Gira de Sting en España
| Fecha | Local | Ciudad |
| 23/05/2000 | Auditorio Euskalduna Telefono: 00 34 943 411 200 |
Bilbao |
| 25/05/2000 | Bullring | Mallorca |
| 27/05/2000 | Plaza de Toros Teléfono: 00 34 902 400 222 |
Murcia |
| 28/05/2000 | Plaza de Toros Teléfono: 00 34 902 400 222 |
Granada |
| 30/05/2000 | Palau de Esports Teléfonos:00 34 93 495 3924 00 34 93 207 4624 |
Barcelona |
| 01/06/2000 | Plaza Central de la Feria de
Muestras Teléfonos:00 34 902 365 024 |
Valladolid |
| 02/06/2000 | Palacio SAR (Su Alteza
Real) Teléfonos:00 34 902 400 222 |
Santiago de Compostela |
Entradas a la venta en Todos los centros de El Corte Inglés o en el Teléfono: 902400222
Para el seguimiento de la visita de
Sting en España consultar las ediciones electrónicas
de los periódicos españoles más importantes en las próximas fechas.
En esta página intentaremos comentar
el concierto de Murcia del día 27 de Mayo y recopilar
algo de información del mismo, aunque por motivos de exámenes será algo
complicado.



Fotos del concierto de Bilbao el 23-05-2000, aunque en Murcia el 27-05-2000 también iba con la misma ropa.
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http://www.lavozdegalicia.es/
Sting cierra su gira por España con un lleno total en Santiago MARÍA CEDRÓN, SANTIAGO |
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http://www.nortecastilla.es/ Simple y efectivo Sting derrochó un elegante repertorio lleno de coqueteos con el jazz y el pop Roberto Terne Nada de circo ni de piruetas espectaculares. El montaje de Sting se limitó a lucir un perfecto número de música y músicosde primera línea, dentro de dos horas de espectáculo en los cuales los consabidos números circenses de los grandes montajes internacionales, fueron sustituidos por calidad en clave mayor. Por supuesto, el telonero Nitin Sawhney fue todo un adelanto colocado al nivel del protagonista del concierto. Poco después de las ocho y media de la noche, el músico indio, acompañado por un numeroso equipo de cantantes, rapers y músicos del mundo, subió al escenario de su anfitrión efectuando un agradecido show lleno de universalidad y fusión. Todo ello, por supuesto yendo y viniendo de la base global de la noche: Jazz del clásico y del modern exaltado por teclistas de vértigo. Tras la brillante apertura de telón del angloasiático Nitin Sawhney, Sting salió a escena sin hacerse demasiado esperar. A pesar del posible retraso que pudo ocasionar una lluvia impertinente de última hora, el equipo del ex-Police solventó el susto con la profesionalidad suficiente como para que nada desordenara el horario previsto. Y así fue. Apenas cinco minutos pasados de las doce de la noche, la banda del astro salió a escena seguido de un Sting de imagen juvenil, vitalista y desenfadada. El tema 1000 Years abrió el show entre el delirio inicial de un público que se mostró tan respetable como la estrella Amarrado durante todo el concierto a su bajo Fender Jazzbass de toda la vida, Sting hizo un camino preciso y se lecto de su trayectoria comenzando a colar su vena más populista con temas como Set them free o Perfect Love. La etapa de Police tampoco tardó mucho en salir de la chistera del mago Sting y lo hizo además, bajo la forma de un Every little thing she does is magic no previsto en el guión. Pero por supuesto fue el esperado y ralentizado Roxanne el que satisfizo a los que conocieron a Sting cuando formaba parte del grueso de la nueva ola . El ex-Police acabó el clásico tema con saltito punk incluido. ¿Guiño al pasado? Jazz, reggae, algo de rap y pop fueron los ingredientes manejados por una banda y un líder que sabe tratar la madurez del rock sin que este pierda sus connotaciones juveniles. El acomodado Sting parece volver a la escena con energías equilibradas.. |
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Suspiros, bostezos, himnos y destellos de jazz Sting convocó a jóvenes y adultos en un Palau d'Esports sudoroso y entregado a su música y estampa. Barcelona
