Producido por: Craig Leon Asistente de Producción: Tom Erdelyi Ingeniero de Sonido: Rob Freeman Asistente de Sonido: Don Hunerburg Grabado en: Plaza Sound, Radio City Music Hall, New York Masterizado en: Sterling Sound, New York, NY por Greg Calbi Fotografía de Tapa: Roberta Bayley (Cortesía Revista Punk) Fotografía de Contratapa: Arturo Vega
uego de un mensaje de apariencia normal, que un pequeño y visionario sello
de New York envió a la prensa los primeros días de 1976, nadie podía
sospechar que los límites estaban siendo desafiados. El mensaje decía:
"Sire contrata a The Ramones". El 2 de febrero The Ramones comenzaban a
grabar Ramones, finalizando 17 días después. Lo que algunos habían visto
ya en el underground neoyorquino pronto el mundo lo sentiría: ya nada
sería igual, uno de los paradigmas más fascinantes de la música acababa de
provocar la más saludable y definitiva revolución del rock 'n' roll.
El productor del álbum recuerda de esos momentos: "Cuando compramos las
cintas originales para grabar el álbum éste era tan ruidoso que la cabeza
grabadora atravesó el disco de acetato, y quemó por completo los cabezales
de grabación". Ramones colapsó el sistema.
La escena del momento se hallaba dilatada hasta el aburrimiento y saturada
por los sonidos heavy y soul, a la vez que exasperantemente volada y
experimental por los estilos sinfónicos y glamorosos. El disco debut de la
banda hizo por el rock lo que un láser cuando atraviesa un cancer sin
piedad.
Su portada la conforma una foto de U$S 120, reconocida como una de las
mejores portadas, al igual que el álbum en sí, de la historia del rock 'n'
roll.
Ramones es el estigma, es la marca e indeleble identidad de la banda, lo
que tiempo después se llamó las fuentes: la descarga rítmica y constante
de la batería, el espíritu y la relación particular entre una guitarra y
su apasionado ejecutor, el "One, Two, Three, Four!" urgente de Dee Dee,
y el halo chicletero e implacable de la voz de Joey; todos juntos,
conformando la imagen y el sonido que luego de los años demuestran ante
el negocio de la música la infinita integridad y honestidad de la banda.
La temática de las composiciones es típica también desde el orígen: el
aburrimiento, el hastío, absurdos, raras historias, actitudes adolescentes
y callejeras, todo acerca de sobrevivir, de diversión, de perder o
ganar el tiempo, en forma de humor negro, de tragicomedia; simple, tan
simple como la vida misma. Y eso ya nunca cambiaría.
Realmente Ramones es exitante y radical, demasiado como para no romper los
moldes. Un nuevo amanecer se abrió sobre las estructuras, el resto sólo
se trata de un ejercicio de imaginación, que aún en su lógica más
restrictiva encierra la grandeza. La eterna impronta excepcional de Ramones
brilla con seguridad en la verdadera historia del rock 'n' roll.