Gira de Sting en España

Fecha Local Ciudad
23/05/2000 Auditorio Euskalduna
Telefono:
00 34 943 411 200
Bilbao
25/05/2000 Bullring Mallorca
27/05/2000 Plaza de Toros
Teléfono:
00 34 902 400 222
Murcia
28/05/2000 Plaza de Toros
Teléfono: 00 34 902 400 222
Granada
30/05/2000 Palau de Esports
Teléfonos:00 34 93 495 3924 
              00 34 93 207 4624
Barcelona
01/06/2000 Plaza Central de la Feria de Muestras
Teléfonos:
00 34 902 365 024
Valladolid
02/06/2000 Palacio SAR (Su Alteza Real)
Teléfonos:
00 34 902 400 222
Santiago de Compostela

Entradas a la venta en Todos los centros de El Corte Inglés o en el Teléfono: 902400222

Para el seguimiento de la visita de Sting en España consultar las ediciones electrónicas 
de los periódicos españoles más importantes en las próximas fechas.

El País Digital

elmundo.gif (806 bytes)

periodico.gif (332 bytes)

vanguardia.gif (412 bytes)

En esta página intentaremos comentar  el concierto de Murcia del día 27 de Mayo y recopilar 
algo de información del mismo, aunque por motivos de exámenes será algo complicado.

Fotos del concierto de Bilbao el 23-05-2000, aunque en Murcia el 27-05-2000 también iba con la misma ropa.

http://www.lavozdegalicia.es/
03-06-2000

Sting cierra su gira por España con un lleno total en Santiago

MARÍA CEDRÓN, SANTIAGO
La pócima mágica que elevó a Sting al Olimpo de la música volvió a funcionar ayer en Santiago. El cantante llenó el Multiusos de Sar, donde nueve mil personas aplaudieron su arte. Fue una hora y media de espectáculo que comenzó con los tranquilos compases de su último disco, «Brand new day», y terminó con la furia de los temas clásicos. Antes, el músico de origen indio-británico, Nitin Sawhney, se encargó de calentar los motores de los que viajaron a Compostela para ver en directo a este rey del pop.

Sting había llegado al lugar del concierto directamente desde el aeropuerto de Lavacolla. Mientras el músico británico y su banda afinaban la voz y las guitarras, el cocinero buscaba el punto exacto de la cena para alimentar a toda la troupe.

El menú fue toda una incógnita, aunque lo cierto es que habas no hubo. Prueba de ello es que, por la tarde, el encargado de nutrir al personal tiró al contenedor varios botes de alubias cocidas desde Asturias.
Esto sucedía en la trastienda del montaje. Pero fuera, estaba Alicia, que llegó temprano al Multiusos de Sar, sobre las cinco de la tarde. Vino desde Asturias única y exclusivamente para ver a su ídolo. Tiene ya dos autógrafos suyos e incluso una vez se sacó una foto junto a él en un aeropuerto. Pero ayer, Alicia no tuvo suerte. Siguió al cantante durante toda la tarde, pero Sting no tenía el día y no se acercó a ver a sus fans. Alicia casi pierde la fe, pero el concierto compensó el desaire. Lo hizo, sobre todo, cuando el británico cantó Rosanne. Fue entonces cuando las gradas vibraron de verdad. Incluso parece que se consiguió mejorar el deficiente sonido del Multiusos de Sar que en otras ocasiones había estado a punto a arruinar algunos de los conciertos que acogió.
Sin embargo, hubo que esperar a última hora de la tarde para que los seguidores del artista se dejaran ver por las inmediaciones del recinto. Los coches empezaron a llegar, como con cuentagotas, a partir de las ocho y a las diez ya no se podía aparcar en Sar. Al final, el público salió satisfecho. Incluso algunos contradijeron a la crítica y aseguraron que, aunque su estilo ha variado, este inglés que llevó a The Police hasta la cumbre del exito sigue siendo uno de los mejores cantantes pop.
Compostela fue una vez más final del camino, y Sting terminó en Santiago la gira de conciertos por España, que había iniciado en Bilbao.

http://www.nortecastilla.es/
02-06-2000

Simple y efectivo Sting derrochó un elegante repertorio lleno de coqueteos con el jazz y el pop

Roberto Terne

Con rigurusa puntualidad y matemática precisión musical, el ex-cantante de 'Police' desembarcó en Valladolid el previsible saco de éxitos que está desembolsando por toda su gira europea. Con una banda y una escenografía simples pero tremendamente efectivas, Sting bordó de oro la nueva cita de Valladolid con el rock internacional

