La verdad sea dicha, últimamente he estado
considerando la posibilidad de dimitir de mis responsabilidades en
BEM. Las razones son variadas, variopintas, complicadas (reflejando
mi compleja vida interior), inteligente (como corresponde a mi suprema mente),
pero que se resumen en dos básicamente: la película
Viven! Y el bigote que se dejó R*c*rd el año pasado.
La
película Viven! (de visión obligada para todo amante
del canibalismo que se precie) creo que refleja el estado actual de la ciencia
ficción española, con sus intrigas, con sus locos subidos en
el techo del avión, con la gente mordiéndose unos a otros y
comiéndose vivos. Congelado me quedé cuando la vi.
¡¡¡¡Por fin alguien se ha atrevido a describir
nuestro género en toda su descarnada realidad!!!! exclamé
en medio del cine para bochorno de mis acompañantes (mis intentos
de guiar a los presentes en la sala hacia la luz y la verdadera naturaleza
de la ciencia ficción fracasaron a pesar de mis obvias cualidades
de líder y la ayuda de mi amigo Carpeto Veto). Habiendo visto la luz
y viendo como alguien ha plasmado mis ideas con tanto acierto y buen hacer
cinematográfico me planteo la necesidad de mi trabajo.
En
este sentido entra aquí el bigote de R*c*rd. Durante la pasada
Gadir92, R*c*rd d* l* C*s* se dejó el más horrible bigote
que pueda concebirse, algo que mancillaba su ya de por sí sorprendente
rostro. Aparte de la obvia vergüenza ante el hecho de que todos los
presentes viesen tal engendro, L**s *st*lf* se atrevió, shame
on you, a comentar en una reciente carta: El bigote de R*c*rd
y sus chicos, bemmitas ellos. Como yo no quiero ser identificado por
un bigote del cual disiento y en la medida que BEM debería
ser un proyecto aglutinador de la ciencia ficción y no generador de
bigotes, y como yo no quiero renunciar a afeitarme, no me queda más
remedio que considerar la posibilidad de poner mi cargo a disposición
de mis compañeros del Grupo Intercara (R*c*rd d* l* C*s*, J**n M*n*l
*rt*z y *l *s* Y*g*).
¿Qué
haría si dejase mi cargo en Intercara? He estado jugando durante un
tiempo con la posibilidad de editar mi revista-bonsai (una palabra en cada
hoja del bonsai). Será, evidentemente, una revista vanguardista (la
primera de su género y especie en el mundo), elitista, cara y
exigirá muchos cuidados (no olvidar regarla una vez a la semana).
En ella sólo publicará lo mejor de la ciencia ficción
anglosajona (una cosa es defender la ciencia ficción española
y otra los negocios, mind you) y mis modelos más evidente serán
Nueva dimensión, Zikkurath y Pulgarcito.
Publicaremos números especiales en el interior de latas de gasolina
y un número anual en un termo de café (a vanguardia, y otras
ias, no me gana nadie). Su nombre será Kernel Ubik, aunque
quizás lo cambie a El ascensor secreto, o llorad Philip K. Dick
continua muerto.
No sé exactamente de dónde ha salido
este editorial, pero como yo haría cualquier cosa con tal de no tener
que escribirlo, aquí está. Les dejo mientras tanto con este
magnífico número lleno de artículos interesantes. Eso
sí, no dejen de visitar al espectador imposible que está muy
malito en su hospital
Pedro
Jorge Romero
NOTA: Evidentemente, este editorial es una parodia. Otra persona
escribió un editorial, en otra revista, en la que dimitía de
su cargo. Los argumentos que usaba y la lógica del razonamiento eran
ligeramente menos peculariares que los expresados en la parodia, que, por
supuesto, pretendía exagerar. Aun así, supongo que a nadie
sorprenderá saber que algunas personas, a pesar de todos los elementos
aberrantes en el texto, se tomaron este editorial en serio (lo cual viene
a demostrar que hay personas que no reconocerían el humor ni aunque
les mordiese en el tobillo). Lo dejaré claro: es una parodia, y con
esa idea debe leerse.
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Publicado en BEM 31 (mayo, 1993)
© Pedro Jorge Romero 1993
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