situacion social actual de los gitanos en Europa
SITUACIÓN SOCIAL ACTUAL DE LOS GITANOS EN EUROPA

 

Es necesario contemplar cuál es la situación que, después de siglos de éxodo, vive la población romaní, en los últimos años, en el continente europeo. Ésta será, entonces, la clave para entender el estado social y lingüístico actual de las lenguas que estas personas hablan: número, valoración, hablantes, variedades, crecimiento o extinción...

Así pues, se presenta en este apartado el diagnóstico general en Europa, desarrollándose de forma específica, y en los lugares correspondientes, la situación sociolingüística de la lengua romaní y la situación concreta de la misma en cada país europeo.

La situación de los Rom europeos es parecida en muchos aspectos, pero existen particularidades que han marcado un aspecto diferenciador dependiendo de los países que habitan. Aun así, existe una tendencia general a la exclusión social de éstos en todos esos países. Entre otras, destacan: la violación de los derechos humanos, la negación del derecho de asilo, situaciones muy extendidas de racismo y persecución, dificultad de acceso a la educación, desigualdades jurídicas, limitación de la libre circulación, etc.

Violación de los derechos humanos. Muchos gitanos se enfrentan actualmente a situaciones en las que sus derechos son violados y el ejercicio de sus libertades públicas se ve restringido. Muchos son apátridas, refugiados, asilados políticos y repatriados como consecuencia de las recientes guerras balcánicas y de los acontecimientos ocurridos tras la caída de los regímenes de la Europa del Este. Como ejemplo de esto, todas las negociaciones internacionales que se llevaron a cabo para resolver la situación provocada en Yugoslavia se hicieron sin contar con la presencia de la minoría étnica romaní que habitaba estos territorios. El Consejo de Europa pudo constatar sobre el terreno, incluso, que ni siquiera las actuaciones humanitarias atendieron por igual a los gitanos necesitados y al resto de la población.

Desde la llegada de los Romaníes a Europa, éstos han sido víctimas de persecución por parte del resto de la sociedad, así como de maltrato y discriminación: recuérdese la época nazi, en la que el régimen seleccionó a los gitanos para que fuesen castrados o esterilizados con inyecciones y ordenó, en Enero de 1940, la utilización de 250 niños gitanos para experimentos científicos en el campo de concentración de Buchenwald. El 1 de agosto de 1944, además, se encargó de que 4.000 gitanos fueran gaseados e incinerados en Auschwitz-Birkenau, en una noche que se recuerda como La noche de los gitanos. Ian Hancock calcula que al término de la II Guerra Mundial, entre un 70% y un 80% de la población gitana fue aniquilada por los nazis. También hay que destacar la limpieza étnica que los gitanos padecieron en la guerra de Yugoslavia, de la que apenas se habló.

Aun así, hoy en día los gitanos siguen siendo uno de los grupos étnicos minoritarios más perseguidos en Europa (aunque ya no son sometidos a genocidios como el del holocausto nazi, esta persecución se realiza en forma de exclusión y aislamiento social, económico y político). Su nomadismo, la carga económica que supuestamente ocasionan a los países y su diferencia étnica, ha hecho que durante muchos años las culturas sedentarias dominantes hayan promovido conductas de exclusión y asimilación. Éstos han sido vistos como una amenaza. Estos mismos prejuicios racistas dieron lugar a opiniones estereotipadas que relacionaban a los gitanos con la brujería, la delincuencia, el rapto de niños y el parasitismo social, y, sin duda, han permanecido de forma inherente durante muchas generaciones, quedando todavía muy patente en la actualidad. Hoy día, este racismo y esta persecución social destaca en los países de la Europa central y oriental, donde se describen los hechos más crueles (a todos los niveles: político, económico, social...).

