(Extractado del LIBRO NARANJA, Programa de Gobierno del Partido Humanista)

Responsables: Dario Ergas / Claudio Ojeda
Correo electrónico: dergas@cmet.net

2. DESCENTRALIZACIÓN, DESCONCENTRACIÓN Y DIVERSIDAD

2.1 Contexto Histórico

El período de lucha por la organización del Estado, que sucede inmediatamente al establecimiento de la República y se extiende desde 1823 a 1830, reconoce variados intentos por definir la estructura jurídico política del Estado, entre ellos la experiencia federalista que tiene lugar disuelto el Congreso de 1824. Comienza en Chile un federalismo de hecho. Las provincias de Coquimbo y Concepción, sin desconocer el poder central, inician a partir de mediados de 1825 un gobierno autónomo a través de sus respectivas asambleas provinciales y bajo la presidencia de los intendentes.

En el Congreso de 1826 y bajo el impulso de don José Miguel Infante, fueron dictadas una serie de ocho leyes que establecieron el sistema federal en Chile. La primera de ellas, aprobada casi por unanimidad, establecía: "La República de Chile se constituye por el sistema federal, cuya Constitución se presentará a los pueblos para su aceptación". Las siguientes leyes determinaron el nombramiento de los gobernadores por elección popular así como también los cabildos; la modificación del régimen de la administración eclesiástica, disponiendo la elección de los curas párrocos. Se dividió el territorio en ocho provincias: Coquimbo, Aconcagua, Santiago, Colchagua, Maule, Concepción, Valdivia y Chiloé y se crearon las Asambleas Provinciales, compuestas por diputados elegidos por votación popular; se estableció la elección de los intendentes por las municipalidades, los que durarían dos años en sus funciones y no podrían ser reelegidos por un período inmediato. El Congreso federalista inaugurado en julio de 1826, fue disuelto en mayo de 1827 y con él también suspendidas las leyes dictadas.

Éste intento federalista, de efímera duración, fue uno de los diversos ensayos fallidos en dar forma al Estado chileno. Sin embargo, su importancia radica en cuánto las leyes federales de 1826 conforman el primer intento en nuestra historia constitucional para establecer una organización estatal descentralizada. Sin embargo, desacreditado el sistema federal en la lucha política, las repercusiones negativas de su derrota permanecen hasta nuestros días.

El Presidente Joaquín Prieto y su ministro Diego Portales, se dieron a la tarea de organizar lo que se llamaría " El Estado en forma", un gobierno fuerte y autoritario, la Constitución de 1833 que rigió por 90 años en nuestro país.
Frente a ésta impronta centralizadora de la Constitución de 1833 y durante la etapa de predominio político conservador, existen a lo menos dos propuestas de reforma constitucional con propósitos descentralizadores. La primera tiene su origen en la campaña iniciada en 1850 por Federico Errázuriz Zañartu y José Victorino Lastarria para declarar reformables varios artículos de la Constitución, entre cuyas iniciativas cuenta el nombramiento de intendentes y gobernadores a propuesta de las municipalidades. También en este sentido se cuenta la propuesta contenida en el programa del Partido Radical formulado por don Manuel Antonio Matta en 1862, que propugnaba entre sus aspectos principales, la descentralización administrativa.

En septiembre de 1887 varios servicios que antes dirigía el gobernador pasaron a depender de la municipalidades; se estableció que sería el alcalde y no el gobernador quien haga ejecutar los acuerdos municipales y presupuestos de gastos; y se suprimió la aprobación presidencial en el nombramiento y destitución de los empleados municipales. A su vez, la Ley de la Comuna Autónoma, de 22 de diciembre de 1891, independiza a las municipalidades de la tutela del ejecutivo, dejando sólo a los gobernadores y subdelegados la facultad de presidir las sesiones de las municipalidades, sin derecho a voto, y la atribución de suspender sus acuerdos o resoluciones que perjudiquen el orden público, entendiéndose por tales únicamente las resoluciones ilegales que alteran la paz pública. Sin embargo, la falta de recursos financieros de los municipios hizo de esta reforma letra muerta.

El Presidente José Manuel Balmaceda en 1890, sostiene la total separación de los que denomina cuatro poderes: ejecutivo, legislativo, judicial y municipal; propone una descentralización político-administrativa, reduciendo las facultades del Ejecutivo; las ternas para jueces serían propuestas por las Cortes de Apelaciones y las Asambleas Provinciales respectivas; y por último, el país quedaba dividido en ocho provincias de autonomía parcial con sus respectivas asambleas provinciales. propiciar modalidades de autonomía regional.

