BERTHE MORISOT: DATOS DE UNA BIOGRAFIA
(1841-1895)

Berthe Morisot, una de las impresionistas francesas más conocidas, participó en todas las exposiciones del grupo salvo una, mostrando una extraordinaria personalidad. De hecho, cuando el crítico de arte Paul Mantz vio su obra en la cuarta Exposición Impresionista de 1877 se refirió a ella como a la única impresionista auténtica del grupo. Sus esfuerzos por plasmar las sensaciones de visión mediante una taquigrafía visual de pinceladas quebradas la colocaron en la vanguardia de su época. Su pintura, muy ligada a su propia vida y a la de las personas que la rodeaban, muestra su entorno tal y como ella lo veía, con una gran naturalidad y sensibilidad. Tras su fallecimiento, la mayor parte de su extensa obra quedó en manos de su familia y sólo a partir de estas dos últimas décadas su obra ha empezado a recibir el reconocimiento que se merece.

Berthe Morisot nació el 14 de enero de 1841 en Bourges, al sur de París. Su padre, Edme-Tiburce Morisot, era un funcionario de alto rango y su madre, Marie-Cornélie Morisot, provenía de una familia de influyentes tesoreros y pagadores del Estado. Berthe tenía dos hermanas mayores, Yves (1838-1893) y Edma (1839-1921), y un hermano más joven, Tiburce (1848-?). Tras vivir en diferentes capitales de provincias, en 1852 la familia se estableció en Passy, en aquella época un suburbio rural al oeste de París. Las tres hemanas estudiaron arte y música siguiendo la costumbre de las familias burguesas de entonces. Su primer profesor de dibujo fue el artista neoclásico Geoffroy Alphonse Chocarne (nacido en 1797), un pintor académico de la escuela de Ingres.

El interes de Edma y Berthe por la pintura no era superficial y pronto solicitaron un nuevo profesor, Joseph-Benoît Guichard (1806-1880), un pintor que exponía con regularidad en el Salón y que les dio una formación clásica, animándolas a estudiar a los viejos maestros del Louvre y a hacer copias en escayola de famosas estatuas clásicas. Al percatarse de su talento, Guichard advirtió a su madre de las consecuencias que esto les podría acarrear "dado el talento natural de sus hijas, mi instrucción no las convertirá en simples pintoras de salón, sino en auténticas artistas. ¿Se da usted cuenta de lo que esto puede significar? Será revolucionario, e incluso diría que catastrófico en un entorno burgués y elitista como el suyo. ¿Está segura de que no llegará a lamentar el día en el que permitió que el arte entrara en su casa, hoy un hogar respetable y apacible? ¿Se da cuenta de que el arte puede llegar a regir el destino de sus dos hijas?

La relación de las hermanas Morisot con estos dos pintores pudo ser la causa de que pidieran a Guichard que les diera clases de pintura al aire libre. Como el propio Guichar no se sentía capacitado para proporcionarles esta formación, les puso en contacto con el pintor paisajista Achille Oudinot (1820-1891), quien a su vez les presentaría a su maestro, el célebre Camille Corot (1796-1875). Corot no sólo ejercería una gran influencia en las hermanas Morisot sino también en el Impresionismo en general. En 1849 Corot ya había empezado a exponer sus "modestos" bocetos al óleo, ejecutados en una única sesión para que su tema no perdiera la frescura. Aunque fuerno muy criticados por su aspecto inacabado, que recordaba a los ejercicios de un principiante, para los admiradores de Corot estas obras eran como pequeños milagros de realismo.

Aunque Corot nunca fue profesor oficial de las hermanas Morisot, les prestó algunas de sus pinturas para que las copiaran. Su forma de captar y plasmar la realidad a través del color y la luz tendría una gran influencia en la obra de estas artistas y daría paso a nuevas formas de expresión. Corot llegaría a ser amigo de la familia Morisot y permitió que Berthe y Edma trabajaran con él en su casa de Ville d'Avray durante el verano de 1861. En 1864 las hermanas Morisot presentaban pro primera vez sus paisajes en el Salón, y el hecho de que varias de sus obras fueran aceptadas las animaría a presentarse años sucesivos.

