Exámenes de Homologación para Odontólogos
EXAMENES DE HOMOLOGACION PARA ODONTOLOGOS EXTRANJEROS.

Los resultados de los exámenes de homologación de los títulos de odontólogos de extranjeros, efectuados en diversas fechas a partir del año 2000, deben constituir una verdadera preocupación, no sólo para los odontólogos inmigrantes frustrados en sus intentos de aprobar dichos exámenes, sino, además, para quienes confeccionaron esos cuestionarios y tests y, muy especialmente, para los altos funcionarios del Estado Español.

No vale opinar, por parte de algunos profesores de esas facultades, que los odontólogos inmigrantes, que NECESITAN homologar, no estudian lo suficiente. Eso sería un exabrupto, muy a la ligera, nada inteligente y totalmente injusto, hacia adultos responsables con una mediana o larga trayectoria profesional y que para subsistir llegan a realizar, aquí en España, tareas nada compatibles con su carrera. No se debe olvidar que esos odontólogos que fracasan o a los que se hace fracasar en sus exámenes son igualmente tan PROFESIONALES y ODONTOLOGOS como sus examinadores, aunque sus diplomas sean expedidos por facultades de Odontología -también muy prestigiosas y que, responsablemente, gradúan a excelentes profesionales - de los más de una docena de países de donde proceden (Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela, etc) en los que muchos ejercieron por lustros y aun décadas, desempeñando, quizás, cátedras en la docencia odontológica o son especialistas de prestigioso currículum a quienes dificultades políticas, económicas o de otra índole los obligaron a emigrar a España.

Hasta anteriores convocatorias, el formato de examen era de cinco o diez preguntas a desarrollar y se demoraban meses en informar las calificaciones. Y parecía que los profesores no calificaban responsablemente, pues personas que creían haber salido muy bien, resultaban No aptos; y en cambio, otros que pensaban haber salido mal, resultaban Aptos. Algunos de esos No aptos pedían revisión de examen y resultaban ser Aptos o aprobados. ¿Cómo pues, considerar seriedad en tales situaciones y explicarlas de un modo lógico y coherente?

Para la convocatoria del examen del seis de julio de 2001, en la facultad de Odontología de Granada, se informó que los exámenes serían de 20 preguntas de test. Creo que todos nos alegramos -a pesar de las muchas preguntas, ya que en otras facultades de Odontología de España, como Barcelona, se ponían menos preguntas- porque habría, quizás, la seguridad de que, esta vez, sí calificarían de manera clara y confiable y los resultados se conocerían enseguida. Pero, para desagradable sorpresa de todos, aquellos exámenes tenían como ribetes de burla: algunas preguntas resultaban inauditas, insólitas, y hasta incongruentes para los que habíamos estudiado las asignaturas, ya que muchos aspectos ni se ajustaban a los temarios o programas que en la misma Escuela de Odontología de Granada habíamos comprado, junto con apuntes de clase tomados por alumnos y vendidos en el Dpto de Reprografía. El Ilmo. Sr Don Alejandro Ceballos Salobreña, Decano de la Facultad de Odontología y Presidente del Tribunal, quien estaba presente cuidando las aulas, al oír comentarios de disgusto e indignación por los pasillos, de parte de los odontólogos que acabábamos de examinarnos, se extrañó (¿?) de que se vendiesen tales apuntes en el Dpto de Reprografía y comentó que nos habían engañado con esos apuntes. Ahora bien, ¿quién ha autorizado y todavía autoriza a que eso se continúe haciendo? ¿Es que el Ilmo Señor Decano Dr Alejandro Ceballos Salobreña es un recién llegado al lugar y desconoce lo que sucede en su Escuela? Precisamente, el día 17 de esta semana, recibí del Sr Don Germán Vilchez (¿chivo expiatorio?), de ese departamento mencionado, los programas de 1) Mat. Odontol. Equip, Inst y Ergon, 2) Odontol. Integr. Adultos, 3) Odont. Infant. Integr. 4) Otorrino, 5) Dermatol. 6) Pediatría y 7) Patología Quirúrg. Aplicada. En esta última -que examiné y me desaprobaron en esa ocasión- el programa era el mismo por el que estudié. Las seis primeras mencionadas, las presentó mi esposa y los programas que recién hemos recibido en nada recordaban a lo que se examinó el 06 de julio. Esos programas coincidían totalmente con los temarios por los cuales estudiamos para examinarnos. ¿Cómo se explica eso?