Sin embargo, esto no quiere decir que sólo se den formas de exclusión en tales regiones, sino que allí es donde más radicales son. En todos los países europeos, la mayor parte de la población gitana habita en condiciones infrahumanas (caravanas, poblados marginales e insalubres...) y, lejos de despertar esto la alarma de los gobiernos que los acogen, promoviendo una política de alojamiento y establecimiento de dicho colectivo en condiciones normales, la reacción general suele ser la del establecimiento de la etiqueta de "ilegalidad" por habitar en terrenos que no son propios. En otras ocasiones, se decide llevar a cabo una política de realojamiento que no hace si no generar auténticos guetos y barriadas marginales, puesto que el racismo general de la sociedad dominante no acepta la convivencia con estos grupos de romaníes, teniendo que confinarlos en zonas de extrarradio completamente aisladas del resto de la población. Destaca, al hilo de esto, un caso denunciado en Enero de 2001 por la Corte Europea de Derechos Humanos. Éstos hacían pública la situación de un colectivo gitano, en el Reino Unido, que, habiendo sido declarados ilegales por estar sus hogares y caravanas situadas en unos terrenos públicos sin autorización, decidieron comprar dichas tierras para seguir establecidos allí. La repuesta de las autoridades británicas fue la negativa para la concesión de este permiso, manteniendo la postura de la ilegalidad. Hay que tener presente, pues, y en todo momento, que la ilegalidad de estas personas sólo tuvo lugar por la primera violación de la ley de estas autoridades, no permitiéndoles vivir en lugares adecuados. Vemos así un ejemplo representativo de la situación de los Rom en Europa en cuanto a los derechos humanos se refiere.

Aun así, siempre se ha puesto como punto de referencia, para denunciar la violación de los derechos humanos, la situación de lo Rom en la Europa central y del Este. Esto, aunque en cierta medida es verdad, muchas veces ha sido utilizado por los países del Oeste para atacar a sus vecinos y salvar así su imagen (porque en la Europa del Oeste la situación no es mucho mejor). Lo cierto es que, en Octubre de 1997, los grupos romaníes de la República Checa y Eslovaquia intentaron entrar en Gran Bretaña solicitando asilo político y protección frente a la persecución y el racismo a los que fueron sometidos en sus lugares de origen.

Mobilisation: Roma protesting racist policies in Italy, 1997.photo: Piero Collacicchi

Situación en la educación de los Roma. Como en el resto de factores sociales, la educación no se aplica de igual forma a los chicos romaníes en relación con el resto de la población en cada uno de los países en los que habitan. Las escuelas no ofrecen, en la mayoría de los casos, adaptaciones curriculares que adecuen los contenidos (en todos los niveles: conceptuales, procedimentales y actitudinales) a las características socio-culturales de esta "minoría". Además, la mentalidad reinante en los centros educativos es la de la integración o asimilación, y no la de la diferencia / diversidad. Esto genera una constante presión sobre las personas gitanas, que tienen que hacer el esfuerzo de "adaptarse" a lo que la cultura dominante impone (sin proponer, por ello, un esfuerzo que involucre a todas las partes y que conlleve el respeto por la diferencia y la convivencia de las dos culturas). De esta forma, las costumbres y la mentalidad de este colectivo no tiene cabida ya en los primeros niveles de la escuela, quedando también sin contemplar, evidentemente, la lengua propia de ellos, que es el elemento que más interesa en este enfoque. Esto no hace sino provocar la pérdida de esta lengua en las siguientes generaciones, pues, esta generación de niños gitanos con nacionalidad en un país europeo, y que sólo escuchan la lengua de los padres en casa, padecerán lo que se denomina "un bilingüismo de pérdida", que es un bilingüismo en el que las lenguas no están en el mismo plano de poder y una tiene mayor estatus que la otra: la lengua del país de residencia aparece en la educación, en los medios de comunicación, en las instituciones..., y la materna sólo en el ámbito familiar. El siguiente paso inevitable será que el conocimiento de la lengua materna se debilite por falta de uso, y se acabe perdiendo en la siguiente generación, que ya sólo hablará en la lengua oficial del país donde vive.