Fiel al implacable guión de su gira española, Sting apareció anoche
en el Palau d'Esports de Barcelona como Pedro por su casa. Elegante e
informal, fue recibido por su familia barcelonesa, esa que vibró con su
etapa en The Police, aceptó su despegue en solitario, comulgó con sus
reivindicaciones de los 90 y ahora se acomoda ante su repertorio más
anodino. O adulto, porque ése es el adjetivo convenido en un malabarismo
eufemístico que asume que, a partir de cierta edad, no hay que exigir
nada al artista Durante la primera media hora de concierto, Sting sorteó sus nuevas
canciones --A thousand years , After the rain has fallen , Perfect
love... gone wrong -- con títulos de discos anteriores: If you
love somebody , We'll be together y All this time . Y el
aplaudímetro no engañó: su pasado siempre fue mejor recibido que
su presente. Pero a Sting poco le importaba. El piloto automático
funcionaba a la perfección y la banda rendía a un nivel impecable, con
puntuales destellos jazzy reforzados por el laborioso trompetista.
Baladas como Fields of gold y las primeras menciones al catálogo
de The Police --Every little thing she does is magic -- deshicieron
el empate entre oldies y estrenos. Y, a partir de ahí, Englishman
in New York y Roxanne se convertirían en los puntos álgidos.
El guión, a rajatabla. El Palau d'Esports, que por poco no alcanzó el
lleno absoluto, pasó a la acción. Hasta entonces, jóvenes --en primera fila-- y adultos --en las
gradas-- se habían limitado a sudar, admirar y aplaudir al rubio de
Newcastle. Ahora ya se implicaban vociferando esos himnos enquistados en
la memoria popular. Y aún hubo más en los bises. Primero, Every
breath you take . Después, Message in a bottle interpretada
por Sting en solitario. Durante toda la noche, las consignas y reivindicaciones sociales
brillaron por su ausencia. De hecho, lo más amazónico de la noche
fueron sus pantalones de safari con bolsillos laterales. Pero nadie pareció
echar en falta sus arengas ecologistas. Acomodado en los salones de medio
mundo, a Sting ya nadie le pide nada. Su estampa sigue despertando
suspiros, y su música, bostezos. A las 23.58 Fragile ponía punto final al concierto. A las
00.02, un coche se lo llevaba hacia el hotel. |
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Granada 29-05-2000 El músico británico Sting, que anoche actuó en la plaza de toros de Granada, visitó previamente la casa museo de Federico García Lorca en la Huerta de San Vicente. Sting, que se mostró complacido por el "gran honor" de la visita, recorrió las distintas estancias de la vivienda, donde se exhiben objetos y manuscritos del poeta (Foto: EFE). |
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Domingo 28 Mayo 2000. BY CIVERA
Pese a mi mala memoria aquí esta la lista de las canciones que toco Sting, el orden no es del todo correcto, las dos primeras canciones estaban en ese orden, y a partir de Brand New day el orden también es correcto, en las otras canciones el orden es similar a este y puede que alguna del último álbum este incorrecta, pero ayer estaba para disfrutar y no para hacer la crónica. Saludos. 22:30H |
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Una faena redonda Sting El ex líder de Police ofrece esta noche su concierto más multitudinario en La Condomina M.
C./AGENCIAS • MURCIA En
torno a a 10.000 personas (según estimaciones de los organizadores)
acudirán esta noche a La Condomina para seguir las evoluciones de Sting
sobre un grandioso escenario de 40 metros. El líder de la desaparecida
banda The Police estará junto al mismo grupo con el que ha grabado Brand
New Day y con el que actuó en la gala en la que recogió, en estados
Unidos, el premio Grammy al mejor artista pop del año. También lleva
otro acompañante de lujo: el músico anglo-hindú Nitin Sawhney (quien ha
sido incluido en la programación de La Mar de Músicas de Cartagena).
