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Detalle de la asociación del cuadrúpedo con la combinación circular, y del antropopmorfo.
(Imagen digital)
En el análisis de la zona de contacto entre ambos motivos (véase fig. 3) se distinguen ciertos hechos:
a) el surco que conforma el extremo superior de la cabeza del animal invade ligera y destructivamente el surco del anillo externo de la combinación circular;
b) el surco definitorio de lo que podemos llamar la crin del animal, pierde vigor en su trazado al acercarse al citado anillo ( se
inhibe);
c) en el interior del surco del anillo, en la zona de contacto, se aprecia una incisión que podría corresponder a la tarea de excavado de la cabeza del zoomorfo.
Todos estos datos nos permiten afirmar que el cuadrúpedo muy probablemente ha sido realizado por manos distintas a las del autor o autores de la combinación circular adyacente. Es posible aceptar como verosímil la suposición de la posterioridad del cuadrúpedo: estaríamos ante un añadido más reciente sin lugar a dudas con intención de plasmar una asociación, pero de todos modos ejecutada más tarde. En suma, también los dos cuadrúpedos remiten a respectivos y distintos artistas.

Junto al cuadrúpedo dinámico consta la figura de un antropomorfo, el cual, con los brazos extendidos maneja instrumentos alrgados del tipo de palos, lanzas, proyectiles, etc. Uno de estos artefactos alcanza, aunque sin tocar, el lomo del xoomorfo. Es factible especular con la asociación de ambos motivos en el sentido de concretar una escena. Pero el provblema de comprender la supuesta escena como una realización sioncrónica aparece al comprobar la técnica de ejecución de las dos formas: mientras, como ya hemos tenido oportunidad de examinar, en el cuadrúpedo se ha derrochado una depurada hechura, los surcos del antropomorfo adolecen de escasa calidad técnica, siendo apenas perceptibles. Una vez más nos vuelven a asaltar justificadas dudas acera de la presunta concepción unitaria, de la por otra parte, pretendida escena. En consecuencia, nada nos impide pensar que la figura humana constituya una adición subsiguiente. Se puede aceptar que quien grabó este antropomorfo se hubiera percatado de la existencia previa del diseño zoomorfo, y tal observación le haya sugerido una complementación del grabado según su escala de valores.
Se ha señalado esta supuesta escena como una representación de una actividad cinegética, pero tampoco ello es tampoco del todo seguro, no debiéndose despreciar la plasmación de una tarea menos
trascendental, como por ejemplo, un momento del quehacer de un pastor. Y es que en efecto, en absoluto se puede establecer con certeza ni la especie ni el sexo del animal.
Desde otra perspectiva, en la zona de Campolameiro y Fentáns se han descubierto una verdadera  multitud de cuadrúpedos dinámicos, y tan sólo unos pocos, no más de cinco o seis, y entre ellos el presente, están ligados a hipotéticas escenas de caza o de otra clase. Sin embargo, como ya hemos demostrado en diversos estudios, ninguna de esas escenas ha soportado el minucioso examen técnico a que han sido sometidos, incluído el internacionalmente célebre de A Pedra das Ferraduras. Se ha podido comprobar que la insculturación de los cuadrúpedos respondía a un interés distinto a la materialización plástica de composiciones venatorias o de otro tipo. En los pocos casos conocidos donde se verificaba una escena de esta clase, que como vimos, no afecta a muchos más de cuatro o cinco paneles de entre más de un centenar, la discusión iconográfica nos ha llevado siempre a dejar abierta la posibilidad de pensar que estábamos ante añadidos psoteriores, circunstancia, por lo demás factible en muy alto grado.

Para concluir esta revisión iconográfica del panel nº 1 de O Coto da Rapadoiura se debe mencionar la existencia en el extremo izquierdo de una fuigura rectangular, acompañada de diversos trazos. Se ha visto en ella la repreesentación de un idoliforme, con paralelos en la cercana Pedra das Ferraduras. Por el momento nos limitaremos a registrar esta conjetura, sin pronunciarnos al respecto, pues conocemos más paneles en Campolameiro donde constan diseños similares, y los cuales no nos atrevemos a identificar como
íddolos, mientras no se disponga de un estudio más detallado.

Recapitulación

En conclusión, creemos que el panel nº 1 de O coto da Rapadoira tal como lo contemplamos en la actualidad, no es sino el fruto de sucesivas aportaciones, más o menos cercanas en el tiempo, pero distintas. Esta convicción impide practicar una datación conjunta del panel, y ni mucho menos, una interpretación unitaria, como si la distribución de los grabados fuese planeada con antelación a su ejecución.
Probablemente el estrato inscultórico más antiguo del panel lo integren las combinaciones circulares, extendidas a lo largo de la zona más apta para el trabajo, y que como ya vimos, son obras de al menos tres aportaciones sucesivas. A una etapa posterior corresponderían las adiciones de cuadrúpedos, emplazadas en la periferia del campo ocupado por las combinaciones circulares. Más adelante se grabaría el antropomorfo, tal vez con la inteción de aprovechar la existencia del animal dinámico con el objeto de plasmar una hipotética escena.

