Conociendo la Autoridad
SEÑALES QUE ACOMPAÑAN A LOS OBEDIENTES ¿Cómo podemos discernir si una persona es obediente a la autoridad? Por las siguientes señales: 1. Una persona que ha conocido la autoridad, procurará desde luego, hallar la autoridad a donde quiera que vaya. El lugar donde se puede aprender la obediencia es la iglesia, ya que en este mundo no existe realmente la obediencia. Solamente los creyentes puede obedecer, y ellos también deben aprender a hacerlo, no aparentemente, sino de corazón. Pero una vez que haya aprendido esta lección de obediencia, el creyente buscará y hallará la autoridad por todas partes. 2. Una persona que ha tenido un encuentro con la autoridad de Dios es mansa y tierna. Ha sido ablandada y no puede ser dura. Tiene temor de esta equivocada y, por lo tanto, es apacible. 3. Una persona que de verdad ha tenido un encuentro con la autoridad jamás quiere esta en autoridad. Tampoco tiene la preocupación ni el interés de llegar a ser una autoridad. No se complace en dar consejos ni en dominar a otros. La persona verdaderamente obediente tiene siempre temor de cometer un error. Pero ¡ah, cuantos hay que aún aspiran a ser consejeros de Dios!, Solo los que no conocen la autoridad son los que desean ser autoridades. 4. Una persona que ha tenido contacto con la autoridad mantiene la boca cerrada, esta en sujeción, y no se atreve a hablar descuidadamente porque en ella hay un sentido de autoridad. 5. Una persona que ha estado en contacto con la autoridad es sensible a todo acto de anarquía y rebelión que le rodee. Ve como el principio de la anarquía ha llenado la tierra y hasta la iglesia. Solo los que han tenido una experiencia con la autoridad pueden guiar a otros a la obediencia. Los hermanos deben aprender a obedecer a la autoridad; de otro modo la iglesia no tendrá ningún testimonio en la tierra. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho mas ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” Filipenses 2:12 En la iglesia, la autoridad ha sido depositada en el pueblo que actúa a través de representantes, que en este caso son los ancianos y pastores quienes forman un cuerpo colegiado, llamado cuerpo ministerial. 1. El pastor Es la máxima autoridad en la iglesia, tanto por su dignidad como por su utilidad; pudiéndose llamar también ministro, presbítero, evangelista, predicador, maestro (estos títulos describen diferentes actividades de su oficio) I Timoteo 4:14, 5:17; II Timoteo 1:11 y 4:5; Jeremías 3:15. El pastor sirve a Cristo encargándose del desarrollo espiritual de la congregación: Por la predicación de la palabra Por orar y exhortar y visitar al pueblo de Dios 2. Ancianos Son también representantes de las iglesias, elegidos por Dios a través del cuerpo ministerial de la iglesia para que juntamente participe con el pastor: Ejercer la autoridad y disciplina Enseñan la doctrina de Dios (Hechos 14:23, 15:1-2, I Pedro 5:1-4. Visitar a la iglesia en sus casas, especialmente a los enfermos, (Santiago 5:14) Oren por el pueblo y con él, vigilando su vida espiritual. Incumbe a ellos por razón de su oficio, cumplir con mayor celo y responsabilidad los deberes que corresponden a los miembros de la iglesia. I Pedro 5:3. 3. Diáconos: Ministro o Siervo (I Ti. 3:8-13) Los diáconos deben de ser a si mismo honestos sin doblez. Que guarden el ministerio de la Fe Y estos sean sometidos a prueba primeramente Las mujeres a sí mismo sean honestas Los diáconos sean maridos de una sola mujer Porque los que ejercen bien el diaconado ganan para sí un grado