En muchas escuelas europeas, además, se dan auténticos casos de discriminación e injusticia: en países como Hungría, Rumanía, Bulgaria y Eslovaquia se han denunciado casos de muchísimos alumnos gitanos que habían sido enviados a centros de educación especial por ser considerado deficientes mentales. La cuestión era que los niños daban bajas puntuaciones en los test por la falta de conocimientos culturales, lo que provocaba que fuesen separados de las aulas ordinarias. Esto genera situaciones en las que, ya desde muy temprana edad, estos niños no tienen las mismas oportunidades educativas que el resto, con lo que se perpetúa la situación de desventaja social para el futuro. En la República Checa el 75% de los alumnos gitanos acuden a escuelas especiales (Datos ofrecidos por Anna Cervenakova, abogada y ponente en el debate "Institutionalised Racism/Castism" de la "World Conference against Racism" el 29 de Agosto de 2000).

Discriminación racial institucional. Para ver un ejemplo concreto y tangible de este tipo de discriminación, vayamos a ver cuál es la proporción de fondos que la Unión Europea ha gastado en iniciativas dedicadas a los Roma dentro del presupuesto total asignado al desarrollo de las poblaciones de la Europa central y del Este en el mismo periodo de tiempo:

El primer vehículo de financiación de la Unión europea, en los países donde Romas son una minoría significante, ha sido el programa de "Phare". Entre 1990-1994 el programa de Phare asignó unos 4.2 billones de Euros al sector de "los programas de corriente principal" (mainstream sector programes). Entre 1994-1999, este presupuesto se aumentó a 6.693 billones de Euros. Por consiguiente, durante la última década, la EU ha asignado unos 10.893 billones de Euros al sector de "los programas de corriente principal" en Europa central y oriental.

Sin embargo, este sector de los programas de corriente principal, debido a la exclusión económica y social de la mayoría de la población de los gitanos, no tiene ningún impacto económico directo sobre ellos. De hecho, tales programas no consideran a los Roma como beneficiarios en la mayoría de los casos, sino que van dirigidos únicamente a la población mayoritaria, a la que se considera como beneficiaria directa en estos países. Por todo ello, la mayoría de estos fondos no tiene un reflejo en la población gitana en términos de su desarrollo económico y social.

Centrémonos ahora en el gasto que la UE ha destinado a asuntos relacionados con los romaníes. Durante el mismo periodo, desde 1990 hasta 1999, la Unión europea dedicó alrededor de 20 millones de Euros a las iniciativas específicas de esta población. Por ello, la contribución de la UE a esta minoría (muy significante, por otra parte, en muchos países) ha sido del 0.1836% de los desembolsos totales, lo que conlleva que la UE está consolidando un importante déficit en las iniciativas destinadas a los gitanos, ya que éstos suponen, en muchos de estos países, entre el cinco y el diez por ciento de la población (un promedio de 7.5%).

Por consiguiente, una asignación más justa de los fondos de la UE a los programas de desarrollo económico de los romaníes, incluyendo a los países en los que éstos son una minoría insignificante, debería ser en torno al 3,5 - 4% de las asignaciones totales (440 millones de Euros).

Esta desigualdad de tratamiento respecto a los gitanos, por parte de la consolidada Comisión Europea, es notable. ¿Por qué, después de una década desde la consolidación de las actividades de desarrollo económico de la Unión Europea en Europa central y oriental no se contempla este problema específico y se dirige una ayuda más ecuánime hacia el colectivo gitano?

Durante la última década, la situación económica y social de la población romaní no tiende a la mejora, y en muchos países ha entrado en una situación de crisis profunda. Muchas de estas comunidades soportan una tasa de desempleo del 60-70% en economías que alardean de disfrutar de una tasa del 7.5% de paro para "la población general". A pesar de la crisis económica de este colectivo, la Comisión Europea, después de más de una década de actividad, no concentra sus esfuerzos, de una forma directa, para solucionar los problemas fundamentales, sino que encauza sus medidas hacia iniciativas dispersas dirigidas a la juventud, la democratización, la educación (muy deficitariamente en este aspecto), la cultura, etc., dejando de lado los aspectos que se refieren de forma directa a la actual situación de pobreza y desempleo de los gitanos europeos, así como las medidas que reviertan directamente sobre la reducción de la exclusión y el racismo que deben soportar. El gasto explicitado antes, en relación a los fondos totales, da una idea acertada del camino que siguen los organismos institucionales en este aspecto.

