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Viva la UNC |
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Constuyendo un proyecto para hacer de nuestra Casa un pensamiento vivo y de nuestra Ciudad Universitaria una ciudad-escuela |
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CU24, LIBERTAD SOSTENIBLE PARA LA CONCRECION DE UN CAMPUS-ESCUELA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA Ernesto Guillermo Abril CREAN, Facultad de Ciencias Agropecuarias, y GEO Lab, Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales Universidad Nacional de Córdoba - CONICET egabril@crean.agro.uncor.edu INTRODUCCION Tres valores han preocupado siempre a la humanidad pensante, en búsqueda de su epifanía como tal: la verdad, la justicia y la solidaridad. Lo que la verdad y la justicia no pueden comprender lo alcanza y completa la solidaridad, soporte de la razón de los dos primeros y que la hace universal. Tales propósitos deben ser los de la Universidad, y la primera definición de los estatutos de la Universidad Nacional de Cordoba está referida a los valores, realzándose lo genuino y legítimo del pueblo, la identidad. Las directrices de las acciones de la UNC son la educación plena, la formación profesional y técnica, la promoción de la investigación, el desarrollo de la cultura, la integración del hombre en su comunidad, la difusión del saber superior, la promoción de su actuación en el seno del pueblo y la atención permanente sobre la vida nacional (Estatutos de la UNC). Debe aceptarse que cuesta hoy reconocer algunas de éstas como parte del trabajo diario en nuestra Casa. Destaquemos que los ultimos tiempos nos han afectado tanto que, cuando se habla de proyectar la atención permanente sobre la vida nacional, parecería que se está ingresando en una zona prohibida desde la cual se da oportunidad a distracciones impropias de una universidad. Seguramente, la sensación ha de haberse instalado durante años de autoritarismo y nuestra historia reciente haya contribuido a fijar actitudes y conductas restrictivos. El pensamiento era considerado peligroso (Marcovitch, 2002) ¿Es exagerado decir que la idea subyace aún? En el lugar donde se privilegia el pensamiento, la Universidad, esto no debiera siquiera sospecharse. Pero, hablando del espiritu de la Universidad, hay instancias contradictorias que son aún más obvias ¿Sería incorrecto decir que se privilegia el formar profesional y técnicamente y que se soslaya la educación plena de la persona? A la luz de pensadores que nos han hecho llegar su voz de alarma (Zambrano Leal, 2007), la progresiva profesionalización del ámbito de la enseñanza eclipsa los fines humanistas originales de nuestras universidades, asfixiando lo genuino. Frente a las metas básicas insoslayables que conforman la misión de la Universidad, se torna urgente la necesidad de una revisión seria para detectar y neutralizar aquello que nos lleva a ser un elemento más en el esquema productivista. Coincidimos con que el movimiento reformista no enfrentó decididamente la estructura profesionalista, importada (Marcovitch, 2002). Orientada hoy a parir profesionales, y rápidamente, no hay lugar para la discusión de las ideas. Desde sus trincheras, las ideologías aparecen limitando y estancando, mas que abriendo horizontes clarificadores y de esperanza. La Universidad debe superar ese freno que lleva a la reproducción y consolida estructuras (Dussel, 2002). La emancipación económica y social pendiente también debe darse en las ideas (Lukács, 1984 in Santos Gómez, 2008) ¿cuál será la misión de la Universidad, dada la función crítica y transformadora del pensamiento? (Gramsci, 1972 in Santos Gómez, 2008). Cabe cuestionarnos sobre si vamos a continuar avalando esta situación con nuestra participación. Si la respuesta avala el proyecto fundacional, se deberá iniciar el camino de la recuperación. Al borde de la sinrazón de la sociedad desarrollada, la opción histórica que nos toca debería ser punto de partida para una reflexión conjunta, seria, sincera y democrática, compartiendo los valores del diálogo. Las libertades consideradas hoy como tales son apenas asomos a la provocación, a la irreverencia y a la trasgresión. Hablan de la existencia agazapada de un potencial, pero distan de la aproximación valiente y lucida al deber propio de estado. Cuesta pensar en una nueva reforma pero ¿no será tiempo de pensar en que los cambios pueden darse nuevamente, y desde estas latitudes? Tal vez podamos reconocernos no tan pertenecientes aún a esta pseudo-cultura plusmoderna, cúmulo de costumbres efímeras que sostienen un consumismo inmoral del cual viven muchos, y muy bien, pero no aquí. ¿Podremos despertar el ideal de universidad latinoamericana autónoma, cogestionada, democratizadora, vinculada con los postergados y palanca del desarrollo? La Reforma unificó ayer la enseñanza con la investigación y la extensión (Arocena y Sutz, 2001), pero desde la enseñanza ¿se podrá cambiar la enseñanza? |