La Constitución de 1925 ha sido el primer intento de incorporar explícitamente los conceptos de descentralización. El art. 107 de la CPE de 1925, que bajo el párrafo de artículo único titulado " Descentralización Administrativa" dispuso: "La leyes confiarán paulatinamente a los organismos provinciales o comunales las atribuciones y facultades administrativas que ejerzan en la actualidad otras autoridades, con el fin de proceder a la descentralización del régimen administrativo interior. "

La Constitución de la dictadura militar de 1980, se dio una nueva organización regional descentralizando las funciones administrativas del Estado pero concentrando las funciones políticas. El origen dictatorial y concentrador de esta regionalización la hizo completamente funcional al poder económico que está empobreciendo a su población y destruyendo su medio ambiente sin compasión.

Las ideas de descentralización y desconcentración de un país como Chile, motivado sobre todo por la loca geografía que tiene,  siempre han estado latentes y no pocas veces ha sido motivo de fuertes conflictos con el nivel central, tratando unos de arrebatar cierta cuota de poder y decisión y  otros tratando de no cederla.  La tarea que tenemos nosotros es entregar una visión Humanista, en la que acompañado de aspectos valóricos y  técnicos, la convirtamos en una propuesta viable que pueda recoger nuestras ideas de participación, de identidad cultural, de solidaridad, de distribución del producto, y de ser referencia social para  dar una dirección coherente al despertar del mito de las culturas. Pensamos que es posible compatibilizar el arraigo del ser humano a su tierra,  junto a otros que comparten  una extensión mayor de territorio. Entre todos podemos establecer  una relación de complementación y de creación de un legado histórico cuyas intenciones sean convergentes  en la dirección de una Nación Humana Universal.

2.2 Situación Actual

La ley.

En la actualidad en Chile existe una Ley Orgánica constitucional  de gobierno y administración regional (19.175) dictada en la administración del presidente Patricio Aylwin.   Esta ley, que dice recoger el clamor de las regiones en sus ideas de participación y desarrollo, luego de dictado sus reglamentos, no ha hecho más que institucionalizar,  o mejor dicho,  legalizar la acción del  Estado como Estado Unitario.  Lejos de producir la regionalización y descentralización tan anhelada, el llamado "Gobierno regional", a pesar de su denominación, no tiene funciones de gobierno propiamente tal sino que meramente de administración.

De los Intendentes.

El Intendente, en esta ley, es la figura  desconcentrada del presidente de la república, designado por éste,  y teniendo por obligación mantener el estado unitario en lo legal y político. Su función real es la de implementar en las regiones  las políticas públicas elaboradas por del Ministerio del interior. De este modo,  la figura del Intendente sirve de  prótesis del poder central en las regiones.   Además, asume el cargo de  Presidente del consejo regional, lo que lo hace tener una doble función que no pocas veces entra en conflicto de intereses, aunque  finalmente la mano se tuerce siempre en favor del centralismo,  ya que es más fuerte en él  su calidad de “designado por el presidente de la república” que su compromiso regional.
De los consejeros regionales.

Los Consejeros Regionales,  son los representantes de las regiones  elegidos por votación directa de los concejales.  Estos consejeros,  están investidos de facultades  resolutivas fiscalizadoras y normativas,  intervienen en la aprobación, modificación o sustitución de los proyectos que el Intendente, como presidente del consejo les presenta. No pueden fiscalizar porque tienen que hacerlo solo como cuerpo colegiado, y  tampoco  pueden presentar proyectos que les  parezcan interesantes para su región.  Si el presidente del consejo les presenta una cartera cerrada de proyectos, quedan inhabilitados  para sustituirlos  por otro.

De los consejos regionales.

Es un cuerpo colegiado que tiene ciertas facultades, lo integran  los consejeros regionales, más el Intendente.  En la práctica, no pueden hacer contrapeso a las propuestas del Intendente ya que solo cuentan con un Secretario Ejecutivo y con una mínima planta consistente en una o dos  secretarias  y un junior; no tienen  asesoría técnica,  y salvo en contadas ocasiones presentan un nivel apropiado para rebatir o producir propuestas en beneficio regional.

De la relación de los consejos con las municipalidades.

