versiones, versiones y versiones...renovar la aventura de compartir la vida con textos, imágenes y sonidosDirector, editor y operador: Diego Martínez Lora    Número: 48 / febrero - marzo 2003


Carlos Amézaga: Bolaño


Me ha caído de sorpresa tu muerte Roberto Bolaño, es decir, como casi siempre, no se espera la muerte de alguien que todavía es joven y de quien se esperan muchas cosas todavía. Pero sobretodo, lo lamento pues acababa de conocerte, hace muy poco, este mismo año.

Me hubiera sonrojado si algún día me cruzaba contigo –cosa que me hubiera gustado sobremanera- y te contaba como fue que te descubrí, de pura casualidad, por error. Le encargué a un buen amigo que viajaba a Santiago que me comprara ciertos libros de un autor chileno, cuyo nombre no recordaba, pero era uno que escribía novelas de detectives. En fin, como el librero tuvo dudas, entre otras cosas le ofreció a mi amigo “Los Detectives Salvajes” y lo compró y me lo trajo a Praga, donde vivo.

Increíble, yo no había oído hablar de ese libro, ni de ti, o tal vez sí,  pero no me acordaba. Lo cierto es que gracias a ese magnífico error leí las aventuras y desventuras de tus detectives salvajes y empecé a conocerte (no se porque siempre me pareciste el flaco Belano) y a querer leer más de ti y saber más de tu vida y de tu obra. Sabes, tengo la costumbre de devorar todo lo que encuentro de un autor cuando éste me impresiona con alguno de sus libros.

Y el encuentro con los detectives fue determinante. Es que sentí que era un libro escrito por alguien que definitivamente amaba la literatura sobre todas las cosas, no hay otra forma de explicar esa búsqueda insaciable de los personajes a una autora perdida, ¡durante todo un libro!; esa defensa cerrada a ciertas formas de expresión, especialmente en la poesía; ese itinerario poético-literario-vivencial de Belano y Lima que nos subyuga desde la primera página y que a ratos nos abruma por su densidad, pero que nos deja también jadeantes, con la lengua afuera,  por el esfuerzo de seguir leyendo sin descansar.

Ese fue el primero y de allí siguieron “Amberes”, “Putas Asesinas”, “La literatura Nazi en América Latina” e iba a empezar “Llamadas Telefónicas” cuando me he enterado de tu muerte, Bolaño. Dicen que esperabas un nuevo hígado y que no te alcanzó el tiempo, dicen también que tenías una nueva obra de más de 1000 páginas, que pensabas corregir después de la operación, que nunca llegó.

Los que amamos la literatura –como tú- nos sentimos otra vez huérfanos al perder a uno de los nuestros, a uno que lo puso todo, o casi todo, en una búsqueda permanente de querer expresarse de una manera distinta, que calara, lejos de la literatura “light” de nuestros tiempos. Por eso te recordaremos Bolaño y te seguiremos leyendo, ahora que has partido a cazar nuevas aventuras al más allá.


(*)Carlos Amézaga, escritor, abogado y diplomático peruano. Actualmente vive entre Praga y Viena.  Ganó el concurso de las 2000 palabras de la Revista Caretas, Lima - Perú. 2002/3


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