Sting viajará hasta el aeropuerto de Alicante en su avión privado
procedente de Mallorca, en donde ha estado descansando las horas
anteriores. El cantante ha pedido grandes cantidades de fruta y agua y las
consabidas toallas lavadas una sola vez que exigen la mayoría de los
grandes artistas, aunque los organizadores aseguran que no es una persona
especialmente caprichosa. Los camerinos han sido habilitado en el interior
del coso murciano «para mantener el sabor taurino y español», al
parecer muy del gusto del cantante británico. Como grupo telonero actuará
Distrito 14, de Zaragoza, que presenta su reciente disco, Live in Chicago.
Con el Brand New Day Tour recorre Sting más de noventa escenarios de
todo el viejo continente, y empezó en enero en Francia tras una gira por
Estados Unido. El ex lider de Police ha descartado Madrid porque «es
siempre un problema, ya que no hay un lugar grande con buen sonido»,
explicó en la presentación de los conciertos. Sting recogió
recientemente un disco de oro por la venta en España de cerca de 100.000
copias de Brand New Day (algo así como Un flamante nuevo día), y en todo
el mundo ha superado los 2,5 millones de ejemplares vendidos. Uno de los
temas de este álbum, Desert Rose, que ha editado en disco sencillo, habla
sobre el instinto sexual, y es que el ex miembro de The Police asegura que
ha aprendido a «confiar en el instinto, porque sobre todo está basado en
la experiencia», y generalmente suele ser «optimista, porque hasta ahora
me ha ido muy bien y es indispensable para sobrevivir», asegura Gordon
Matthew Summer, más conocido por Sting (aguijón) por la manía que tenía
de vestirse con una camiseta de rayas tipo abeja durante su etapa al
frente de The Police.
Séptimo disco Brand New Day es su séptimo trabajo en solitario tras dejar The Police,
banda con la que consiguió destacar en el mundo del pop y obtener varios
números uno en las listas de venta de todo el mundo. Grabó su primer
disco una vez disuelto el grupo en 1985, The dream of the blue turtles, al
que siguieron Bring on the night, Nothing like the sun, The soul cages,
The summoner’s Tales y Mercury falling (1996), pero asegura que no le
gusta hablar de su evolución, porque su intención «siempre ha sido ir
mejorando como músico, como escritor, como productor y como persona».Sting,
que acaba de cumplir 49 años, experimenta en este álbum con la bossa
nova, el rap, jazz, ritmos medievales, pop argelino y música country
americana, sin dejar a un lado su estilo característico. Antes de Murcia ha actuado en Bilbao y en Palma de Mallorca, y después
recalará en Granada (mañana domingo), Barcelona (día 30), Valladolid (1
de junio) y Santiago de Compostela (2 de junio). El músico va a ofrecer
en total cerca de cien conciertos en Francia, Italia, Alemania, Suiza,
Dinamarca, Suecia, Polonia, Eslovaquia, Noruega, Finlandia, la República
Checa, Holanda, Irlanda, Reino Unido, Hungría, Croacia, Eslovenia,
Portugal y Austria.
De
‘A thousand years’ a Roxanne’
A thousand years, uno de los sencillos del último álbum de Sting abrió
la gira española que el cantante británico inició el miércoles en el
Palacio Euskalduna de Bilbao. Con un público entregado, que se levantó
de las butacas con los primeros acordes de Roxanne, uno de los clásicos
de The Police, el cantante fue desgranando las canciones de su último
disco. El artista británico consiguió llenar el auditorio bilbaíno para
albergar a 2.200 personas, cifra que previsiblemente duplicará esta noche
en la plaza de toros de Murcia. If I ever lose my faith in you, de su
disco Ten summoner's Tales (1993) o Englishman in New York, de Nothing
like the sun (1988), fueron algunas de los clásicos que el cantante,
comprometido con numerosas causas ecologistas, regaló a su público,
mezclándolas con los diez temas que completan su último trabajo.