La generación de los consejeros proviene de una elección entre los concejales.  Luego,  los consejales necesitan de los consejeros para aprobar proyectos en favor de su propia  Municipalidad. En la práctica, se genera todo tipo de  rivalidades y celos en cuanto a quien de los dos tiene más  liderazgo. También, se producen graves conflictos de autoridad entre los Intendentes y los Alcaldes. Si bien la relación entre municipalidades y gobiernos regionales debiera ser óptima, en la realidad son pésimas,   y en el mejor de los casos no se tocan, es decir, no se comunican, lo que produce un debilitamiento importante de la fuerza regional.

De los actores de la región.

En orden de importancia, los actores más relevantes de la región son:  el Alcalde, el Intendente, los Concejales,  los Consejeros Regionales  y el gabinete de Seremis.   Una mención especial merece los Senadores y Diputados  que, en verdad, no son percibidos claramente como actores regionales, sino más bien tienen un emplazamiento nacional que los desvincula del quehacer regional. Por lo demás, ellos tampoco hacen mucho esfuerzo en promover un espacio regional, excepto en época de elecciones, en las cuales abunda la demagogia regionalista.  Los reales actores son los que cuentan con el respaldo  de  una elección directa por la ciudadanía.  En esa perspectiva  la figura del alcalde,  dado, además, las facultades con las que cuenta,  es la de mayor importancia en el ámbito regional. Dispone de patrimonio y recursos propios que lo facultan para  hacer un verdadero gobierno comunal.   Pero,  la Ley de municipalidades traspasa sin contrapeso facultades al alcalde quedando los concejales muy disminuidos en sus  facultades de fiscalización y de intervención en el presupuesto comunal,  lo que transforma a la alcaldía en una cueva de caudillos, que muchas veces,  producto del virus de altura,  no deja que se  produzca  la participación  necesaria para hacer eficiente la gestión.

De los recursos.

Los Consejos regionales cuentan con dos componente importantes de recursos:  el FNDR BID, y el FNDR tradicional (Fondo Nacional De Desarrollo Regional) que en el total de la inversión regional alcanzan aproximadamente un 28%.  Cabe mencionar que Frei, en su discurso del 21 de mayo 1995, se comprometió a traspasar a decisión regional   el   50% de esos recursos, al final de su periodo.  La otra componente de inversión regional (la que representa más del 70%) proviene de los ministerios (llamados fondos sectoriales), los que administran con recursos propios las inversiones más importantes de la región.  Se han introducido algunas variantes, para permitir la participación de actores regionales, pero aún muy exiguas.  Incluso,  los Intendentes,  se muestran disconformes con esta forma de operar con los recursos,  por cuanto constatan que  la verdadera inversión no pasa por su competencia.

De la participación de las mujeres y de las etnias.

En realidad,  aquí queda de manifiesto cómo la idea de regionalización no ha resuelto los problemas mínimos de participación de los grupos más importantes del acontecer regional.  Por ejemplo,  no existen consejeros regionales  Aymarás (1ra Región),  ya que todos  saben que las cúpulas políticas se arreglan entre ellas para producir el llenado de estos cargos. De este modo, privilegian a los líderes de las ciudades  más  importantes, produciéndose una centralización en la misma región, torciendo la ley, al igual que lo hacen para distintos cargos de elección popular.  La participación de la mujer  también es en un margen muy escaso.   Existe nepotismo en los cargos de consejeros, pues las esposas u esposos, hijas o hijos de concejales,  son  (muy comúnmente) promovidos a Consejeros regionales.

De los partidos políticos

La participación político partidista,  en lo referente a las ideas de regionalización,  tiene que  experimentar un gran cambio, ya que los "centralizados por excelencia" son precisamente los partidos políticos.  Sus prácticas centralistas se expresan, desfachatadamente, en la designación de sus candidatos en los diferentes estamentos. Las elecciones internas partidarias a nivel regional son un mero formalismo. Lo que en realidad ocurre es que,  se trate de puestos humildes o importantes, quienes designan a sus ocupantes son las máquinas políticas. Esto hace que los supuestos representantes se alineen en políticas nacionales dictadas por las cúpulas centrales.  Mientras esto siga sucediendo,  y los líderes políticos locales lo sigan permitiendo, cualquier esfuerzo de descentralizar nuestro país,  quedará en la nostalgia de los líderes locales de turno, que saben  que sus acciones no son  comandadas por ellos,  sino que son parte de un control remoto central.