El Señor Decano nos expuso que los exámenes que se nos estaban aplicando eran los mismos exámenes con los que él evaluaba a sus alumnos. (Seguramente, no sólo él, sino también los demás profesores.) Analicemos esto.

Un joven alumno de cotidiana asistencia a clases debe realizar evaluaciones condicionadas a sus progresivas etapas de aprendizaje. En cambio, no puede ser igual la evaluación de profesionales de quizás lustros o décadas de ejercicio de su profesión de odontólogo, en este caso, muchos de los cuales ejercieron docencia en escuelas y clínicas odontológicas de su país o son especialistas con buen currículum obtenido durante años de un ejercicio calificado. Doctores en Estomatología y Odontólogos inmigrantes, que, concienzudamente, luchando por recuperar tiempo perdido, han estudiado para someterse a exámenes de homologación, a fin de ganar su sustento y el de su familia honestamente, con el único trabajo que saben realizar. Un examen de homologación para nosotros, los odontólogos, debe evaluar los niveles de actualización de información imprescindible para el correcto desempeño de la profesión en la que se involucra una óptima atención al cuidado y salud de las personas.
Esas maniobras para tratar de descalificar al profesional hispanoamericano en su preparación académica, aun después de llevar éste muchos años de ejercicio profesional, exigiéndole examinar un gran cúmulo de materias, parece tener, entre sus objetivos, que el acorralado odontólogo hispanoamericano desista de sus empeños de homologar y colegiarse en España y regrese a su país de origen o que, para no caer en la mendicidad, delinca incursionando en el llamado, muy controversial en este caso, "intrusismo profesional" para poder sancionarlo e invalidarlo así de todas sus gestiones.

Valorados, desde los fundamentos de la PEDAGOGIA, esos exámenes del 06 de julio de 2001 (así como otros realizados posteriormente), ¿cómo cabría considerar su idoneidad y aptitudes pedagógicas y docentes para evaluar conocimientos inherentes a odontólogos de experiencia, cuando hubo 22% de Aptos y 78% de No Aptos?

Evidentemente, esos exámenes no cumplieron el importantísimo e insoslayable objetivo de evaluar los niveles de actualización de información imprescindible para el correcto desempeño de la profesión de Odontólogo. Evidentemente, esos examinadores no supieron, o no quisieron, confeccionar ese tipo de exámenes.

Lo que sí parece intentarse con tales exámenes es: A)Disminuir la autoestima del odontólogo foráneo o extranjero haciéndole creerse que es incapaz de demostrar sus conocimientos, luego de sus frustrados exámenes, e informándole y/o advirtiéndole que, a la sexta vez de haberse examinado sin haber aprobado, será expulsado de la Escuela de Odontología de Granada, pues no puede continuar examinándose allí; B) Que odontólogos, hastiados, desistan de intentar que se reconozcan sus conocimientos y sus aptitudes para ejercer la carrera que durante muchos años han ejercido y se dediquen a otras actividades. . . o que se marchen de España; C)Eliminar a los inmigrantes (y hasta a españoles que estudiaron en países de Hispanoamérica) en quienes parecen temer y deben tratar de evitar todo riesgo de rivalidad y posible competencia. A pesar de tanto escollo, cada año unos cuantos odontólogos concluyen su homologación.

