Acabo de terminar Los vampiros de la mente
y he de confesar que me ha gustado mucho. Para empezar opino que es una
magnífica conversión de un cuento en una novela (el cuento
no ha dejado de existir, ya que tiene su propia lectura). Como dice el propio
Simmons, el cuento es su visión de cómo corrompe el poder absoluto,
mientras que la novela es cómo afecta ese poder absoluto a la vida
de personas normales.
Pero
lo que me sorprendió sobre todo fue volver a comprobar la habilidad
de Simmons para utilizar registros distintos. Leí Fases de
gravedad por recomendación de Norman Spinrad (no suelo estar
de aceurdo con sus opiniones, pero respeto mucho sus gustos). Disfruté
mucho de esa obra, sobre todo porque es una novela de personajes cuyo único
propósito es examinar el caracter de una persona que ha pasado por
una cierta experiencia, en este caso, haber ido a la Luna. La novela es
además sorprendente proque no es ciencia ficción pero se la
arregla muy bien para trasnmitir ese famoso sentido de la maravilla que
supuestamente es la marca de fábrica de la buena ciencia ficción.
Todavía considero que ésa es la mejor novela de Simmons de
las que he leído. Hyperion y, sobre todo, La caída
de Hyperion estaban muy bien (algún día se hablará
de estas novelas como hoy se habla de Fundación o Dune, y creo que
con mayores méritos), pero yo me sigo quedando con la otra. Lo que
hay que recordar es que Simmons ha ganado un Hugo, un Premio Mundial de
Fantasía y algunos otros menores.
Lo último que he leído de Simmons es la antología
Prayers to Broken Stones. Y en ella he encontrado algunas cosas
interesantes que me han ayudado a comprender la insistencia de Simmons en
ir cambiado de género. Cada cuento (hay uno magnífico llamado
"Vanni Fucci is Alive and Wells and Living in Hell") viene precedido por
unas notas del autor sobre el mismo. En la introducción al cuento
"Remembering Siri" (luego parte de Hyperion) Simmons dice algunas
cosas muy interesantes. Empieza así: Me interesa el hecho de que
pocos escritores cruzan la barrera osmótica entre la ciencia ficción
y el terror, entre géneros y lo que en los géneros llamamos
literatura general. O, mejor, debería decir que me fascina la cantidad
de escritores que la traspasan para no volver.
Sigue dando Simmons algunas razones para esta situación, discute algunos
caso famosos (incluyendo a Kurt Vonnegut del que dice: "de vez en cuando
se permite algo de nostalgia, abre el cajón más bajo de su
escritorio en el que guarda sus viejas revista pulp de ciencia ficción
y orina encima de ellas"), y también habla de autores de literatura
general que han escrito ciencia ficción pero que es poco probable
que acepten un Hugo.
La razón por la que Simmons toca este tema, se aclara en este punto,
es que siempre le echan en cara, a él como a otros escritores, que
no todos sus libros sean de ciencia ficción (o de terror, o de
fantasía), o que su agente le pide siempre el mismo libro, o que el
librero va de cabeza porque no sabe donde ponerlos, o porque no sabe dónde
va a publicar esa novela que es de literatura general y no interesa a nadie
(respuesta; el editor hizo la vista gorda y la metió en la colección
de ciencia ficción). Porque Simmons es escritor, no un escritor de
ciencia ficción, o de terror, o de fantasía, o como él
mismo dice:
¿Cómo explicas que cada adjetivo delante de la palabra escritor
es un clavo más en el ataud de tus esperanzas de escribir lo que quieres,
lo que te importa?
Así que miras a ese tío con el micrófono, y le devuelves
la mirada al enfadado librero y dejas colgado al editor y piensas: lo puedo
explicar. Puedo explicar que lo más maravilloso de ser un escritor
es la libertad para contar, el lujo... no, la responsiblidad... de trabajar
con los sueños que las musas te envían, darles forma lo mejor
que puedas y enviarlos al mundo haya o no un público dispuesto. Puedo
explicar la compulsión de escribir un buen libro, aunque el ilustrador
no sepa qué hacer con él; explicar el honor de intentar cosas
nuevas incluso si el librero local ha colocado tu última novela en
la sección de ocultismo y ha pedido.. no, ordenado al distribuidos
que no le envíe más libros de ese evidnete equizofrénico.
Puedo explicarlo. Puedo coger a cada lector, cada chovinista de la ciencia
ficción, fanático del terror, tonto crítico de Nueva
York, cada pomposo lector de "ficción seria", y mostrarle lo que significa
ser un escritor.
Ahí está la respuesta entonces. Dan Simmons escribe libros
tan variados porque es un escritor y escribe sobre lo que le interesa en
ese momento. En nuestro propio género en España tenemos autores
que también intentan arriesgarse a hacer cosas nuevas. No les ayudamos
demasiado. Nunca compramos sus novelas de ciencia ficción, y ahora
no compramos, o no compraríamos, sus otros libros.
La habilidad para no hacer siempre lo mismo es algo que me gusta. Dan Simmons
escribe cosas distintas y por eso seguiré leyéndole.
Publicado en BEM 25
© Pedro Jorge Romero 1992 |