Nada de circo ni de piruetas espectaculares. El montaje de Sting se limitó a lucir un perfecto número de música y músicosde primera línea, dentro de dos horas de espectáculo en los cuales los consabidos números circenses de los grandes montajes internacionales, fueron sustituidos por calidad en clave mayor. Por supuesto, el telonero Nitin Sawhney fue todo un adelanto colocado al nivel del protagonista del concierto. Poco después de las ocho y media de la noche, el músico indio, acompañado por un numeroso equipo de cantantes, rapers y músicos del mundo, subió al escenario de su anfitrión efectuando un agradecido show lleno de universalidad y fusión. Todo ello, por supuesto yendo y viniendo de la base global de la noche: Jazz del clásico y del modern exaltado por teclistas de vértigo.

Tras la brillante apertura de telón del angloasiático Nitin Sawhney, Sting salió a escena sin hacerse demasiado esperar. A pesar del posible retraso que pudo ocasionar una lluvia impertinente de última hora, el equipo del ex-Police solventó el susto con la profesionalidad suficiente como para que nada desordenara el horario previsto.

Y así fue. Apenas cinco minutos pasados de las doce de la noche, la banda del astro salió a escena seguido de un Sting de imagen juvenil, vitalista y desenfadada. El tema 1000 Years abrió el show entre el delirio inicial de un público que se mostró tan respetable como la estrella

Amarrado durante todo el concierto a su bajo Fender Jazzbass de toda la vida, Sting hizo un camino preciso y se lecto de su trayectoria comenzando a colar su vena más populista con temas como Set them free o Perfect Love. La etapa de Police tampoco tardó mucho en salir de la chistera del mago Sting y lo hizo además, bajo la forma de un Every little thing she does is magic no previsto en el guión. Pero por supuesto fue el esperado y ralentizado Roxanne el que satisfizo a los que conocieron a Sting cuando formaba parte del grueso de la nueva ola . El ex-Police acabó el clásico tema con saltito punk incluido. ¿Guiño al pasado? Jazz, reggae, algo de rap y pop fueron los ingredientes manejados por una banda y un líder que sabe tratar la madurez del rock sin que este pierda sus connotaciones juveniles. El acomodado Sting parece volver a la escena con energías equilibradas..

vanguardia.gif (412 bytes)
Sting, doctor en rock
30-05-2000
El que fue líder de Police ofreció anoche un amplio repaso a su carrera en el Palau d'Esports de Barcelona

SALVADOR LLOPART


Barcelona

Aires de fiesta en el concierto de Sting. Público mayoritariamente joven, algunos padres con sus hijos; hijos con novias y las novias junto a las que, por edad, podrían ser sus madres, ocupando las primeras filas de un Palau d'Esports practicamente repleto. Cerca de ocho mil personas coreando anoche las viejas canciones de Sting, a la vez que mantenían una respetuosa indiferencia ante las nuevas propuestas del creador de "Roxane".

Poco antes de las nueve, la sesión se iniciaba, ante la apatía general, con el indobritánico Nitin Sawhney, intérprete proveniente de la escena acid-jazz que ofreció una original fusión de referentes asiáticos con lo último en música electrónica. Pero el protagonista de la noche era Sting y, mientras Sawhney desgranaba sus arabescos musicales, el público se dedicaba a buscar un buen acomodo, esperando la llegada de la estrella.

Sobre las diez de la noche hacía su entrada Sting, el "rubio (teñido) de oro" o el "madurito interesante", según unas y otras. Los primeros compases de "A thousand years", de su último disco, "Brand new day", iniciaron la presentación barcelonesa del ex líder de Police, ese rockero cincuentañero que ha hecho de la sonrisa -y las canciones optimistas- su inequívoca marca de fábrica.

Apareció Sting entre el griterío general sin grandes aspavientos, guitarra en mano; instrumento que, junto con el bajo eléctrico, le acompañó alternativamente durante las dos horas largas de su actuación. A su lado, una banda de postín: seis músicos de probada efectividad, entre los que destacaban el guitarra Dominic Miller y el batería Manu Katche, un veterano de la formación de Peter Gabriel. Una banda dúctil como para transmitir, por ejemplo, la alegría contaminante de "Set them free", segundo tema de la noche. Pero con la necesaria autoridad para seguir la peculiar voz del "jefe" por senderos musicalmente más comprometidos, tirando al jazz.

