RESPUESTA A JOSÉ JAVIER RIVERA
 
Absurdas y fuera de toda realidad, nos parecen las declaraciones vertidas por el presidente de la Cámara de Comercio de Panamá, José Javier Rivera -viernes 19 de julio de 2002-; quien tuvo la osadía de proponerle a la nación que para “fomentar el empleo”, antes de revisar el salario mínimo, es necesario reformar el Código de Trabajo, a fin de aumentar el tiempo de la jornada regular -actualmente es de ocho horas- e incluir los días sábados y domingo, como días de trabajo ordinario.
 
Sin querer darle tantas vueltas al asunto, me pregunto:  ¿en qué estará pensando este señor al proponer semejante barbaridad?, ¿acaso es que este señor desea el regreso de los tiempos de la esclavitud?...  Supongo que sí; claro, como él no va a ser el esclavo, no hay ningún problema.
 
Definitivamente, las propuestas del señor Rivera no se pueden considerar como viables en ningún momento; ¿podríamos imaginarnos acaso como sería el aumentarle la jornada a un trabajador de ocho horas a quien sabe cuantas horas más?, ¿acaso podríamos imaginarnos lo que representaría incluir el domingo -empresa privada- como día ordinario de trabajo, o el sábado, en el caso del gobierno?...  Yo si puedo imaginarme en que resultaría:  ¡Beneficios redundantes para los empresarios y sus negocios, para más nadie; y mucho menos para el trabajador!.
 
¿A quien pretende engañar con su patética propuesta, señor Rivera?, está tácitamente entendido que este tipo de modificaciones solo beneficiarían a los empresarios que, en vez de pagarle sobre tiempo a sus empleados por trabajar los domingos, o bien, su día libre; le pagarían solo tiempo ordinario y el resto sería un “fascinante ingreso para la compañía”.  
 
¿A quién pretende engañar, señor Rivera, con su frase “fomento del empleo”?,  ¿cree que somos tan tontos para creer que con el aumento de la jornada ordinaria de trabajo, se va a fomentar nuevos empleos?...  No sea tan cínico, y discúlpeme que se lo diga; su inteligente propuesta permitiría el aumento del desempleo y del subempleo, debido a que nuestros empresarios prescindirían de los servicios totales o parciales de un número considerable de empleados que hoy son “empleados tiempo completo o tiempo parcial”.
 
Señor Rivera, su fascinante propuesta, cargada de singular desfachatez, contribuiría únicamente al surgimiento de empleos esclavizantes y denigrantes...  ¡Que irrespeto de parte suya para con la clase “realmente trabajadora y consumidora” de este país.
 
Gracias a Dios, los gremios laborales han dejado claro que no van a negociar temas laborales con nadie y el gobierno ha rechazado cualquier modificación al Código de Trabajo, que no sea fruto de un acuerdo entre los grupos de trabajadores y las organizaciones empresariales; no obstante, queda claro que, si alguien considera que nuestro instrumento jurídico laboral requiere modificaciones “lógicas, viables, inteligentes y productivas”, a fin de hacerlo un documento más eficiente; este proponente debe ser abierto con la Nación y sentarse con los gremios laborales a exponer sus ideas; no como el señor Rivera ha tenido la osadía de hacerlo.
 
Sábado 20 de julio de 2002
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