.... |
Peripecias en el FRONTERA 2008 |
El 194... |
Impresionante.
Más, según se sigue subiendo. Para algunos de los del motoclub que han estado en AFRICA, nos comentaban luego que por un momento les parecía que estaban en Mali o el Congo. Y es que los 10 MILLONES de vecinos haitianos (ocho allá, dos acá...) son descendientes -sin interrupciones comerciales- de sus antecesores africanos. Desde 1804, se mantienen puros en su esquina de isla y por selección natural, y por no contar con televisión, ni nada que ni remotamente se le parezca...viven todavía en el siglo 19, a la orilla de la polvorienta carretera limítrofe entre ambos países. Si es que eso significa algo por ahí, como no sean los recuerdos de las guerras de independencia o las ulteriores masacres de las dictaduras que tuvimos hasta no hace tanto. Sepan, que hay un rumor periodístico que en ese fin de semana, luego que pasaban las modernísimas motos austríacas o japonesas, los potentes quads 4x4 (four-wheels o ATVs, como les nombran los americanos) o los "bajarianos" buggies de SEMAGEN...los haitianos tendrían por cena...tortillas de harina con, arena... En medio de todo ésto, nuestro Alberto Ballesteros, KTM 400, con gomas de tacos nuevas...pasándola de lo lindo, pues, que se pincha no una sino tres veces. Y, con ese frescor característico de los moteros españoles, mientras esperaba la tercera vez, vislumbra una casa sin puertas con un letrero que ponía: "Salón de Belleza". En ese momento, rodeado por niños flacos y barrigones, pues nada menos ni nada más se le ocurrió que era hora de que alguien le cortara el pelo! Como que tenía el tiempo, se tardaba el gomero que trabajaba a mano y, era más o menos temprano. ¡Listo! Que Alberto se sienta en una silla de madera, se quita casco, gafas, guantes y peto y...sencillamente, pone su cabeza en manos de una peluquera, haitiana, la cual imaginamos que sería la PRIMERA y también la ULTIMA vez que cortaría el cabello -lacio y medio rubio- a un extraterrestre vestido de naranja con botas negras. Afuera, aguardando, una nave espacial de ruedas dentadas, también color naranja, con un reloj de mano atado al timón, Por ESO fue que nos estuvo mortificados hasta las seis de la tarde en Dajabón, el segundo de los pueblos que cruzaba el FRONTERA. Y no sólo por eso. Sepan que TAMBIEN, don Alberto...se detuvo varias veces a... ...firmar...¡AUTOGRAFOS! Cuenta, que como veía muchos chicos a los lados de la carretera con letreritos hechos a mano que ponían: "fírmame un autógrafo"...paróse él y que se dedica, pues, a, firmar autógrafos. Simple. Como TODOS los corredores iban tan concentrados en ganarle a Felipe o a David. O, ya estaban tan cansados -o le tenían miedo a los haitianos- o quien sabe que iban pensando...hele aquí pues, que firmó nosecuantas manitas, negras (¿qué tinta usaría, negra?), servilletas, cartulinas o gorras de beisbolista de los setenta. Las que se ven, por ahí. Y conste que vimos las fotos, de don, Alberto, rodeado por docenas de chiquillos, las manos en alto, enorme sonrisa. Las fotos las tomó la profesora de la escuela del poblado. La segunda noche en Dajabón (Give Soap...según la traducción no oficial de ese idioma tan popularizado por el señor Shakespeare) fue algo, complicada. Nos explicamos: Cuando llegamos al Hotel Bonanza (nada que ver...), eh...muy apropiado como soporte de uno de los "clubes de damas" del pueblo, la gorda de la, recepción, entre molduras de yeso, colores....caribeños y el ruido de la calle, miró la lista -a mano- de las reservaciones y reconoció el nombre del presidente del motoclub. Esto, luego de 15 minutos rayando, hacia arriba y hacia abajo por el papel, con lo que parecía un lápiz, habitación por habitación. Nada para extrañarse. Estábamos, favor no olvidar, en D A J A B O N, a un par de kilómetros de la frontera, en el FRONTERA. Detrás del hotel, una, piscina, color verdoso, media docena de chicos empujándose unos a otros al agua. Todos, usando pantalón bermuda y camisilla blanca. Incluyendo un par de niñitas, las cuales miraban a, los "varones", con clásica indiferencia femenina. La habitación era la número 19, con dos camas, pero separadas por una especie de baño sin puerta, dos ventanitas de aluminio y en el centro, un moderno aire acondicionado. Nunca llegamos a probar las camas. A las 9 de la noche, al salir para la cena, heme aquí ante una pareja de puertorriqueños todavía con el disfraz puesto, cansadísimos y con cara de angustia. Reclamaban, que esa era SU habitación. Pero, resulta que él se llamaba Roberto y la doña sólo captó el nombre. No el apellido. Tal vez serían las cervezas... Nada, que con el cansancio, las cervezas, el arroz con nosequé...pues que tomamos la ULTIMA (por suerte) de las habitaciones en el otro hotel y agregando un colchón -sin el soporte- terminamos las noches del FRONTERA. Todo bien. El último recorrido de 200 kilómetros no lo vimos porque la asistencia se fue, ahora en caravana de tres camionetas, directamente a Santiago. En el camino, ya por tres días en la compañia del cordobes José Luis López-Tello, siempre manejando aquel "barco" de grande; la hemos pasado de maravillas con el buen humor y agudas observaciones de este gran amigo, "curado de espanto" aquí en el Caribe, luego de 22 años de residir en Bávaro. Sépan, que de comenzar como "DJ" en los ochenta en el primer hotel de Barceló, por sus locuras sobre una tabla vela, le pasaron directamente a dirigir la acuática del hotel! Otro personaje. ¿Pero..y por qué lo de el 194...? Resulta que en una de las paradas de Alberto, hele allí sentado tomando un refresco "Imperio" (únicos en esa parte del planeta) y nota un señor de edad, flaco, de cara larga, aburrido, también sentado a su lado, con la mirada hacia adelante murmurando cosas. Ante la -obligada- pregunta del tan sociable y ahora popularísimo Alberto, sobre su persona, éste le indica que él es el número 194 que pasaba hasta ese momento. Que antes de él, iban 193, pero que ahora eran 194 y que si pasaba alguien más, sería el 195... Y ya. |
Las cuatro fotos de arriba son de José Luis López-Tello. Las de abajo, tomadas con la cámara de Alberto Ballesteros de parte de un fotógrafo desconocido. |