A la cuarta canción, "Perfect love", llegó la hora del saludo: "Me alegro de estar en Barcelona", desde un escenario definido por el fondo negro y unas tiras de tela blancas, iluminadas por un juego de luces tan original como efectivo. En total fueron una veintena de canciones, en un repertorio dominado por los nuevos temas -más de media docena- del casi desconocido, por lo poco coreado, nuevo "Brand new day". Sobre todo si se compara con la recepción que tenían los viejos éxitos de Sting, ya fuera en su etapa con Police o ya en solitario. En esos momentos, sonando canciones de hace quince o veinte años, se percibía la voluntad del público de reconocerse en ellas.

Canciones "Together", "All this time", "Fields" o "Magic" se sucedían en un "crescendo" contenido que estalló con la llegada de "Roxane", canción imprescindible en cualquier actuación de Sting. Y después, los clásicos "Bring on the night" y "One world..." que cerraron formalmente el concierto. Pero la cosa, evidentemente, no acabó ahí, y volvió el cantante para concluir felizmente el espectáculo en vena Police. "Mensaje en una botella", cantado en solitario, con guitarra acustica y el acompañamiento de un coro improvisado de las casi ocho mil gargantas que llenaban el concierto. Sting se encontró a gusto, saludando repetidamente al publico. Y la audiencia le agradeció el gesto, ese puñado de canciones y sus habituales "¡Ieooo, Ieeeooo!". Definitivamente, hay peores formas de pasar una velada.

periodico.gif (332 bytes)
30-05-2000

Suspiros, bostezos, himnos y destellos de jazz

Sting convocó a jóvenes y adultos en un Palau d'Esports sudoroso y entregado a su música y estampa.

Barcelona

Fiel al implacable guión de su gira española, Sting apareció anoche en el Palau d'Esports de Barcelona como Pedro por su casa. Elegante e informal, fue recibido por su familia barcelonesa, esa que vibró con su etapa en The Police, aceptó su despegue en solitario, comulgó con sus reivindicaciones de los 90 y ahora se acomoda ante su repertorio más anodino. O adulto, porque ése es el adjetivo convenido en un malabarismo eufemístico que asume que, a partir de cierta edad, no hay que exigir nada al artista

Durante la primera media hora de concierto, Sting sorteó sus nuevas canciones --A thousand years , After the rain has fallen , Perfect love... gone wrong -- con títulos de discos anteriores: If you love somebody , We'll be together y All this time . Y el aplaudímetro no engañó: su pasado siempre fue mejor recibido que su presente. Pero a Sting poco le importaba. El piloto automático funcionaba a la perfección y la banda rendía a un nivel impecable, con puntuales destellos jazzy reforzados por el laborioso trompetista.

Baladas como Fields of gold y las primeras menciones al catálogo de The Police --Every little thing she does is magic -- deshicieron el empate entre oldies y estrenos. Y, a partir de ahí, Englishman in New York y Roxanne se convertirían en los puntos álgidos. El guión, a rajatabla. El Palau d'Esports, que por poco no alcanzó el lleno absoluto, pasó a la acción.

Hasta entonces, jóvenes --en primera fila-- y adultos --en las gradas-- se habían limitado a sudar, admirar y aplaudir al rubio de Newcastle. Ahora ya se implicaban vociferando esos himnos enquistados en la memoria popular. Y aún hubo más en los bises. Primero, Every breath you take . Después, Message in a bottle interpretada por Sting en solitario.

Durante toda la noche, las consignas y reivindicaciones sociales brillaron por su ausencia. De hecho, lo más amazónico de la noche fueron sus pantalones de safari con bolsillos laterales. Pero nadie pareció echar en falta sus arengas ecologistas. Acomodado en los salones de medio mundo, a Sting ya nadie le pide nada. Su estampa sigue despertando suspiros, y su música, bostezos.

A las 23.58 Fragile ponía punto final al concierto. A las 00.02, un coche se lo llevaba hacia el hotel.

El País Digital

Granada 29-05-2000

El músico británico Sting, que anoche actuó en la plaza de toros de Granada, visitó previamente la casa museo de Federico García Lorca en la Huerta de San Vicente. Sting, que se mostró complacido por el "gran honor" de la visita, recorrió las distintas estancias de la vivienda, donde se exhiben objetos y manuscritos del poeta (Foto: EFE).

Domingo 28 Mayo 2000. BY CIVERA


Ayer estuve en Murcia en el concierto de Sting, aunque podría contar muchas cosas del mismo, no tengo el tiempo necesario, y las crónicas de los diferentes periódicos creo que son más o menos buenas, el concierto fue muy bueno, y la Plaza de Toros se lleno, las gradas en un 85%  y  en la arena había un lleno de un 75%, más cerca de las 10.000 personas que de las 5.000.

