SOL Y SEQUÍAS
El
ciervo de oro se halla asimismo en las leyendas camboyanas, pero el
carácter solar del animal aparece aquí en su aspecto maléfico.
Como
pasa a menudo, el animal solar está en relación con la sequía; conviene,
para obtener lluvia, matar el ciervo, y éste es el objetivo de la danza
del trote tan popular en la región de Angkor principalmente.
Por
añadidura, en otras comarcas la penetración del ciervo en una aldea
anuncia incendio y obliga a escapar del sitio.
La
misma idea de ciervo nefasto y portador de sequía se conoce en la China
antigua. Se advierte con interés que Orígenes hace del ciervo "el enemigo
y el cazador de serpientes" (es decir, el enemigo del mal, expresamente
el símbolo de Cristo); pero la serpiente es animal de la tierra y el
agua, al que se opone el animal del cielo y el fuego.
El
alce es como el águila, devorador de serpientes, signo eminentemente
favorable pero bipolar, pues destruye con fuego, y la sequía asfixia
todo cuanto vive del agua.
