Los Levitas
(La responsabilidad de la consagración I)
Estudios
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Después de haber conocido como fue que se dio el llamado a la tribu de Leví para ser dedicada al servicio de Dios, ahora estudiaremos que fue necesario hacer en los levitas antes de presentarse en el Tabernáculo para ministrar. Purificación del levita (Nm. 8:5-22) Para describir los pasos que involucró la purificación de los levitas, definamos antes algunos términos y palabras. Purificación: Quintar impurezas, limpiar. En la ley de Moisés se prescribían varios lavamientos ceremoniales, tanto a los sacerdotes, levitas y todos los demás. Estos lavamientos con fines de purificación externa, significaban la purificación espiritual por medio de la sangre de Jesús (Tito 3:5), así como también aquella santidad, la cual Dios demanda, y que sin ella, nadie lo verá. Expiar: Esta palabra se ha derivado de la palabra hebrea Kaphar. Esta palabra también se traduce como “Perdonar” (Sal. 65:3; 79:9); “Reconciliar” (Lev. 16:6); “Anular” (Is. 28:18). La traducción literal de Kaphar es “cubrir”, por lo tanto cuando se dice “expiación por sus pecados”, se da la idea “él o su pecado son cubiertos”. Holocausto: La palabra holocausto viene de la palabra hebrea olah, que significa “todo quemado” De acuerdo a la historia de Números 8, había llegado el tiempo para que los levitas comenzaran sus deberes ministeriales, pero antes de que pudieran hacerlo, debían estar natural y espiritualmente preparados, pues solo un pueblo santo puede realizar una obra santa. De aquí que Dios ordenára su purificación. Según la orden que el Señor dio a Moisés, la ceremonia de purificación se haría de la siguiente forma: 1. Rociar sobre ellos el agua de la expiación, (Números 19:9, 17, 18) Al parecer este agente especial de limpieza estaba preparado y listo para cuando los sacerdotes lo necesitaban. Esto es un tipo de la sangre de Cristo, la cual esta inmediatamente a la disposición del que la necesite (Heb. 9:13-14; 1 Jn. 2:2) Por otra parte el lavado con agua expresa la acción de la Palabra de Dios sobre la persona, obrando en su carácter, hábitos y conducta, logrando una limpieza (purificación) interna y externa, no solo ante los ojos de Dios, sino también delante de los hombres (la congregación). 2. Pasar Navaja Los hebreos se rapaban como señal al término de un voto. Por otro lado, en la ceremonia de limpieza del leproso, el rasurarse totalmente significaba despojarse de su antigua condición, (condición de pecado, 2Cor. 7:1). Esta señal externa era notoria, y manifestaba (según el caso) su voto y su nueva condición. De igual forma nuestra dedicación y nueva condición derivada de nuestro voto debe ser notable ante todos los que nos rodean. 3. Lavamiento de vestidos Esto es la evidencia externa de una limpieza interna (el cuerpo). Obraba como antes lo dijimos, por el efecto de la Palabra, representada por el agua. Ofrecimiento del Holocausto La nota distintiva de este sacrificio, era la completa destrucción de lo sacrificado. En el se reconocía la total pertenencia a Jehová de lo que el hombre posee; y por otra parte, el hombre reconocía expresamente ese dominio al no quedarse con nada para sí. El holocausto obviamente también representa a Jesucristo, como el Cordero de Dios ofreciéndose a sí mismo (Heb. 9:14). Cuando leemos “y los levitas pondrán sus manos” (Nm. 8:12) en relación de Cristo con el holocausto, significaba una completa identificación. Esto es la eterna identificación entre el creyente y Cristo, y su aceptación en El. (Ef. 1:6). En otras palabras “El que no esta en Cristo, esta en sus pecados”. Conclusión: El acto de purificación por los levitas, nos enseña que los pecados de ellos serían cubiertos, perdonados, anulados delante del Señor. Al aplicar esta figura en nuestra vida comprendemos que la esencia del que ministra es la limpieza permanente, es decir, que el que ministra debe presentarse siempre sin pecado delante del Señor. Números 8:13-15 ¡Serán míos los levitas!