Pese a mi mala memoria aquí esta la lista de las canciones que toco Sting, el orden no es del todo correcto, las dos primeras canciones estaban en ese orden, y a partir de Brand New day el orden también es correcto, en las otras canciones el orden es similar a este y puede que alguna del último álbum este incorrecta, pero ayer estaba para disfrutar y no para hacer la crónica.

Saludos.

22:30H
A Thousand Years
If You Love Somebody Set Them Free
Big Lie Small World
After The Rain Has Fallen
We'll Be Together
Perfect Love... Gone Wrong
All This Time
Mad About You
Tomorrow We'll See
Every little thing she does is magic
Seven Days
Fill Her Up
Moon Over Bourbon Street
Englishman In New York
Fields of gold
Roxanne
Brand New Day
Desert Rose
Bring on the night,When the world is running down, you'll make the best of what's still around

00:10 H
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
If I Ever Lose My Faith In You
Every breath you take
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Fragile

La Verdad Digital Murcia

Una faena redonda Sting

El ex líder de Police ofrece esta noche su concierto más multitudinario en La Condomina

M. C./AGENCIAS • MURCIA
Gordon Mathew Summer, más conocido como Sting, presenta esta noche en Murcia su último disco, ‘Brand new day’, en el que será el concierto más multitudinario de su gira española, según fuentes de la organización. El ex cantante de Police llegará directamente desde Mallorca en su jet privado para ofrecer un repaso a sus canciones más famosas y a su nuevo álbum.

En torno a a 10.000 personas (según estimaciones de los organizadores) acudirán esta noche a La Condomina para seguir las evoluciones de Sting sobre un grandioso escenario de 40 metros. El líder de la desaparecida banda The Police estará junto al mismo grupo con el que ha grabado Brand New Day y con el que actuó en la gala en la que recogió, en estados Unidos, el premio Grammy al mejor artista pop del año. También lleva otro acompañante de lujo: el músico anglo-hindú Nitin Sawhney (quien ha sido incluido en la programación de La Mar de Músicas de Cartagena).

Sting viajará hasta el aeropuerto de Alicante en su avión privado procedente de Mallorca, en donde ha estado descansando las horas anteriores. El cantante ha pedido grandes cantidades de fruta y agua y las consabidas toallas lavadas una sola vez que exigen la mayoría de los grandes artistas, aunque los organizadores aseguran que no es una persona especialmente caprichosa. Los camerinos han sido habilitado en el interior del coso murciano «para mantener el sabor taurino y español», al parecer muy del gusto del cantante británico. Como grupo telonero actuará Distrito 14, de Zaragoza, que presenta su reciente disco, Live in Chicago.

Con el Brand New Day Tour recorre Sting más de noventa escenarios de todo el viejo continente, y empezó en enero en Francia tras una gira por Estados Unido. El ex lider de Police ha descartado Madrid porque «es siempre un problema, ya que no hay un lugar grande con buen sonido», explicó en la presentación de los conciertos. Sting recogió recientemente un disco de oro por la venta en España de cerca de 100.000 copias de Brand New Day (algo así como Un flamante nuevo día), y en todo el mundo ha superado los 2,5 millones de ejemplares vendidos. Uno de los temas de este álbum, Desert Rose, que ha editado en disco sencillo, habla sobre el instinto sexual, y es que el ex miembro de The Police asegura que ha aprendido a «confiar en el instinto, porque sobre todo está basado en la experiencia», y generalmente suele ser «optimista, porque hasta ahora me ha ido muy bien y es indispensable para sobrevivir», asegura Gordon Matthew Summer, más conocido por Sting (aguijón) por la manía que tenía de vestirse con una camiseta de rayas tipo abeja durante su etapa al frente de The Police.

Séptimo disco

Brand New Day es su séptimo trabajo en solitario tras dejar The Police, banda con la que consiguió destacar en el mundo del pop y obtener varios números uno en las listas de venta de todo el mundo. Grabó su primer disco una vez disuelto el grupo en 1985, The dream of the blue turtles, al que siguieron Bring on the night, Nothing like the sun, The soul cages, The summoner’s Tales y Mercury falling (1996), pero asegura que no le gusta hablar de su evolución, porque su intención «siempre ha sido ir mejorando como músico, como escritor, como productor y como persona».Sting, que acaba de cumplir 49 años, experimenta en este álbum con la bossa nova, el rap, jazz, ritmos medievales, pop argelino y música country americana, sin dejar a un lado su estilo característico.

