Viva la UNC
Constuyendo un proyecto para hacer de nuestra Casa un pensamiento vivo y de nuestra Ciudad Universitaria una ciudad-escuela
CU24, LIBERTAD SOSTENIBLE PARA LA CONCRECION DE UN
CAMPUS-ESCUELA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA


Ernesto Guillermo Abril
CREAN, Facultad de Ciencias Agropecuarias, y
GEO Lab, Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Universidad Nacional de Córdoba - CONICET
egabril@crean.agro.uncor.edu


UNA NUEVA DOCENCIA: EL DOCENTE TUTOR

Dadas las diferencias entre lo que es y debiera ser la Universidad, es difícil pensar un una nueva universidad sin contar con la  imagen de un docente diferente.
Estamos hablando de una nueva clase docente.
Es muy importante destacar aquí un aspecto que no mencionaríamos si no hubiese sido planteado desde la pedagogía: no hay educación sin escuchar, sin considerar a nuestro interlocutor maestro y sabio (Freire, 1992); se precisa de la humildad vocacional y de una formación específica de parte del educador y fundamentalmente de una forma de relacionarse y de una dedicacion muy diferentes a lo que vemos en la actualidad.
No desonocemos la necesidad de que es ta nueva clase docente deba ser reconocida y correspondida adecuadamente con una revalorización y un reconocimiento especificos. Hemos trabajado ya en ideas-proyecto orientadas a jerarquizar la acción docente (Abril, 2007a) y a evaluar mejor su desempeño, desde un sistema más objetivo y completo (Abril, 2007 b).
Creemos que esta docencia puede encontrarse en la propia plantilla de la UNC, por lo cual es muy importante que la Universidad vuelva su vista hacia sus profesores y se tome el debido tiempo para impulsar una revisión consensuada y seria que permita destacar convenientemente los méritos y capacidades de sus profesores actuales en este tema.
La capacidad del docente que proponemos deberá estar a la altura de las circunstancias y permitir una atención especial, personalizada, constante e intensa, al modo de una tutoría permanente. Es que las urgencias actuales de la sociedad, y de los jovenes en particular, precisan de una atención singular. En este sentido, la disponibilidad del profesor es crucial. Lograr su presencia en la cátedra es primordial (Marcovitch, 2002), en cuanto que será el promotor de base.
Siendo desde ya una opcion voluntaria, de su elección deberá participar activa y decisivamente el alumnado, el unico que esta en condiciones de reconocer a aquel en quien pondra sus expectativas. La conformidad y el aval de los alumnos y un compromiso diferente, que le signifique asumir actividades complementarias y una comunicación especial con ellos, serán cualidades distintivas. Sólo así podrán impulsar y sostener los espacios de diálogo en los cuales la discusión de ideas será punto de partida para propuestas de solución a sus problemas, los de la vida universitaria en general y los problemas propios del Campus que habita.
La disponibilidad, considerada básica, y la humildad, condición que permite advertir la sabiduría del otro (Freire, 1992, in Santos Gómez, 2008) seran el inicio de una educación liberadora, recíporca, pero que parte de la convicción del educador de que el otro vale y tiene posibilidades ciertas de labrarse un destino identificado con necesidades específicamente humanas (Fromm, 1992 in Santos Gómez, 2008) y que hay que privilegiar.
El docente será la figura humanizante, que acercará su libertad al educando para mostrársela (Freire, 1992, in Santos Gómez, 2008) y decirle con ello que es posible vivirla.