El
hijo del lechero
Sting ha recorrido un largo camino desde sus comienzos. Hijo de un
lechero, se crió en Newcastle, en el noreste de Inglaterra. Se graduó
como maestro y trabajó en una escuela, donde la mayoría de sus colegas
eran monjas. Dos años después abandonó el trabajo para iniciar su
carrera en la música. En un primer momento se dedicó sólo al jazz, pero
después se mudó a Londres y allí se unió al guitarrista Andy Summers y
al batería Stewart Copeland. Formaron el trío The Police, que alcanzó
una gran repercusión a finales de los setenta y principios de los años
ochenta. Juntos produjeron cinco álbumes, con una mezcla de pop, punk,
rock y reggae. Continuó Sting su carrera como solista a mediados de la década
de los ochenta y ha publicado hasta la fecha siete discos y recopilado
cuantiosos premios, entre ellos Brit y Grammy. Han pasado tres años desde
que sacara a la luz Mercury falling hasta este Brand new day, en el que
colaboran músicos como Stevie Wonder. Es una ecléctica mezcla de
diferentes influencias musicales (como casi todo lo que hace Sting, una
verdadera esponja) y de complejas composiciones rítmicas. Cien conciertos
componen esta intensa gira europea.
El
espíritu de Roxanne
Más
de 5.000 personas bailaron al compás del sonido elegante de Sting en la
Plaza de Toros de Murcia MARÍA
CUCHILLO • MURCIA Gordon Mathew Summer ha abandonado la camiseta de rayas con la que solía
vestirse y que le valió el apodo de Sting (aguijón) por el estampado
negro y amarillo similar al de una abeja. Ahora deja ver su moldeada
musculatura con una camiseta negra de tirantes, como para demostrar que el
tiempo pasa pero que no pesan los años, sino los kilos. Levantó gritos
de pasión anoche cuando se despojó de su camisa tras la primera canción
y ya permaneció con la ajustada camiseta durante el resto del concierto. En la plaza de toros de La Condomina se congregaron anoche, al menos,
dos generaciones: la de quienes crecieron con The Police y más tarde
comprobaron que Sting en solitario daba mucho de sí, y la de aquellos
otros que rondan la veintena y han conocido al cantante comprometido con
la causa del Amazonas (que no pocos quebraderos de cabeza le ha procurado)
y su participación en bandas sonoras de diferente calibre: Leaving Las
Vegas, Demolition man, El secreto de Thomas Crown…
Pero en el coso murciano, con casi 6.000 personas aplaudiendo y
cantando, sobrevolaba el espíritu de Roxanne, la canción de amor que
Sting dejó casi para el final y que hizo mundialmente famoso al grupo
británico que formaba junto a Andy Summers y Stewart Copeland. Las nuevas
canciones, contenidas en Brand new day, que también da título a su
intensa gira europea, las fue alternando con temas de su etapa en The
Police y de su carrera en solitario, por lo que no defraudó a nadie, ya
que ofreció una larga versión de Englishman en New York (del álbum
Nothing like the sun) y Every breath you take –que la regaló en los
bises–, junto a temas como Desert rose, de su último álbum, tan
brillante como el título del disco.
Luces y sombras
En el escenario, austero, se iban estampando diferentes imágenes
acordes con los temas. En la canción dedicada a Bourbon Street, la calle
de Nueva Orleans donde reina la música y la bohemia, el telón de fondo
se iluminó con grandes farolas y una luna llena inmensa, mientras que el
perfil de los rascacielos con las ventanas encendidas ilustró los acordes
de Englishman en New York.