Antes de Murcia ha actuado en Bilbao y en Palma de Mallorca, y después recalará en Granada (mañana domingo), Barcelona (día 30), Valladolid (1 de junio) y Santiago de Compostela (2 de junio). El músico va a ofrecer en total cerca de cien conciertos en Francia, Italia, Alemania, Suiza, Dinamarca, Suecia, Polonia, Eslovaquia, Noruega, Finlandia, la República Checa, Holanda, Irlanda, Reino Unido, Hungría, Croacia, Eslovenia, Portugal y Austria.

De ‘A thousand years’ a Roxanne’

A thousand years, uno de los sencillos del último álbum de Sting abrió la gira española que el cantante británico inició el miércoles en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Con un público entregado, que se levantó de las butacas con los primeros acordes de Roxanne, uno de los clásicos de The Police, el cantante fue desgranando las canciones de su último disco. El artista británico consiguió llenar el auditorio bilbaíno para albergar a 2.200 personas, cifra que previsiblemente duplicará esta noche en la plaza de toros de Murcia. If I ever lose my faith in you, de su disco Ten summoner's Tales (1993) o Englishman in New York, de Nothing like the sun (1988), fueron algunas de los clásicos que el cantante, comprometido con numerosas causas ecologistas, regaló a su público, mezclándolas con los diez temas que completan su último trabajo.

El hijo del lechero

Sting ha recorrido un largo camino desde sus comienzos. Hijo de un lechero, se crió en Newcastle, en el noreste de Inglaterra. Se graduó como maestro y trabajó en una escuela, donde la mayoría de sus colegas eran monjas. Dos años después abandonó el trabajo para iniciar su carrera en la música. En un primer momento se dedicó sólo al jazz, pero después se mudó a Londres y allí se unió al guitarrista Andy Summers y al batería Stewart Copeland. Formaron el trío The Police, que alcanzó una gran repercusión a finales de los setenta y principios de los años ochenta. Juntos produjeron cinco álbumes, con una mezcla de pop, punk, rock y reggae. Continuó Sting su carrera como solista a mediados de la década de los ochenta y ha publicado hasta la fecha siete discos y recopilado cuantiosos premios, entre ellos Brit y Grammy. Han pasado tres años desde que sacara a la luz Mercury falling hasta este Brand new day, en el que colaboran músicos como Stevie Wonder. Es una ecléctica mezcla de diferentes influencias musicales (como casi todo lo que hace Sting, una verdadera esponja) y de complejas composiciones rítmicas. Cien conciertos componen esta intensa gira europea.

El espíritu de Roxanne

Más de 5.000 personas bailaron al compás del sonido elegante de Sting en la Plaza de Toros de Murcia

MARÍA CUCHILLO • MURCIA

Gordon Mathew Summer ha abandonado la camiseta de rayas con la que solía vestirse y que le valió el apodo de Sting (aguijón) por el estampado negro y amarillo similar al de una abeja. Ahora deja ver su moldeada musculatura con una camiseta negra de tirantes, como para demostrar que el tiempo pasa pero que no pesan los años, sino los kilos. Levantó gritos de pasión anoche cuando se despojó de su camisa tras la primera canción y ya permaneció con la ajustada camiseta durante el resto del concierto.

En la plaza de toros de La Condomina se congregaron anoche, al menos, dos generaciones: la de quienes crecieron con The Police y más tarde comprobaron que Sting en solitario daba mucho de sí, y la de aquellos otros que rondan la veintena y han conocido al cantante comprometido con la causa del Amazonas (que no pocos quebraderos de cabeza le ha procurado) y su participación en bandas sonoras de diferente calibre: Leaving Las Vegas, Demolition man, El secreto de Thomas Crown…

Pero en el coso murciano, con casi 6.000 personas aplaudiendo y cantando, sobrevolaba el espíritu de Roxanne, la canción de amor que Sting dejó casi para el final y que hizo mundialmente famoso al grupo británico que formaba junto a Andy Summers y Stewart Copeland. Las nuevas canciones, contenidas en Brand new day, que también da título a su intensa gira europea, las fue alternando con temas de su etapa en The Police y de su carrera en solitario, por lo que no defraudó a nadie, ya que ofreció una larga versión de Englishman en New York (del álbum Nothing like the sun) y Every breath you take –que la regaló en los bises–, junto a temas como Desert rose, de su último álbum, tan brillante como el título del disco.

Luces y sombras

En el escenario, austero, se iban estampando diferentes imágenes acordes con los temas. En la canción dedicada a Bourbon Street, la calle de Nueva Orleans donde reina la música y la bohemia, el telón de fondo se iluminó con grandes farolas y una luna llena inmensa, mientras que el perfil de los rascacielos con las ventanas encendidas ilustró los acordes de Englishman en New York.