¿Habría que considerar que hay en todos estos sucesos un trasfondo de xenofobia odontológica burdamente camuflado? ¿O que, además, una mafia odontológica tácitamente se complota para eliminar toda "injerencia" foránea? La gran mayoría de los odontólogos inmigrantes que estamos examinando recibimos la negativa y el rechazo del Ministerio de Educación y Cultura para que ni siquiera pudiésemos presentarnos a exámenes. Nos descalificaban de manera tajante y arrogante. Muchos tuvimos que hacer reclamaciones hasta por Vía Contencioso-Administrativa para que se nos reconocieran esos derechos y pasar por años de angustiosa incertidumbre y de espera de una respuesta favorable o desfavorable. Muchos hemos sido "explotados" por odontólogos inescrupulosos que aceptan que trabajemos, casi clandestinamente, para ellos por un porcentaje ínfimo. Muchos hemos padecido y padecemos escaseces. Y, aquí en ESPAÑA, hemos sido recogedores de cosechas, peones de albañilería, sirvientes, cuidadores de ancianos, vendedores por la calle y a domicilio y quién sabe cuántas cosas más para poder subsistir, rozando casi la marginalidad y evitando caer en actividades delictivas; alejados de cónyuges e hijos, por carecer de condiciones económicas para traerlos. Y para colmo de males, muchos están imposibilitados de volver a su país de origen.

La situación anómala de estos exámenes requiere, exige, que se haga una subsanación inmediata por parte del cuerpo de profesores responsables de la misma. A su inteligente criterio quedaría cómo realizarla de forma que satisfaga a todas las partes.

Exhorto:

A los profesores y a su Decano, de cualquiera de las facultades de Odontología de España, a que no vean en estos párrafos sino una ALERTA contra cualquier manifestación de extremismo, de chovinismo y de injusticia en que puedan incurrir, y, les pido, como favor, que sientan empatía y traten de sensibilizarse. Reparar un error (¡y más aún de tal magnitud!) es deber de personas honestas y sensatas .

Esta es mi opinión. Consúltese la de otros que resultan Aptos o No Aptos. Su desagrado será, tal vez, menos elocuente que el mío, pero no menos inmenso. Al igual que nuestro asombro.

Por otra parte, se está incurriendo en GRAVISIMO INCUMPLIMIENTO de formas jurídicas vigentes que regulan lo fundamental, lo esencial a tomar en consideración al confeccionarse y aplicar los exámenes de HOMOLOGACION DE TITULOS EXTRANJEROS.

Obsérvese:

EL REAL DECRETO 86/1987, DE 16 DE ENERO, ART. 2 regula la homologación de títulos extranjeros de educación superior. Dice: "La homologación de títulos extranjeros de Educación Superior sólo podrá exigir la realización de una prueba de conjunto en aquellos supuestos en que la formación acreditada no guarde equivalencia con la que proporciona el título español correspondientes. En tales supuestos, podrá condicionarse la homologación a la superación de una prueba sobre aquellos CONOCIMIENTOS BÁSICOS de la formación española para la obtención del título."

LA ORDEN DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR DE 21 DE JULIO DE 1995, sobre la realización de los exámenes de homologación de títulos extranjeros de Educación Superior, ratifica lo expuesto en el artículo segundo del REAL DECRETO 86 DE 1987. En ambos, se expone que "La homologación queda condicionada a la referida prueba que habrá de versar sobre los CONOCIMIENTOS BASICOS de la formación española, requeridos para la obtención del título". Por tanto, en un examen de homologación debe evaluarse el necesario nivel de conocimientos y de actualización del profesional, dentro de su carrera, para comprobarse que está bien capacitado para continuar ejerciendo la misma en España y nunca como se hace en los exámenes, donde NO se examinan conocimientos básicos, sino acertijos seudo científicos y preguntas irrelevantes.

La no observancia de A) Real Decreto 86 de 1987 y B) Orden del Ministerio de Educación de 21 de julio de 1995 es un incumplimiento de las mencionadas formas jurídicas, con intención dolosa, por quienes son responsables de cuidar porque se observen y se cumplan. Por tanto, incurren en PREVARICACION los funcionarios responsables que incurren y/o propician su incumplimiento.

"¡VER EN CALMA UN CRIMEN, ES COMETERLO!"

ADALBERTO AFONSO FERNANDEZ.
D.N.I. 51106465-M

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