Las Universidades regionales.

La descentralización de las universidades en el gobierno militar, fueron concebidas inicialmente como una forma de sacarse el bulto financiero y desentenderse paulatinamente de  su manutención, por parte de estado. Esto se tradujo  en políticas económicas  hacia el estudiantado cada vez más draconianas, desterrando las vocaciones, las carreras del área humanista y cultural, por no ser  “rentables” para la universidad. Opuestamente,  se fortalecieron las carreras vinculadas al  área productiva, constituyendo de este modo, una universidad pragmática y funcional al esquema económico imperante. La   descentralización universitaria podría contribuir efectivamente al desarrollo de la región, pero no lo hace porque está primeramente comprometida con  un esquema  neoliberal e individualista,  y sin visión de proceso.

De la ecología.

En este importante tema, las regiones también cuentan con un supuesto órgano desconcentrado que se desprende de  la Ley Bases del medio Ambiente. En efecto,  al constituirse la CONAMA (Corporación Nacional del Medio Ambiente) también se constituyeron las COREMAS (corporaciones regionales del medio Ambiente). Estas últimas,  no sólo han sido incapaces para detener  proyectos con incidencia ambiental,  sino que han demostrado su dependencia absoluta del poder central,  el cual  se inmiscuye en sus resoluciones, en aras del supuesto progreso, torciendo  siempre la mano en favor de los intereses económicos. Además, esta ley muestra su falta de coherencia en la defensa del medio ambiente por cuanto  al someterse una empresa a una evaluación de factibilidad ambiental,  es la propia empresa la que costea el estudio, con lo que obtiene un status de juez y parte al mismo tiempo. (Ejemplo:  Empresa Minera Inés de Coyahuasi, I Región).  Las COREMAS regionales apenas cuentan con un encargado y con una  planta de profesionales casi nula para enfrentar estudios ambientales importantes.   No obstante,  el tema M.A. en las regiones está cobrando una gran importancia. Se ha ido tomando conciencia del arrasamiento que se ha hecho de los recursos  naturales, lo que, además,  no significado progreso alguno. También se ha constatado el grave daño a la salud de la población producido por años  de  prácticas  industriales contaminantes  sin control alguno por parte de las autoridades pertinentes.

2.3 Del estado unitario al estado federado

Queremos avanzar hacia un Estado verdaderamente Federativo en que estén descentralizados el poder ejecutivo, el legislativo y judicial. Los estados federativos deberán desarrollar Cortes Judiciales, Parlamentos bicamerales, Cámaras de Comercio, Centros Culturales y Museos, Desarrollo de Carreteras, Aereopuertos Internacionales, Ferrocarriles y Puertos adecuados; de este modo habrá también una descentralización de la responsabilidad cívica que ayudará al progreso del propio estado y de la nación.

La Cumbre Alternativa de la Gente de Regiones en su documento de Viña del mar del 1 de Octubre de 1998, expresa "la efectiva regionalización y descentralización no se logrará mientras se mantengan las bases del régimen político unitario centralizado del país. La limitada descentralización del Estado, circunscrita estrictamente a la esfera administrativa, no permite mejorar la redistribución del poder político y económico hacia las regiones. No bastan las soluciones parciales. Es un diseño integral de un estado descentralizado, tanto en sus funciones administrativas como en las funciones políticas, legislativas, judiciales, fiscales y contraloras. Estos cambios son posibles, sólo si la comunidad y la gente de regiones los quiere y se organizan para lograrlos".

La tendencia actual de disminuir el estado ("modernizarlo") reemplazándolo por el control de monopolios económicos transnacionales, en nada ayudan a un proceso de descentralización, por el contrario, el significado de la mentada modernización es dejar al estado desprovisto de toda herramienta para frenar el saqueo de los recursos de las regiones.
El desarrollo regional y su enfoque humanista apuntan a revalorizar lo humano que hay tras las acciones emprendidas por la región, en general, y por su gobierno en particular; apuntan a reafirmar, también, a la democracia real como sistema político; y apuntan, finalmente, a no olvidar que el verdadero centro del desarrollo regional no es otro que el de la persona humana.

2.4 Descentralización política

Construcción de una democracia real.

