ÁRBOL DE LA VIDA
Por
su alta cornamenta que periódicamente se renueva, el alce se compara
a menudo con el árbol de la vida. Simboliza la fecundidad, los ritmos
de crecimiento y los renacimientos. Se encuentran estos valores tanto
en los ornamentos de los baptisterios cristianos como también en las
tradiciones musulmana, altaica, maya, pueblo, etc. "Es una imagen arcaica
de la renovación cíclica".
Los
indios de América manifiestan en sus danzas y cosmogonías ese vínculo
entre el ciervo y el árbol de la vida; "la asociación que une estrechamente
el pino con la especie de los cérvidos (Danzas del Ciervo alrededor
de una conífera erigida en la Plaza) contiene el simbolismo que asocia
el alce no solamente al este y al alba, sino también en los comienzos
de la vida aparecida en la creación del mundo. En más de una cosmogonía
amerindia el alce o el gamo por sus aullidos hacen surgir a la existencia
la vida creada y algunas veces en el arte indio el árbol se representa
saliendo de los cuernos ahorquillados del animal, como en la tradición
europea de la visión de San Huberto".
La
efigie sagrada del Dios Sol de los hopi (indios pueblo de Arizona) está
tallada en una piel de gamo. En el siglo XVI los indios de Florida,
en la celebración de la fiesta del Sol, durante la primavera, erigían
un poste a cuyo extremo se izaba la piel de un ciervo arrancada de un
animal ritualmente capturado; previamente se la llenaba de vegetales
para darle forma y se decoraba con frutos y plantas suspendidos. Esta
imagen estaba orientada hacia el Sol naciente y la danza se desarrollaba
a su alrededor acompañada de plegarias para conseguir una estación de
abundancia. Se observa una costumbre análoga entre los timucua también
en primavera, según W. Krickeberg.