El Sting actor, que ha protagonizado películas como la fracasada Dune o Quadrophenia (cuando aún era un desconocido) también hizo algunas piruetas sobre el escenario, hasta casi arrastrarse mientras rasgaba las cuerdas del bajo. Apenas se dirigió al público, tan sólo para presentar a los miembros de la formación que le acompaña por toda Europa, y para saludar de forma escueta («Hola, estoy muy contento de estar aquí»).

Al margen del concierto, parte del público se mostró indignado porque centenares de asientos situados en la parte central de la plaza de toros, y por tanto en un lugar privilegiado enfrente del escenario, estaban reservados y vallados con publicidad de Telefónica y Onda Cero, los patrocinadores del espectáculo. Muchas de estas localidades se quedaron vacías y los espectadores que no pudieron acceder a ellas, y que habían pagado 3.500 pesetas por la entrada, manifestaron su desacuerdo con esta elitista medida.

El concierto empezó puntualmente a las 22.30, después de la actuación del grupo de Zaragoza Distrito 14, y a las doce y diez minutos entró Sting en la tanda de bises. El sonido de la trompeta con sordina resonaba metálico y nostálgico en la tibia noche de primavera, con sabor a bourbon y a clubes de jazz. Sting juega con los ritmos e introduce sin estridencias el pop argelino o la música country americana.

Aunque ahora viva plácida y lujosamente en un palacete de la campiña italiana, junto a su numerosa familia, y haya sido objeto de mofa por sus actuaciones tan manifiesta y políticamente correctas, Sting demostró anoche en Murcia que sigue siendo el mismo cantante que entusiasmaba cuando estaba al frente de The Police. Sigue teniendo brillo en los ojos y su voz y su porte no han perdido un ápice de frescura con el paso del tiempo. Quizás lo ha ganado.

El País Digital

22-05-2000

Sting quiere reconquistar a su público con su pop elegante

El cantante británico inicia una gira por siete ciudades españolas

DIEGO A. MANRIQUE, Madrid
El músico británico Sting inicia mañana en Bilbao una gira que lo llevará por siete ciudades españolas. La reaparición de Sting también cuenta con atractivos teloneros: en las actuaciones de Barcelona (día 30), Valladolid (1 de junio) y Santiago de Compostela (2 de junio) le acompaña el grupo del extraordinario músico anglo-hindú Nitin Sawhney; en Murcia (día 27) y Granada (día 28 ) actúa el grupo zaragozano Distrito 14, que presenta su reciente disco, Live in Chicago .

Ésta no es una gira más. Para Sting, las presentes actuaciones suponen un nuevo comienzo, como proclama el título de su último disco, Brand new day. En los últimos años, el británico ha procurado mantener lo que se llama "un perfil bajo" para combatir la saturación mediática que le acompaña desde que en 1985 emprendió una carrera en solitario. Su imagen pública se había convertido en una losa: se le veía más como un miembro de la jet set; su implicación en todo tipo de causas humanitarias y ecologistas terminó inspirando abundantes burlas (sobre todo cuando se supo que se acusaba de violación a su amigo amazónico, el cacique indio -"el que llevaba un CD en la boca"- que le acompañaba por las capitales del mundo).

Error imperdonable

Para entender la profundidad de la caída, hay que asumir las peculiaridades de la industria musical británica y sus medios de comunicación, que no perdonan la arrogancia: en Londres hubo regocijo general al difundirse la noticia de que el contable de Sting le había robado seis millones de libras esterlinas.

Sus famosas declaraciones en las que preconizaba el sexo tántrico y presumía de hazañas sexuales inspiraron mil chistes. A Sting le habían transformado en una caricatura: el músico apto-para-todos-los-públicos que consumen sonidos "de calidad", el artista políticamente (hiper)correcto, el cantante con pretensiones de actor, el hijo de proletarios que ahora se codeaba con Ladi Di, Pavarotti, Versace y políticos en busca de fotos.

Con la inteligencia que le caracteriza, Sting ha diagnosticado sus problemas y se ha puesto a remediarlos. Sin renunciar a sus compromisos: su Rainforest Foundation ha preservado enormes extensiones de junglas brasileñas y Sting considera que merece la pena pagar el precio de los sarcasmos de los cínicos.

Musicalmente, se ha olvidado de sus ínfulas jazzísticas, aunque no se priva de cantar piezas de Kurt Weill-Bertolt Brecht o los hermanos Gershwin en proyectos de prestigio; en sus propios discos, se centra en confeccionar canciones tan accesibles como elegantes.