La Comisión europea, en definitiva, no cuestionó la legitimidad de los programas consolidados, formulados éstos sin la participación de los Roma durante la última década. No se contempló, por ello, la inclusión de este colectivo en el rango de beneficiarios de los programas. El problema de los derechos iguales para los gitanos, entonces, es algo que la Comisión de la Unión Europea tiene que mejorar todavía: esta falta de participación directa de los Roma, en las decisiones colectivas europeas, está produciendo un desfavorecimiento claro en la cuestión de los recursos financieros asignados a los programas nacionales europeos centrales y orientales.

Como consecuencia de todo lo expuesto, se han creado en Europa instituciones oficiales encargadas de luchar por la mejora de las condiciones y los intereses políticos de los gitanos. Entre ellas, destaca la ECRE (comité europeo sobre emancipación romaní). Este comité mantiene una representación, no exclusiva y neutra, de ciudadanos europeos interesados que desean mejorar las condiciones de los gitanos dentro de la Unión Europea, así como en países que preparan la inclusión en ella. Entre las principales funciones de éste, destacan:

  • Eliminación de la exclusión social, así como de la pobreza de los Roma.
  • Alcanzar un estado de los Roma como contribuyentes iguales y beneficiarios del crecimiento económico europeo.
  • Promover acciones para la inversión en educación y la creación de empleo.
Mr Emil Scuka, at the International Romani Union congress, Prague, July 2000, where he was elected president of the organisation.photo: ERRC.

Otro aspecto que se refiere a la discriminación política de los países en los que residen las comunidades romaníes es el de la contabilidad de los gitanos que viven en cada uno de ellos (el censo): siempre han surgido polémicas a la hora de determinar el número de gitanos, y en especial en la ya mencionada Europa central y del Este, ya que existen muchos y contrarios intereses en este aspecto (es lo que se ha denominado muchas veces como "el juego de los números"). Un hecho fundamental en esto es que los gitanos no tengan un estado propio, lo que favorece que los diferentes países cuenten sus poblaciones de forma distinta y respondiendo a distintos intereses. Una solución que a menudo se ha planteado, en numerosas reuniones internacionales desde 1971, es la de la configuración de un estado romanestán transnacional, pero, obviamente, esto nunca ha sobrepasado los límites teóricos. 'La colección de estadísticas raciales o étnicas no es un ejercicio neutro que involucra la colección simple de hechos objetivos. Más bien, este hecho involucra decisiones de una naturaleza política sobre qué reflejar, en qué términos y de qué manera, proviniendo de una posición ideológica particular '. (Gordon, 1996:28). Según uno de los estudios más influyentes, la población romaní en Europa oscila entre los siete y los ocho millones y medio de personas (Liegeois, 1994:34), de las cuales cinco millones se encuentran en la parte central y oriental de Europa (Barany, 1998:308). Aun así, hay mucha disparidad de cifras, pero como ya se ha mencionado, esto se debe, por un lado, a la propia falta de un Estado que sostenga a esta unidad étnica, y, por otro, a intereses económicos, sociales y políticos particulares de cada uno de los países (si apenas existe esta "minoría", no se tendrán que destinar fondos económicos para becas, servicios o necesidades especiales, etc.). Como ejemplo de esto que se dice, obsérvense los datos que la siguiente tabla muestra, donde se registran variaciones de hasta un millón de personas, en un mismo país, según sea la fuente que ha realizado el estudio:

 