El Sting actor, que ha protagonizado películas como la fracasada Dune
o Quadrophenia (cuando aún era un desconocido) también hizo algunas
piruetas sobre el escenario, hasta casi arrastrarse mientras rasgaba las
cuerdas del bajo. Apenas se dirigió al público, tan sólo para presentar
a los miembros de la formación que le acompaña por toda Europa, y para
saludar de forma escueta («Hola, estoy muy contento de estar aquí»).
Al margen del concierto, parte del público se mostró indignado porque
centenares de asientos situados en la parte central de la plaza de toros,
y por tanto en un lugar privilegiado enfrente del escenario, estaban
reservados y vallados con publicidad de Telefónica y Onda Cero, los
patrocinadores del espectáculo. Muchas de estas localidades se quedaron
vacías y los espectadores que no pudieron acceder a ellas, y que habían
pagado 3.500 pesetas por la entrada, manifestaron su desacuerdo con esta
elitista medida.
El concierto empezó puntualmente a las 22.30, después de la actuación
del grupo de Zaragoza Distrito 14, y a las doce y diez minutos entró
Sting en la tanda de bises. El sonido de la trompeta con sordina resonaba
metálico y nostálgico en la tibia noche de primavera, con sabor a
bourbon y a clubes de jazz. Sting juega con los ritmos e introduce sin
estridencias el pop argelino o la música country americana.
Aunque ahora viva plácida y lujosamente en un palacete de la campiña
italiana, junto a su numerosa familia, y haya sido objeto de mofa por sus
actuaciones tan manifiesta y políticamente correctas, Sting demostró
anoche en Murcia que sigue siendo el mismo cantante que entusiasmaba
cuando estaba al frente de The Police. Sigue teniendo brillo en los ojos y
su voz y su porte no han perdido un ápice de frescura con el paso del
tiempo. Quizás lo ha ganado. |
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22-05-2000 Sting quiere reconquistar a su público con su pop elegante El cantante británico inicia una gira por siete ciudades españolas DIEGO A. MANRIQUE, Madrid Error imperdonable Para entender la profundidad de la caída, hay que asumir las peculiaridades de la industria musical británica y sus medios de comunicación, que no perdonan la arrogancia: en Londres hubo regocijo general al difundirse la noticia de que el contable de Sting le había robado seis millones de libras esterlinas. Sus famosas declaraciones en las que preconizaba el sexo tántrico y presumía de hazañas sexuales inspiraron mil chistes. A Sting le habían transformado en una caricatura: el músico apto-para-todos-los-públicos que consumen sonidos "de calidad", el artista políticamente (hiper)correcto, el cantante con pretensiones de actor, el hijo de proletarios que ahora se codeaba con Ladi Di, Pavarotti, Versace y políticos en busca de fotos. Con la inteligencia que le caracteriza, Sting ha diagnosticado sus problemas y se ha puesto a remediarlos. Sin renunciar a sus compromisos: su Rainforest Foundation ha preservado enormes extensiones de junglas brasileñas y Sting considera que merece la pena pagar el precio de los sarcasmos de los cínicos. Musicalmente, se ha olvidado de sus ínfulas jazzísticas, aunque no se priva de cantar piezas de Kurt Weill-Bertolt Brecht o los hermanos Gershwin en proyectos de prestigio; en sus propios discos, se centra en confeccionar canciones tan accesibles como elegantes. Incluso, Sting tanteó la posibilidad de juntar a Police, coincidiendo con la próxima reedición de sus memorables discos: en su mansión de la campiña italiana se reunió el trío para comprobar si se habían cerrado las añejas heridas. No hubo acuerdo: la visión del mundo del baterista Stewart Copeland, hijo de un alto funcionario de la CIA, sigue siendo incompatible con el izquierdismo sentimental de Sting. IGOR CUBILLO , Bilbao Según cuentan, parece ser que Sting se ha propuesto dar un vuelco a la imagen de músico acomodado que se ha creado a su alrededor desde que emprendió su carrera en solitario. Aunque, viendo la calidad de su legado, va a tener que esforzarse