Es
éste el más clásico y famoso icono de la Trinidad de cuantos se conservan. Una obra de
gran riqueza teológica.
En
la estética de la obra destaca la armonía cromática de las vestiduras, colores todos
luminosos y perfectamente conjuntados, y su estructura geométrica, en círculos y
triángulos.
La
tradición antigua, al hablar de los misteriosos personajes que visitaron a Abraham,
utiliza tanto el singular como el plural, y así se describen tres hombres, pero Abraham
se dirige a ellos como Mi Señor; vio tres y adoró a uno según
dicen los Santos Padres.
Los
tres mensajeros (ángeles) se convirtieron así en el símbolo de la Santísima Trinidad. Y así también, este icono es una perfecta mezcla
de teología y arte.
El
original fue pintado por Rublev entre 1422 y 1427 para la Iglesia de la Trinidad, formando
parte del iconostasio de la Catedral de la Trinidad. Actualmente se halla en la Galería
Tretiakov de Moscú.
Las
medidas de esta versión son de 40 por 32 cms. Pintado en témpera sobre yeso con los
fondos dorados. |