En 1868, mientras Berthe trabaja en el Louvre copiando un cuadro de Rubens, Fantin Latour le presentó a Edouard Manet. Después de haber visto en el Salón las obras de Manet, Morisot sentía una gran admiración por su estilo libre y por el realismo de sus composiciones. Poco después de conocerse, Manet le pidió que posara para su cuadro El balcón ( Musée d'Orsay, Paris ), orfreciéndole la oportunidad de ver cómo trabajaba. Aunque Berthe siempre iba al estudio de Manet acompañada de su madre, ello no impedía que intercambiaran sus puntos de vista sobre temas relacionados con la técnica y la composición. A la muerte de Manet en 1883, Berthe comentaría: "Nunca olvidaré la amistad e intimidad de aquellos días que posé para él, y en los que su fascinante ingenio me mantenía alerta durante largas horas".

La primera valoración de Manet sobre Berthe y su hermana tuvo connotaciones machistas, como podemos comprobar a través de los comentarios que, pro carta, hacía a Fantin-Latour en agosto de 1868: "Comparto su opinión, las señoristas Morisot son encantadoras, es una pena que no sean hombres, sin embargo como mujeres podrían defender la causa de la pintura casándose cada una con un académico y sembrando así la discordia en el campo de esos anticuados, aunque sería pedirles un sacrificio demasiado grande". Sin embargo, Manet quedó impresionado por sus aptitudes pictóricas y cuando visitó de nuevo el Salón de 1868 acompañado del novelista Emile Zola, quiso mostrarle los paisajes de estas dos pintoras por tener de nuevo la oportunidad de verlos.

Por el mero hecho de ser mujer, Morisot no podía participar en los polémicos debates sobre arte moderno del Café Guerbois. Sin embargo, pudo conocer las principales cuestiones tratadas en estos debates gracias a las conversaciones que mantenía con Manet y otros artistas en las veladas de los martes en casa de su familia, y en las de los jueves, en casa de Manet. A estas últimas solían asistir los hermanos de Manet, Eugène y Gustave, y su mujer Suzanne, así como destacados intelectuales y pintores, como Charles Baudelaire, Edgar Degas, Zacharie Astruc (1835-1907) y Alfred Stevens (1828-1906). Estas veladas eran un excelente foro para debatir las cuestiones relacionadas con el arte y con la actualidad.

Los padres de Berthe Morisot, que apoyaban sin reservas la carrera artística de su hija, le construirían un estudio en el jardín de su casa. Sin embargo, a juzgar por sus cartas, la señora Morisot estaba preocupada por casar a sus hijas Edma y Berthe. Su hermana Yves se había casado ya en 1866 con un recaudador de impuestos, Théodore Gobillard. Edma accedió finalmente a casarse el 8 de marzo de 1869 con un oficial de marina, Adolphe Pontillon, que había conocido a Edouard Manet en 1848 cuando ambos servían como cadetes. Al adquirir nuevas responsabilidades familiares, Edma se vio obligada a abandonar la pintura. Berthe, por el contrario, era reacia a casarse y prefería concentrarse en su carrera artística.

Al faltarle su hermana como confidente, Berthe buscó el apoyo de otros colegas artistas, como Degas, Puvis de Chavannes y Stevens. En sus cartas desde Lorient, en Bretaña, Edma expresaba así la envidia que sentía por la amistad de Berthe con estos artistas: "Tu vida debe ser maravillosa en esos momentos, poder hablar con Debas mientras le ves dibujar, reirte con Manet y filosofar con Puvis". Gracias a estos contactos, los intereses de Morisot se fueron acercando a los del futuro grupo impresionista, pintando temas de la vida moderna que mostraban su dominio de la pintura al aire libre. Se centró sobre todo en los temas domésticos, utilizando como modelos sus hermanas y a sus hijos pequeños, como vemos en el supuesto retrato de su hermana Edma, pintado en torno a 1865. Aunque la pose es rígida, su estilo pictórico refleja la influencia de Manet, sobre todo en el uso del contorno marrón para dar forma al vestido de su hermana.

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