y centrarse de nuevo en la composición, sin obsesionarse con los compromisos que abandera, para lograr el complemento ideal a sus canciones clásicas, que continúan encandilando a quienes acuden a sus recitales. Así sucedió, por lo menos, el pasado martes por la noche en el Palacio Euskalduna de Bilbao, adonde acudió con el ánimo de presentar las canciones de su último elepé en solitario, Brand new day, pero no olvidó repasar las composiciones más conocida s de Police (Roxanne, Every breath you take, Message in a bottle) y de su primera década en solitario (Englishman in New York, Fields of gold). De hecho, estratégicamente intercaladas con las nuevas, fueron las que mejor sabor de boca dejaron a quienes acudieron a un concierto que adquirió tintes de acto social. Dicho carácter, entre festivo y de recepción oficial que no extraña en un espectáculo generosamente subvencionado, ya podía adivinarse en los alrededores del auditorio, donde se mezclaban numerosos políticos y futbolistas. Un público de postín para un artista que arribó al aeropuerto de Sondika en jet privado y se alojó en una suite de un hotel de cinco estrellas. Ése fue el preámbulo de una actuación que comenzó con los matices étnicos que rezuma A thousand years, y continuó con la apariencia entre funki y soul pop de If you love somebody set them free. Sólo cuando acabó este tema, última oportunidad que tuvieron los fotógrafos de retratar a Sting, éste se dirigió por primera vez a los presentes con un escueto "¡Hola, Bilbao!" pronunciado en castellano para mejor comprensión de un público al que acabó agradando, más que con la palabra (sus intervenciones fueron frías y escasas), con su fusión de pop, rock, country, baladas, reggae, elementos funkis y jazzísticos, e incluso rapeados y toques latinos que le aproximaron por un momento al laureado Santana. La gente aguantó en sus asientos hasta que, pasada una hora de concierto, el ritmo de Roxanne arrastró a más de un centenar de personas a bailar y jalear a su ídolo a pie de escenario. En esa zona se quedaron más allá incluso de que acabara la primera batería de canciones. Pasados noventa minutos, la banda (completada con dos teclistas, un batería, un guitarrista, un corista y un trompetista que asumió el protagonismo con numerosos solos) se retiró del escenario para regresar sin excesiva demora, liderada por un Sting embuchado en una camiseta negra sin mangas que mostraba la musculatura que exhibe a los 49 años, dispuesta a abordar cuatro canciones más en dos tandas de bises que dieron pie a Gordon Summer a empuñar la guitarra. Para relajarse tras la presión de los focos , la estrella cenó en uno de los mejores restaurantes de la capital y ayer realizó la inevitable visita al Museo Guggenheim, donde quizá logró alguna idea que inspire la decoración escénica de su próxima gira. En esta ocasión, el atrezzo consta de luces, telones y elementos móviles que representan desde abanicos a estrellas, llamas y lunas. |
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Sting
hace bailar al Euskalduna Sting triunfó ayer en Bilbao ante un público entregado con un concierto que dio inicio a la gira española de presentación de su último trabajo, 'Brand new day'. El músico británico llegó a la ciudad a mediodía y se refugió en el hotel, desde donde ya no salió hasta dos horas antes de su actuación. Sting triunfó ayer en Bilbao ante un público entregado con un concierto que dio inicio a la gira española de presentación de su último trabajo 'Brand new day', un álbum fiel a esa suerte de pop estilizado y con garantía implícita de calidad a través del amancebamiento 'light' con el jazz y los sonidos urbanos y étnicos. Después de tres años de ausencia del primer plano del pop, Sting ha confesado haber recuperado su pasión natural por la música al margen de las presiones de la industria y los medios. Y es que, por su propia arrogancia y frivolidad, el músico británico había sufrido el progresivo deterioro de su imagen pública. Precisamente, se ha planteado