Es la democracia real, la que permite trasladar el poder central desde el estado hacia las regiones, comunas, vecindarios y personas. Para construir esta democracia real será necesario una Nueva Constitución gestada en una asamblea constituyente con representación paritaria y proporcional de la gente de las regiones; la iniciativa legislativa popular y plebiscitaria; la constitución de  partidos políticos en cada región individual; la reforma del sistema electoral binominal por uno representativo proporcional; elección directa y separada de alcaldes y concejales.

Un nuevo mapa regional.

En primer lugar,  la partición hecha en el Gobierno militar con la creación de las 12 regiones y la región  metropolitana,  se hicieron basados en criterios de seguridad nacional y a ciertos gustos de las autoridades militares. No importaron  las cercanías culturales,  los polos de actividad comercial o productiva,  y muchos menos  se ponderó a largo plazo el equilibrio necesario de distribución territorial. Atentaron gravemente al vaciamiento de la contribución solidaria,  manteniendo  localidades que por su situación productiva y  comercial no podían tener un desarrollo sustentable.  Lo que ha ocurrido finalmente es que asistimos a la creación de ciudades centralizadas, vastamente pobladas,  con problemas sociales, ecológicos y de calidad de vida. En circunstancias que hay  localidades, especialmente las del interior, que están cada vez más abandonadas, improductivas, y que por su condición de poca densidad poblacional los recursos les son cada vez más escasos.  En especial el abandono de las generaciones jóvenes que piensan erróneamente que en las grandes urbes tendrán más alternativas.  En ese contexto promovemos un nuevo orden territorial que rescate la identidad cultural, se acople a algún centro productivo y arrime ciudades eminentemente turísticas para que la región tenga la diversidad de paisajes que necesita para su desarrollo.  La descentralización supone un cambio  importante en el mapa  del poder,  a través del  territorio. Deben existir nuevos lugares de autoridad, nuevas instancias  de decisión y, por consiguiente, cambiar la agenda de discusión actual.

Elecciones directas de Intendentes, Consejeros y de todo actor relevante en la región.

Evidentemente estamos por que se elijan los consejeros regionales, los Intendentes y todos los que necesiten de la representación de la gente, para que estén legitimados  y con la fuerza de la comunidad organizada.  Pero,  al mismo tiempo darles las atribuciones adecuadas para generar liderazgo con capacidad  de transformación de las condiciones dadas; para producir la identidad regional esperada, y establecer las condiciones culturales que en complicidad con el progreso,  produzcan el desarrollo anhelado.

Consejos regionales en la perspectiva de verdaderos gobiernos regionales.

Los Consejos regionales aparte de ser elegidos democráticamente y de fortalecer su capacidad de fiscalización (personalmente y no como cuerpo colegiado) resolutivas y normativas. Siendo una de las más  importantes,  que puedan aportar con iniciativas en la generación de proyectos, de manera hacer gobierno y no sólo administración.

Municipios, verdaderos gobiernos comunales.

Nos parece importante el desarrollo en la autonomía que han alcanzado las municipalidades, como generadores de un espacio de administración regional, pero debieran avanzar en la órbita de generar más gobierno comunal, y eso no sólo se logra captando recursos financieros sino que estableciendo nuevas normas que permitan el fomento productivo. En ese contexto debe fortalecerse el consejo comunal, proporcionándoles más facultades a los concejales, en la dirección de equilibrar la responsabilidad de la comuna sobre todo en lo referente al fomento productivo; y establecer una norma que obligue a los alcaldes y cuerpo de concejales a plebiscitar el presupuesto comunal, y que los responsables del proceso sean las juntas de vecinos y todas las organizaciones oficiales y no oficiales.  También pensamos que debiera, la asociación de municipalidades, (no solamente la asociación de municipalidades rurales) destinar una parte de sus recursos a  la contratación de un cuerpo de profesionales consistente que vayan en apoyo de las municipalidades más pobres, que no cuentan con la capacidad de generar proyectos de inversión.  Y a la vez, obligar a los gobiernos regionales para que cumplan con la ley en lo relativo de la asesoría a estas municipalidades,  como una forma de paliar el desequilibrio existente.

Los protagonistas de la regionalización.

Los protagonistas de este proceso deben ser la misma gente, las organizaciones de base y también los grupos  organizados espontáneamente, por vinculaciones artísticas (grupos Trash, Heavy Metal, etc.); o de necesidad,  (centros de madres, comedores abiertos etc.); o de pandilleo,  (los gorilones, panteras negras etc. ). Todos  los cuales son importantes y son el medidor social de la participación, que está logrando la sociedad.

