Un mensaje de Dios
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Por Bob Sorge
La iglesia sale a combatir por medio de la alabanza sólo al recibir un mensaje de Dios. Por lo general, este mensaje viene a través de los líderes espirituales del grupo reunido. Por ejemplo, en medio de un culto uno de los ancianos tal vez sienta que es hora de que la iglesia vaya a la guerra, en la alabanza, por una familia que ha estado sufriendo un ataque de enfermedad del diablo. Los músicos toman sus lugares, el director de adoración se levanta, y el pueblo de Dios levanta el corazón en alabanza. Dios responderá complacido por las alabanzas de su pueblo y reprenderá al devorador por la gloria de su nombre. En la historia de Josafat leída antes (2 Crónicas 20), el pueblo recibió un mensaje claro de Dios. Lo único que tenia que hacer era obedecer. Así debe hacerlo también la iglesia. Cuando la iglesia trata de. entrar a la lucha espiritual sin un mensaje de Dios, pueden ocurrir varias cosas negativas. Primero que todo, es posible que se encuentre golpeando el aire. Si uno no se enfrenta al enemigo, pelea una batalla fantasma. Estoy convencido de que la lucha espiritual de hoy día es poco más que dar bofetadas al aire. Si la lucha espiritual no tiene resultados concretos, se debe poner en duda la eficacia del ataque al enemigo. Segundo: Se puede terminar lanzando un ataque contra otros hermanos cristianos. Tercero: Se puede pasar por alto el tiempo designado por Dios y al entrar prematuramente a la situación, no se logra todo el poder de lo que Dios se proponía. Por último, es posible atacar lo que Dios no quería que se conquistara. Cuando se recibe el mensaje de Dios para que se combata con la alabanza contra cierto lugar, la iglesia se entusiasma con lo que Dios hace. El creyente debe estar dispuesto a oír el mensaje de Dios. Una vez que esté dispuesto, Dios le hablará a su tiempo, y él tendrá la certeza de que se mueve dentro de la voluntad de Dios.