El Enfrentamiento en la Batalla
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Por Bob Sorge
Algunos líderes de adoración piensan que su enemigo el domingo por la mañana es la congregación. Creen que la gente casi se opone a sus intentos de dejar que resuene la alabanza. En efecto, eso es exactamente lo que ocurre. La gente puede estar tan temerosa de abrir el corazón en alabanza que se endurece contra los intentos del líder de adoración por guiarlos. Los líderes de adoración a menudo se preguntan: "¿Qué se puede hacer cuando hay una sensación de pesadez en la congregación, como si hubiera fuerzas espirituales reteniendo a la gente para que no entre en lo que su corazón de veras desea?” La respuesta está en que el equipo de adoración: el líder, el pianista, el organista, la orquesta, el coro y, si es posible, el pastor se debe reunir el sábado por la noche y hacer la lucha espiritual a favor del pueblo de Dios. Si Satanás ha atado al pueblo de Dios en su libertad de alabanza y adoración, entonces hay que romper ese impedimento. No es tiempo de ensayar música, sino de entrar a la exaltación y atacar unidos los grillos espirituales puestos al pueblo de Dios. Si se hace eso, quién sabe qué podría ocurrir el domingo por la mañana. Cuando Dios dirige, esta arma también se puede usar para invadir el territorio enemigo. Antes que un grupo evangelístico vaya al vecindario, una sesión de exaltación en alabanza puede preparar la senda para los pies de los que llevan las buenas nuevas del Señor. La alabanza también se puede usar en la lucha espiritual cuando es necesario permanecer firme en la posición contra un ataque. Los creyentes no son los únicos que hacen la lucha; Satanás también ataca a la iglesia, o a alguien de la iglesia. Hay que alaba e ir a la guerra; permanecer firmes y alabar a Aquel que siempre da el triunfo a sus hijos. Una vez que los creyentes estén listos para la lucha por medio de la alabanza, el Señor continuará suministrando los retos para mantenerlos preparados para la batalla. Él hizo lo mismo con Israel (Jueces 3:1-2). El Señor dejó a algunos cananeos en la tierra para mantener a Israel alerta y siempre listo para la batalla. Cuando se ve una victoria en la lucha mediante la alabanza, no hay que relajarse y bajar la guardia; otra batalla puede estar muy cerca. Este es el método de Dios para mantener a la Iglesia siempre lista a obedecer sus órdenes. Se ha dicho que "hay necesidad de menos énfasis en el arrebatamiento y más en la captura”. Por demasiado tiempo, la Iglesia ha estado pasiva, esperando el día cuando será sacada de sus terribles problemas; pero Dios le habla hoy porque quiere levantar una Iglesia victoriosa, conquistadora y dominante. Cuando los filisteos capturaron el arca del pacto, la pusieron en el templo de su dios Dagón. A la mañana siguiente se levantaron y hallaron a Dagón caído boca abajo delante del arca. Volvieron a ponerlo en su lugar, pero al otro día, no sólo había caído delante del arca sino que también se le habían roto las manos y la cabeza. El arca del pacto es símbolo de la presencia y la gloria de Dios, pues por encima del arca la presencia de Dios residía en el tabernáculo del AT. Cuando la Iglesia magnífica el nombre de Dios en alabanza y adoración, los principados y potencias del aire se inclinan ante el señorío de Jesucristo. Se hace la lucha en alabanza, y se alaba cuando se obtiene la victoria. “¡Consumado es!" es el grito triunfal. Con ese conocimiento, y regocijándose en las batallas ganadas, la Iglesia se presenta delante de Dios no sólo con alabanzas sino en adoración.