su nuevo disco y la gira como un intento de recuperación de su pú blico natural, el mismo que compra los discos de Phil Collins, Mark Knopffler, Elton John o Eric Clapton. Este tipo de público fue el que dominó entre la variopinta au diencia, que, con amplia presencia de políticos y jugadores del Athletic y Alavés, llenó ayer el concierto que dio inicio a la gira española de Sting y que sirvió de apertura de un auditorio 'serio' como el de Euskalduna al pop internacional de gran calado. Vestido de una manera informal pero impecable Siting comenzó alternando temas de su nuevo álbum 'Brand new day' con clásicos de su andadura en solitario. 'Thousand yards' y 'After the rain' sucedieron a 'Set then sree' y 'Together'. Respaldado por una banda precisa de seis músicos, Sting se enfrentó a un sonido plano que fue mejorando a medida que el músico británico recreaba su concepto aséptico, accesible y elegante del pop. «Estoy muy contento de estar aquí», dijo en un correcto castellano para encarar la parte del concierto en la que postergó las ínfulas jazzísticas de sus comienzos como solista sólo presentes en la labor del extraordinario trompeta Chris Botti y piezas como la balada 'Perfect love' y clásicos como 'Smoon over bourbon street'. Los grandes temas Queda claro que Sting deja el repertorio de Kurt Weill o los hermanos Gershwin para sus proyectos de prestigio. Gran parte del público estaba allí para escuchar las canciones de Police, así que cuando el ex líder del trío que mejor exprimió la energía de la nueva ola acometió 'Roxanne', la gente no se aguantó más en sus asientos. Brilló, sin embargo, más el músico en los temas introspectivos de la época 'Sould cajes', álbum dedicado a la memoria de su madre. Sting eligió para despedirse su célebre 'Message in a bottle' y 'They dance alone' tema dedicado a las Madres de la Plaza de Mayo. Pero a medida que el concierto avanzaba se hizo patente que la magia del pop globalizador y multidireccional que Sting propone en sus álbumes surge del contacto epidérmico, del amancebamiento espontáneo y natural entre latidos y músicos carnales y no de la mera contratación de funcionarios eficientes. El paso de Sting por Bilbao demostró que hay muchas formas de encarar la madurez creativa, pero que la más saludable no tiene por qué ser la que contente a todos. |
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Sting comenzó en Bilbao su gira española
AITZOL SAN SEBASTIAN 24-5-2000
BILBAO.- Con una puntualidad británica, en
el horizonte soleado y despejado de las pistas del Areopuerto de Sondika
asomó ayer su estilizada y blanca figura el pájaro de hierro matrícula
OE-HTJ 238 y bandera austriaca que transportaba en su interior a Sting y
su séquito a Bilbao, donde comenzó su gira española que le lleva a
Murcia (día 27), Granada (28), Barcelona (30), Valladolid (1 junio) y
Santiago de Compostela (2).
Minutos después de las 13:00 horas se abrieron las portezuelas del bimotor y el primero en asomar fue un clónico de Gordon Summer cuyo maletín delató como el posible manager personal del inglés quien antecedido por varias personas más del grupo, apareció minutos después, luciendo jersey negro, vaqueros grises, deportivas discretas y botella de agua en mano, sin atisbo de concesión gestual a los allí presentes; el artista prefería ir por su cuenta. Media hora más tarde la comitiva se detuvo a las puertas del céntrico hotel. Sting se apeó del vehículo, abrió el maletero y maletín en mano se dispuso a flanquear la entrada hotelera al tiempo que era asaltado por un puñado de incondicionales que lograron que estampara su firma camino de la habitación nº 510 que fue la que ocupó durante toda la jornada hasta el momento de abandonarla en dirección al Palacio Euskalduna para la correspondiente prueba de sonido anterior al concierto. A lo largo de la mañana de hoy, Sting tiene previsto acercarse al Museo Guggenheim -una de sus exigencias a los promotores de su concierto bilbaíno-. |
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