Incluso, Sting tanteó la posibilidad de juntar a Police, coincidiendo con la próxima reedición de sus memorables discos: en su mansión de la campiña italiana se reunió el trío para comprobar si se habían cerrado las añejas heridas. No hubo acuerdo: la visión del mundo del baterista Stewart Copeland, hijo de un alto funcionario de la CIA, sigue siendo incompatible con el izquierdismo sentimental de Sting.

25-05-200

Música para público de postín

El concierto de Sting en Bilbao adquirió tintes de acto social y sedujo con sus viejas canciones

IGOR CUBILLO , Bilbao

Según cuentan, parece ser que Sting se ha propuesto dar un vuelco a la imagen de músico acomodado que se ha creado a su alrededor desde que emprendió su carrera en solitario. Aunque, viendo la calidad de su legado, va a tener que esforzarse y centrarse de nuevo en la composición, sin obsesionarse con los compromisos que abandera, para lograr el complemento ideal a sus canciones clásicas, que continúan encandilando a quienes acuden a sus recitales.

Así sucedió, por lo menos, el pasado martes por la noche en el Palacio Euskalduna de Bilbao, adonde acudió con el ánimo de presentar las canciones de su último elepé en solitario, Brand new day, pero no olvidó repasar las composiciones más conocida s de Police (Roxanne, Every breath you take, Message in a bottle) y de su primera década en solitario (Englishman in New York, Fields of gold). De hecho, estratégicamente intercaladas con las nuevas, fueron las que mejor sabor de boca dejaron a quienes acudieron a un concierto que adquirió tintes de acto social.

Dicho carácter, entre festivo y de recepción oficial que no extraña en un espectáculo generosamente subvencionado, ya podía adivinarse en los alrededores del auditorio, donde se mezclaban numerosos políticos y futbolistas. Un público de postín para un artista que arribó al aeropuerto de Sondika en jet privado y se alojó en una suite de un hotel de cinco estrellas.

Ése fue el preámbulo de una actuación que comenzó con los matices étnicos que rezuma A thousand years, y continuó con la apariencia entre funki y soul pop de If you love somebody set them free. Sólo cuando acabó este tema, última oportunidad que tuvieron los fotógrafos de retratar a Sting, éste se dirigió por primera vez a los presentes con un escueto "¡Hola, Bilbao!" pronunciado en castellano para mejor comprensión de un público al que acabó agradando, más que con la palabra (sus intervenciones fueron frías y escasas), con su fusión de pop, rock, country, baladas, reggae, elementos funkis y jazzísticos, e incluso rapeados y toques latinos que le aproximaron por un momento al laureado Santana.

La gente aguantó en sus asientos hasta que, pasada una hora de concierto, el ritmo de Roxanne arrastró a más de un centenar de personas a bailar y jalear a su ídolo a pie de escenario. En esa zona se quedaron más allá incluso de que acabara la primera batería de canciones.

Pasados noventa minutos, la banda (completada con dos teclistas, un batería, un guitarrista, un corista y un trompetista que asumió el protagonismo con numerosos solos) se retiró del escenario para regresar sin excesiva demora, liderada por un Sting embuchado en una camiseta negra sin mangas que mostraba la musculatura que exhibe a los 49 años, dispuesta a abordar cuatro canciones más en dos tandas de bises que dieron pie a Gordon Summer a empuñar la guitarra.

Para relajarse tras la presión de los focos , la estrella cenó en uno de los mejores restaurantes de la capital y ayer realizó la inevitable visita al Museo Guggenheim, donde quizá logró alguna idea que inspire la decoración escénica de su próxima gira. En esta ocasión, el atrezzo consta de luces, telones y elementos móviles que representan desde abanicos a estrellas, llamas y lunas.

Sting hace bailar al Euskalduna

Su concierto de ayer en Bilbao evidenció su visión aséptica y funcional del pop

josu olarte bilbao

Sting triunfó ayer en Bilbao ante un público entregado con un concierto que dio inicio a la gira española de presentación de su último trabajo, 'Brand new day'. El músico británico llegó a la ciudad a mediodía y se refugió en el hotel, desde donde ya no salió hasta dos horas antes de su actuación.

Sting triunfó ayer en Bilbao ante un público entregado con un concierto que dio inicio a la gira española de presentación de su último trabajo 'Brand new day', un álbum fiel a esa suerte de pop estilizado y con garantía implícita de calidad a través del amancebamiento 'light' con el jazz y los sonidos urbanos y étnicos.