Table 1: Population Figures for Roma in Selected Central and Eastern European countries
Sources: Barany, 1995, 1998 ; Brearley, 1996 ; Bugajski, J, 1994 ; Druker, 1997 ; Havas et al, 1995 ; Helsinki Watch Reports, 1991a, 1991b, 1992, 1993, 1996 ; Liegeois, 1994 ; Liegeois and Gheorghe, 1995 ; OECD, 1993, White, Batt and Lewis, 1993.
COUNTRY FIGURES SOURCES
Bulgaria:
576,927 (Interior Ministry, 1989, in HWR, 1991)
500,000 - 800,000 (Druker, 1997)
700,000 - 800,000 (Liegeois and Gheorghe, 1995)
800,000 - 1,000,000 (Democratic Union of Roma, in Brearly, 1996)
República Checa:
145,738 (Local Authority Statistics, 1989, in HWR, 1992)
150,000 - 300,000 (Druker, 1997)
250,000 - 300,000 (Liegeois and Gheorghe, 1995)
Hungría
400,000 (National 1990 census, in HWR, 1996)
550,000 - 600,000 (Liegeois and Gheorghe, 1995)
550,000 - 800,000 (Druker, 1997)
Polonia:
15,000 - 50,000 (Druker, 1997)
30,000 (Braham, 1993)
50,000 - 60,000 (Liegeois and Gheorghe, 1995)
Rumanía:
430,000 (official government statistics, 1989, in HWR, 1991)
1,410,000 - 2,500,000 (Druker, 1997)
1,800,000 - 2,500,000 (Liegeois and Gheorghe, 1995)
Eslovaquia:
253,943 (Local Authority Statistics, 1989, in Brearley, 1996)
458,000 - 520,000 (Druker, 1997)
480,000 - 520,000 (Liegeois and Gheorghe, 1995)
NB: The figures from the 1995 Minority Rights Group Report by Liegeois and Gheorghe and also those from Druker, 1997 show lowest to highest possible estimates.

 

Negación del derecho de asilo. Al mismo tiempo, y como consecuencia de todos los factores expuesto con anterioridad, son muchos los gitanos del centro y del este de Europa que tienen que huir de sus países ante la creciente ola de racismo y de ataques violentos que hacen temer por sus vidas, viéndose obligados a solicitar asilo político o refugio en los Estados de la Unión. En la mayor parte de los casos, las autoridades fronterizas de la Unión Europea impiden que estas personas entren en nuestro territorio. También son condenables los acuerdos de repatriación firmados entre Estados miembros de la Unión Europea y Estados de la Europa Central y Oriental en los que los refugiados son tratados como mercancías.

Limitación de la libre circulación de personas por algunos países. La eliminación de las fronteras internas en la Unión Europea ha hecho que algunos países adopten medidas más duras, tendentes a frenar el flujo migratorio. Hay que tener en cuenta que la población perteneciente a otras etnias no está formada únicamente por inmigrantes, más o menos recientes, que buscan trabajo. La inmensa mayoría de las veces hablamos de ciudadanos europeos y comunitarios de pleno derecho, aunque pertenecientes a minorías étnicas o culturales. Su integración, en ningún caso, tiene que significar la renuncia a su identidad.

La disparidad legislativa. Un aspecto que ha dificultado la lucha contra el racismo y la xenofobia ha sido la disparidad de criterios jurídicos y penales entre los diferentes países de la Unión Europea. La consecuencia ha sido la imposición de condenas relativamente leves a muchos acusados de cometer actos violentos contra las minorías, lo que ha producido, a veces, una cierta sensación de impunidad.

Proliferación de partidos racistas en Europa. Las cíclicas crisis económicas sufridas desde 1973 han contribuido a crear en las sociedades occidentales un altísimo índice de paro que ya podemos considerar crónico. Esto provoca situaciones de rechazo ante cualquier inmigrante que quiere acceder al mercado laboral y ha favorecido la aparición de partidos políticos de clara tendencia racista. El Front National en Francia, el Republikaner en Alemania, Vlams Block y el Front National en Bélgica son algunos ejemplos de las ideologías políticas basadas en la intolerancia que ha aparecido en algunos lugares de Europa.

Aun así, no todo el panorama político es negro en la cuestión romaní, también hay rasgos que llevan a hacer posible un futuro mejor. En el vacío político que se creó después de 1989 en Europa Central y Oriental, se formó una multitud de grupos políticos romaníes: en 1993, sólo en Hungría, había casi mil organizaciones de Rom locales y nacionales (Brearley, 1996:24). Sólo tres años después, según algunos informes, este número había caído por debajo de los 250, y ninguno de estos grupos tenía un representante en el Parlamento (Barany, 1998:318). Parece claro, entonces, que el número de tales grupos se ha reducido un tanto, y cualquier grado de poder ha sido huidizo.

