CHAMPAGNAT Y LOS ALUMNOS MARISTAS.
Según el P. Champagnat los estudiantes maristas deben tener las características especiales
que les diferencian de los demás. Queremos educar a los niños y jóvenes, enseñándoles cuales son
sus deberes como hombres y como cristianos, inspirarles sentimientos sobrenaturales, hábitos de
religiosidad, virtudes cristianas y honradez como ciudadanos. Virtudes que los alumnos maristas
deben poseer según el Beato Marcelino Champagnat:
1) Amor a Jesús.
2) Amor e Imitación a María.
3) Sencillos y Humildes.
4) Disciplina.
5) Buen Ejemplo.
6) Obediencia.
7) Piedad.
En los ojos de un Muchacho...
FAMILIA MARISTA.
Marcelino Champagnat vivió y nos transmitió su espíritu de familia para que hoy todos
nosotros tratemos de formar una Gran Familia: unidos en torno a María y en torno a él.
Quienes formamos esta gran Familia ?
Los Hermanos: La educación no es para nosotros un oficio, ni un modo de vivir. Es una
vocación: la educación integral del jóven es un ideal por el que vale la pena amar y vivir.
Los Profesores: Son fuerzas vivas de la Educación Marista; parte responsable de la Familia
Marista.
Los Padres: Y su colaboración con la obra marista del colegio es imprescindible para mantener la coherencia entre lo que el estudiante recibe en el colegio y lo que recibe en el hogar.
Los Estudiantes: Su colaboración y participación es única para lograr desarrollar su creatividad, su libertad, su responsabilidad, su solidaridad y respeto mutuo.
Antiguos alumnos: Son los mensajeros de los valores cristianos adquiridos en sus años de
formación en el colegio para convertirse en agentes de transformación y solidaridad de la
sociedad.
ORACION DE LA FAMILIA MARISTA.
Señor, Padre Nuestro, Tú has querido que la obra de Marcelino se distinguiese por la sencillez evangélica, la fraternidad y la entrega filial presidida por María, la Madre Buena.
Dígnate conservar entre nosotros estas virtudes fundamentales y aumentar el número de los que hoy formamos la Familia Marista en la Iglesia. Que sepamos crecer en el amor "como hijos muy queridos", imitando la compasión del Padre Champagnat por los necesitados.
Que una devoción tierna y filial a la Madre Buena, consolide nuestros lazos fraternos y nos ayude a crecer, cada día más, en el "espíritu de hijos", que es la esencia del evangelio.
Te rogamos, Señor, que sigas manteniendo y renovando la obra de Marcelino, para que la sencillez evangélica y la educación cristiana marista, logren un nuevo impulso entre la juventud.
AMEN.
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