Cronología

Es esta una cuestión muy problemática, cuya concrección correcta necesitará un esfuerzo mucho más completo que la reciente e infundada adscripción calcolítica. como ya hemos enunciado en otro lugar, para nosotros, combinaciones circulares y cuadrúpedos, las dos tipologías más emblemáticas del Arte Rupestre Gallego, pero no las más abundantes, constituyen dos fases independientes, y enclavadas en etapas de la Edad del Bronce un tanto dífíciles de acotar con seguridad. Por diversos indicios, parece viable pensar que las combinaciones circulares, en líneas generales tuvieron su momento de plenitud, cuando menos durante el Bronce Antiguo, entendido este como un longevo horizonte que para el NO. peninsular conecta con el Bronce Final, sin distinción de un Bronce Medio. Los cuadrúpedos se enclavarían precisamente en este Bronce Final.

Significado

He aquí el aspecto más atractivo de los petroglifos gallegos,  en el cual se dijo recientemente, no sin una inadmisible soberbia, que era
imposible avanzar. De la imprecisión de esta idea subjetiva también hemos dado cuenta hace algunos años. De todos modos, no es mucho de momento lo que se puede decir a este respecto. Antes de nada debemos insistirt en la importancia de que para ensayar una tentativa mínimamente aceptable, se debe practicar sin perder de vista el contexto de las diversas y sucesivas fases.

Comenzando por las combinaciones circulares destacamos los siguientes hechos:
a) la posibilidad de que éstas puedan aparecer tanto individualmente como integrando una asociación de varias idénticas morfológicamente, pero de distinto tamaño;
b) la existencia de surcos que conectan el centro o la periferia de las combinaciones circulares con accidentes de la superficie pétrea como diaclasas o leves cuencas;
c) es asimismo muy interesante la concepción morfológica de la combinación circular de la izquierda, con los anillos intencionadamente interrumpidos definiendo un pasillo interior por el que se desplaza el
surco de salida.
Respecto a los cuadrúpedos, nada de interés aportan. Sería muy importante el podrer determinar con total seguridad  si el dinámico se asocia verdaderamente a la combinación circular inmediata , o simplemente se trata de una superposición, sin mayores consecuencias. Se conocen otros casos semejantes, por lo que probablemente haya que contestar afirmativamente a esta incógnita.

De momento abandonamos nuestra investigación con estas someras observaciones, dejando para próximos artículos la paulatina aclaración de toda esta compleja problemática.
Vigo, a 23 de Enero del 2001
Bibliografía recomendada
Es mucho lo que se ha escrito en Galicia sobre su Arte Rupestre, pero el valor de estas publicaciones es muy relativo. Si bien recientemente han aparecido varios libros sobre el tema, como quiera que su intencionalidad intrínseca es distinta de una verdadera investigación del fenómeno rupestre, y si más ligados a razones personales de sus autores, nos limitaremos a reseñar aquellas publicaciones clásicas cuya finalidad primordial era contribuir en la mejora del conocimiento de los petroglifos gallego.

Un trabajo imprescindible, punto de partida de sucesivas investigaciones, es el célebre libro de A. de la Peña Santos y J. M. Vázquez Varela
Los petroglifos gallegos (1976). Para una visión gráfica de los petroglifos de la provincia de Pontevedra, es muy importante la obra Grabados Rupestres de la Provincia de Pontevedra, de A. García Alén y A. de la Peña Santos, editado en 1980.  Ceñido al inventariado de las manifestaciones de la comarca de Vigo (Pontevedra), fue de vital interés en 1985, el trabajo de F. J. Costas Goberna y otros, bajo el título Los petroglifos del Litoral Sur de la Ría de Vigo. Para un conocimiento más preciso de los petroglifos de la zona de Fentáns, donde se encuentran A Pedra das Ferraduras y el panel nº 1 de O Coto da Rapadoura es obligada la mención del inventariado de A. Álvarez Núñez Los petroglifos de Fentáns (Cotobade) publicado en 1985-1986 en el volumen II de la revista Pontevedra Arqueológica. Personalmente, las investigaciones que hemos emprendido por nuestra cuenta se han dirigido decididamente a un estudio a fondo de las manifestaciones rupestres, y las principales conclusiones la recogemos en la comunicación presentada al XXII Congreso Nacional de Arqueología celebrado en Vigo en 1993, y cuyo título es Una nueva visión para el Arte Rupestre gallego, donde ya se esbozan muchos de los postulados que hemos aplicado a lo largo del artículo dedicado al panel nº 1 de O coto da Rapadoira.
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