La variedad de agrupaciones políticas en Europa Central y Oriental, no obstante, se está animando: en Bulgaria la organización principal es la Unión Democrática de los Rom; en Hungría hay una variedad de organizaciones diferentes que cubren el espectro ideológico, el Partido Gitano húngaro y la Alianza Democrática de Gitanos húngaros; en Rumanía la Unión Democrática de Rumanos Roma, Romani Criss y la Federación Étnica de Roma son tres de las más grandes. En la República Checa, que sigue "la revolución aterciopelada" de 1989, varias organizaciones de Rom se han formado, como la Fundación para la esperanza y el entendiendo y el Congreso Democrático Romaní.

Desde una perspectiva optimista, el futuro político parece un poco más luminoso para los gitanos en Europa (aunque hay autores que defienden lo contrario). Los intelectuales y activistas romaníes están empezando a trabajar para crear una red de grupos y organizaciones que puedan hacer, en un esfuerzo por mejorar la situación social, económica y política de los gitanos en Europa, un hueco en los corredores de poder de la Unión Europea. En los últimos años se han creado numerosas organizaciones y asociaciones oficiales internacionales que, como la citada ECRE, luchan por los intereses romaníes en todos los niveles. El progreso, entonces, aunque muy lentamente, se está produciendo: ahora, por lo menos, ya se reconoce a los gitanos como una minoría étnica en países como Bulgaria, Hungría y Eslovaquia (Brearley, 1996). De hecho, incluso las personas más pesimistas en este aspecto, reconocen el éxito político de los Roma en Hungría, y apuntan a la manera en que el Estado en ambos países ha animado a la movilización de los esfuerzos romaníes. Sin embargo, no hay que dejar de admitir que la base del poder político de los gitanos en muchos países europeos centrales y orientales todavía se localiza de forma fragmentada bajo el dominio del nivel nacional (Barany, 1995, 1998). La situación en este aspecto debe mejorar, sobre todo si todas las naciones de Europa central y del Este pasan a formar parte, en un futuro próximo, de la Unión Europea.

Listado de asociaciones y organizaciones oficiales que velan hoy por la igualdad y por los derechos de los gitanos en todos los países de Europa.

 

Algunas aspiraciones de los gitanos europeos

Los gitanos aspiran a cambiar muchas de las circunstancias que condicionan negativamente su existencia y a potenciar las costumbres que hacen de ellos un pueblo unido en la diversidad y culturalmente rico. Estas son algunas de las denuncias, observaciones y aspiraciones de los romà europeos, muchas de ellas inspiradas en las conclusiones del I Congreso Europeo de la Juventud Gitana celebrado del 6 al 9 de noviembre de 1997 en Barcelona.

Aspectos legales. Los derechos del pueblo romanò deberían plasmarse en una Carta Europea de los Derechos de los Romà que reconozca a esta comunidad como minoría étnica cultural no gubernamental y posibilite una acción de los poderes públicos firme y continuada para poner freno a las acciones delictivas antigitanas.

Tanto la Unión Europea como el Consejo de Europa deberían dotarse de estructuras representativas de las minorías culturales que, como el pueblo gitano, sin constituir un Estado y viviendo dispersos por todo el territorio europeo, juegan un papel relevante en la consecución de la unidad de las comunidades que integran Europa. Los estados comunitarios deben aplicar las recomendaciones, resoluciones, convenios y tratados emanados de la Unión Europea, el Consejo de Europa y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, cuyo fin es la protección de los derechos de las minorías nacionales y, muy especialmente, de aquellos que hacen mención explícita a los derechos romaníes.

Una oficina de los derechos gitanos. Es imprescindible que las autoridades europeas revisen sus políticas de asilo y migración. La creación de una oficina internacional para la información, orientación y asesoramiento para los derechos del pueblo romà sería de gran ayuda en la solución de estos problemas.