2.5 Desconcentración económica

Sin recursos financieros no hay descentralización, ni menos desarrollo autónomo.
Por lo tanto, es requisito indispensable que la región sea quien administre sus recursos. Esto implica manejar tanto sus ingresos como sus gastos y con ello la decisión en cuanto a su distribución. No se trata de discutir sólo cuanto trabajo o tecnología aportan los megaproyectos depredadores, se trata de incluir en las evaluaciones, cuanta riqueza real queda en la gente del lugar.
 

2.6 Diversidad cultural

La descentralización no es sólo un proceso político y económico. Es también un proceso cultural. El respeto por lo distinto, el fomento de la diversidad como principal riqueza de una nación, nos conduce a un proceso de regionalización sana, en que las regiones y comunas puedan avanzar con autonomía pero en un proyecto de país común. Descentralización, desconcentración federalismo, no significa aislamiento ni fragmentación, sino por el contrario, nuevos modos organizativos que permiten maximizar la libertad y la expresión de un pueblo que quiere crecer y aportar hacia una nación humana universal.

2.7 Comentario Final

Regionalistas de Chile, Alcemos la voz al viento, y digámosle al mundo: “yo soy de aquí, este espacio  me pertenece para convivir con otros y transformarlo,  en un lugar en que las generaciones futuras encuentren la magia, la esperanza, la libertad y la  alegría de vivir,  por el solo hecho de haber nacido aquí”.

4.6 Bibliografía:
Diccionario del Nuevo Humanismo, Silo
Cartas a mis Amigos, Silo
Documentos de la Internacional Humanista.
Delincuencia Común en Chile, Doris Cooper
Propuestas para la prevención y control del Delito, Paz Ciudadana.
La descentralización en el ordenamiento constitucional chileno, Luis Hernandez Olmedo
Cumbre alternativa de la gente de las regiones (Viña del Mar, 1/10/98).
Sentido del Sinsentido, Dario Ergas

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Anexo

1. EL ROL DEL ESTADO

1.1 Crisis del Estado Nacional

El Estado nacional moderno está hoy en crisis en Chile y en el resto del mundo.
El Estado esta cada vez mas lejano a proteger los derechos de los ciudadanos y la soberanía de los pueblos, convirtiéndose en el instrumento de dominación del poder económico nacional y transnacional sobre los individuos.
El estado, como toda institución, no es una estructura natural sino histórica que varía de acuerdo con el momento y etapa del desarrollo de la sociedad. En el momento actual, el estado nacional va perdiendo su soberanía a favor del paraestado supranacional dependiente del poder financiero internacional.
Los tres grandes pilares del estado democrático están resquebrajados:

La independencia entre poderes: El poder legislativo se encuentra intervenido por el poder militar a través de los senadores designados y por el poder económico a través de la corrupción y las campañas electorales millonarias. Por otra parte la intervención del poder ejecutivo (político o militar) sobre el poder judicial hacen que la independencia entre poderes del estado se haya convertido en algo formal, en discursos bien escritos pero que no funciona para nada.
 La representatividad: Los elegidos por voto popular no representan a sus electores, sino a los intereses económicos que financian sus campañas. Con el transcurso del tiempo se observa claramente que existe un primer acto mediante el cual muchos eligen a pocos, y un segundo acto en el que estos pocos traicionan a los muchos, representando a intereses ajenos al mandato recibido. En consecuencia, nos proponemos transformar la práctica de la representatividad dando la mayor importancia a la consulta popular, el plebiscito y la elección directa de los candidatos. Por otra parte, deben imponerse leyes de responsabilidad política mediante las cuales todo aquel que no cumpla con lo prometido a sus electores arriesgue el desafuero, la destitución o el juicio político.

La desconcentración del poder y el respeto a las minorías: La discriminación al pueblo mapuche no es el único caso de discriminación en nuestro país. La ley de cultos que favorece a la iglesia católica es discriminatoria del resto de las iglesias. Mujeres, ancianos, jóvenes, profesores, trabajadores de la salud, trabajadoras de casa particular, temporeras y mucha otra gente reclama que se respeten sus más mínimos derechos.

Pero no sólo las personas, también regiones y comunas enteras experimentan la misma discriminación que las minorías por la compulsión de un estado centralizado y al servicio del gran capital transnacional, que las estruja y les extrae sus recursos, devolviéndoles pobreza y contaminación.

1.2 Funciones del Estado

1.3 Propuestas específicas
 
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