Después de tres años de ausencia del primer plano del pop, Sting ha confesado haber recuperado su pasión natural por la música al margen de las presiones de la industria y los medios. Y es que, por su propia arrogancia y frivolidad, el músico británico había sufrido el progresivo deterioro de su imagen pública. Precisamente, se ha planteado su nuevo disco y la gira como un intento de recuperación de su pú blico natural, el mismo que compra los discos de Phil Collins, Mark Knopffler, Elton John o Eric Clapton.

Este tipo de público fue el que dominó entre la variopinta au diencia, que, con amplia presencia de políticos y jugadores del Athletic y Alavés, llenó ayer el concierto que dio inicio a la gira española de Sting y que sirvió de apertura de un auditorio 'serio' como el de Euskalduna al pop internacional de gran calado.

Vestido de una manera informal pero impecable Siting comenzó alternando temas de su nuevo álbum 'Brand new day' con clásicos de su andadura en solitario. 'Thousand yards' y 'After the rain' sucedieron a 'Set then sree' y 'Together'. Respaldado por una banda precisa de seis músicos, Sting se enfrentó a un sonido plano que fue mejorando a medida que el músico británico recreaba su concepto aséptico, accesible y elegante del pop.

«Estoy muy contento de estar aquí», dijo en un correcto castellano para encarar la parte del concierto en la que postergó las ínfulas jazzísticas de sus comienzos como solista sólo presentes en la labor del extraordinario trompeta Chris Botti y piezas como la balada 'Perfect love' y clásicos como 'Smoon over bourbon street'.

Los grandes temas

Queda claro que Sting deja el repertorio de Kurt Weill o los hermanos Gershwin para sus proyectos de prestigio. Gran parte del público estaba allí para escuchar las canciones de Police, así que cuando el ex líder del trío que mejor exprimió la energía de la nueva ola acometió 'Roxanne', la gente no se aguantó más en sus asientos. Brilló, sin embargo, más el músico en los temas introspectivos de la época 'Sould cajes', álbum dedicado a la memoria de su madre. Sting eligió para despedirse su célebre 'Message in a bottle' y 'They dance alone' tema dedicado a las Madres de la Plaza de Mayo.

Pero a medida que el concierto avanzaba se hizo patente que la magia del pop globalizador y multidireccional que Sting propone en sus álbumes surge del contacto epidérmico, del amancebamiento espontáneo y natural entre latidos y músicos carnales y no de la mera contratación de funcionarios eficientes. El paso de Sting por Bilbao demostró que hay muchas formas de encarar la madurez creativa, pero que la más saludable no tiene por qué ser la que contente a todos.

elmundo.gif (806 bytes)

Sting comenzó en Bilbao su gira española

AITZOL SAN SEBASTIAN  24-5-2000
 
BILBAO.- Con una puntualidad británica, en el horizonte soleado y despejado de las pistas del Areopuerto de Sondika asomó ayer su estilizada y blanca figura el pájaro de hierro matrícula OE-HTJ 238 y bandera austriaca que transportaba en su interior a Sting y su séquito a Bilbao, donde comenzó su gira española que le lleva a Murcia (día 27), Granada (28), Barcelona (30), Valladolid (1 junio) y Santiago de Compostela (2).

Minutos después de las 13:00 horas se abrieron las portezuelas del bimotor y el primero en asomar fue un clónico de Gordon Summer cuyo maletín delató como el posible manager personal del inglés quien antecedido por varias personas más del grupo, apareció minutos después, luciendo jersey negro, vaqueros grises, deportivas discretas y botella de agua en mano, sin atisbo de concesión gestual a los allí presentes; el artista prefería ir por su cuenta.

Media hora más tarde la comitiva se detuvo a las puertas del céntrico hotel. Sting se apeó del vehículo, abrió el maletero y maletín en mano se dispuso a flanquear la entrada hotelera al tiempo que era asaltado por un puñado de incondicionales que lograron que estampara su firma camino de la habitación nº 510 que fue la que ocupó durante toda la jornada hasta el momento de abandonarla en dirección al Palacio Euskalduna para la correspondiente prueba de sonido anterior al concierto.

A lo largo de la mañana de hoy, Sting tiene previsto acercarse al Museo Guggenheim -una de sus exigencias a los promotores de su concierto bilbaíno-.


GO TO CIVERA.COM
HTMLized by C.D.C.

©® By C.D.C. Valencia (Spain) 13-04-2001
Last Udate 13-04-2001
This Page Is Online Since  27-10-1996.