Los jóvenes apuestan por su cultura. Los jóvenes romà europeos manifiestan su deseo de encontrar un camino que permita conseguir el bienestar social y cultural de su pueblo y su plena incorporación a la sociedad plural europea. Esto implica la necesaria conservación de su patrimonio cultural y de sus tradiciones.

El romanó debería llegar a las escuelas. La lengua romaní ha de ser considerada como uno más de los idiomas minoritarios europeos de la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias sin que su aterritorialidad signifique un menoscabo para su protección y desarrollo. Los poderes públicos y las organizaciones romanè deben poner en marcha programas de formación de profesorado para la enseñanza del romaní en las escuelas públicas. Se impone la protección de la literatura de esta lengua estableciendo una política de promoción de las creaciones literarias en la misma.

Recuperar valores culturales. Se debería realizar un programa de investigación multidisciplinar e internacional que reúna los materiales etnográficos y culmine con el establecimiento de un museo europeo de la cultura romaní. Las instituciones públicas europeas deberían tutelar un proyecto de escuela europea de música romaní y propiciar la finalización de los trabajos de la Enciclopedia Romaní colaborando en su difusión.

Incorporar la cultura romaní a los contenidos curriculares. Es necesario facilitar a los jóvenes romà el acceso a la educación no sólo primaria, sino también secundaria y universitaria. Las instituciones responsables deberían facilitar la realización de un proyecto oficial de formación del profesorado que posibilite la posterior introducción de los conceptos referidos a la educación intercultural en los colegios. Es muy importante la figura del mediador gitano como instrumento válido para lograr la sensibilización de las familias romaníes y de los centros escolares en general. Los jóvenes romà están interesados en la creación de una Red Europea de Asociaciones Juveniles Romaníes con el fin de que se les tenga en cuenta.

El papel de las jóvenes gitanas. Es imprescindible el reconocimiento del rol de las jóvenes gitanas tanto dentro de su comunidad como en el conjunto de la sociedad. El respeto a la tradición exige que ésta se adapte a los tiempos y circunstancias actuales. Esta es una de las responsabilidades de los jóvenes romà, que en constante diálogo con sus mayores deben ir desechando, por obsoletas, todas aquellas prácticas que perjudiquen el desarrollo de las gitanas como personas. Es importante la creación de una Red Europea de Mujeres Gitanas.

Las condiciones de vivienda y salud. Un alto porcentaje de la población romaní europea malvive en infraviviendas y en hábitats insanos, lo que ocasiona que buena parte de estas personas padezcan un amplio conjunto de enfermedades. Para fomentar la mejora de las condiciones de salud es necesario actuar en diversos frentes: adecuación de los hábitats insalubres, sensibilización de los profesionales de la salud, facilitación del acceso a los servicios de salud normalizados y campañas de prevención sanitaria. Las instituciones han de poner en marcha programas sanitarios integrales dirigidos a las comunidades romaníes que viven en condiciones de pobreza y marginación. Estas actuaciones no han de limitarse sólo a la vivienda sino que han de atender también a su entorno y siempre habrán de contar con el asesoramiento de los propios afectados. Resulta inaplazable que las instituciones europeas, nacionales, regionales y locales, junto con las organizaciones gitanas emprendan acciones de promoción de la formación y del empleo que hagan posible que los romà alcancen mejores niveles de vida.

Para poder observar cómo se plasman estas condiciones sociales en la dimensión sociolingüística de las lenguas romaníes:

Situación sociolingüística actual de las lenguas romaníes en Europa

- Información e imágenes extraídas de:
  • Peter Vermeersch: "The Roma in domestic and international politics: an emerging voice?; Morag Goodwin: "Visibility on the international stage: The ERRC delegation at the World Conference Against Racism"; Anna Cervenakova: "Institutionalised racism and Roma". Artículos recogidos de la página web de Roma Rights
  • Colin Clark: "Counting Backwards: the Roma 'numbers game' in Central and Eastern Europe"
  • página Web de la asociación Unión Romaní
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