DE VILLA ESPAÑOLA A L.A. CITY
El Peyote Asesino, banda uruguaya de hip-hop, rap y funk, acaba de sacar su segundo disco, grabado para el sello internacional Universal, lo que probablemente permita la difusión de la banda en toda latinoamérica. El disco fue grabado en la ciudad de Los Angeles junto al productor argentino Gustavo Santaolalla. Es una buena oportunidad para repasar la historia vertiginosa de este grupo.

El Peyote se formó a fines de 1994. Su estilo combina metal, funk duro, hip-hop y rap, lo que era bastante atípico en la escena del rock nacional. Hoy ya han editado su segundo disco y son una de las bandas de más repercusión en el medio, con proyección al resto del continente. El Peyote Asesino esta acá.
LOS COMIENZOS
La formación original de la banda era L. Mental en la voz, Daniel Benia en bajo, Juan Campodónico en guitarra y una batería digital. Así debutaron a mediados del 95 en el pub El Perro Azul. Ya para su segunda presentación, en Big Bang, el Peyote estaba completo: se sumaron P. P. Canedo en batería y Carlos Casacuberta en voz y guitarra. Sonido no convencional, letras corrosivas e irreverentes, algunos mexicanismos y guitarras distorsionadas eran parte del cóctel del Peyote. Cuando se les ha pedido que definan su estilo alguna vez dijeron que hacían rap blanco. Cierto es que la influencia de los Beastie Boys se nota. Y llegó el conurso Generación 95, organizado por X FM, Control Remoto y el suplemento Rock de Primera. El Peyote ganó el primer premio: horas de estudio para poder grabar un disco.
EL PEYOTE ASESINO
Grabado entre julio y octubre del 95 en el Estudio del Cordón, el primer disco –intitulado El Peyote Asesino- salió a la calle a fines de ese año a través del sello nacional ORFEO. La producción fue del Plátano Macho Gabriel Casacuberta, hermano de Carlos, quien además sirvió de intérprete entre la banda y Luis Restuccia, el ingeniero de sonido. "A veces yo decía ‘quiero que mi voz suene un poquito más podrida’, y de repente a Luis le decía ‘podrida’ y se imaginaba algo que tenía olor feo, pero Gabriel, como había escuchado a los Beastie Boys, actuaba de nexo" cuenta L. Mental. El disco tuvo muy buena repercusión y llegó a veder más de mil copias, todo un record para el medio local. Era fuerte, compacto, y sonaba muy bien a pesar de las limitaciones técnicas con las que fue producido. Temas como L. Mental y Satisfaction (una versión del tema de los Stones) tuvieron bastante difusión en la radio. En vivo el Peyote convencía todavía más, con recitales duros y prolijos. El lanzamiento en la disco ENTERPRISE convocó a cientos de fans, que saltaron toda la noche al grito de "jump". Poco a poco la banda emergía del underground, que en Uruguay equivale casi al anonimato.
Durante el 95, el 96 y mitad del 97 el Peyote se presentó en varios escenarios locales, siempre acompañado en buen número por el público. En marzo del 97 telonearon a los Illya Kuryaki and the Valderramas, tocando ante más de tres mil personas. En la presentación en el festival Rock n’ Roll De Acá (abril del 97), quedó demostrado que son una de las bandas con más hinchada.
Mucho de lo que pasó después se lo deben, en parte, a Alfonso Carbone, quien en un paquete de discos de música uruguaya que mandó a Santaolalla incluyó al trabajo del Peyote. El argentino quedó muy impresionado por el sonido de la banda, lo que inció un largo proceso de negociaciones que terminó en un contrato que posibilitó el nuevo disco.
Santaolalla, músico y productor de trayectoria internacional, es dueño junto con Anibal Kerpel de SurCo. Mediante un contrato con Universal (MCA) ellos identifican a los artistas y los producen. La multinacional financia, manufactura y vende. La primera banda nacida de este joint venture fue Molotov. La segunda es el Peyote.
Originalmente el proyecto iba a ser con la Warner, pero no llegaron a un acuerdo para un gran proyecto regional. La Warner mantuvo su interés en firmar con el Peyote, y le ofreció a la banda grabar con el productor Oscar López, quien trabajó con Serú Girán y otros grupos de los 70. Pero cuando SurCo arregló finalmente con Universal el Peyote acompañó. "Santaolalla para nosotros es una referencia. Está produciendo cosas que están ahora. Creo que es uno de los productores más importantes del rock latino. Con Divididos y Café Tacuba ves que el tipo maneja un espectro bastante amplio. No suenan como los discos solistas de él que tienen charangos y cosas así." comenta L. Mental. El contrato es para grabar cuatro discos en cuatro años.
GRABAR EN LOS ANGELES
Tras meses de pre-producción en el estudio del Peyote en Villa Española, en setiembre del 97 partieron hacia Los Angeles, la meca del entretenimiento mundial, previo toque de despedida en Zorba.
Allá todo es distinto. "Cuando grabamos el otro disco teníamos que ver cuándo mierda estaba libre el estudio y ahí nos metíamos. Era una cosa súper irregular. Acá estuvimos seis, siete días grabando las bases. Todas esas cosas benefician al producto. Vos escuchás el disco de los Deftones y los Deftones no pidieron cuarenta horas prestadas en un estudio", dice L. Mental. Las bases se grabaron en el estudio Can Am y las voces y guitarras que faltaban se grabaron en el estudio de Santaolalla y Kerpel. Luego se agregaron ruidos, gritos y otros detalles. La mezcla final se hizo otra vez en Can Am.
Terminada la grabación el Peyote se embarcó en una gira que los llevó por buena parte de México junto a bandas como Molotov, Delinquent Habits y Control Machete, lo que significó un gran desafío ya que tocaron para gente que nunca había escuchado nada de ellos. El género se encuentra en plena ebullición por aquellas latitudes y la propuesta del Peyote fue bien recibida.
TERRAJA
De los catorce temas que componen el disco nuevo, tres son del disco anterior. Fueron emprolijados en la remezcla y remasterizados. Lo demás es todo nuevo. El disco es una mezcla de estilos: Cama Biónica, por ejemplo, es un tema hip-hop al mejor estilo Cypress Hill. Guacho sigue esa línea también. "Guacho es un gangsta de barrio montevideano. Es imposible traducir el gangsta porque acá no te van a cagar a balazos. Puede existir en una zona marginal como El Borro, pero no es lo que pasa en tu barrio, como puede ser en Los Angeles." aclara Casacuberta. Hay otros más hardcore como Denso o Criminal. Para L. Mental "este disco suena mucho más orgánico. Incluimos máquinas y samplers, pero a la vez todo es hipertocado. Vos escuchás los temas y el bajo hace pum y la guitarra hace chung. Son tipos tocando". Según Carlos, "es un disco muy nuestro, muy personal. Más que el otro. Eso tiene una fuerza muy grande y se nota. Salió un disco variado. Eso no es bueno ni malo en sí. Hay discos que son variados y están buenos, pero también hay discos uniformes que están bárbaros. Me da la sensación de que en este disco vamos a más lugares."
EN URUGUAY
En los últimos años, la movida del rap y el hip-hop ha crecido, aunque se mantiene un poco sumergida en el underground. Bandas como Fun You Stupid, V.D.S, Critical Zone o Troy McClure son parte de este movimiento. Mención aparte merece Plátano Macho quien ha conseguido, al igual que el Peyote, reconocimiento de públicos mayores con la edición, hace muy poco tiempo, de un excelente nuevo disco -The Perro Convention- grabado para la internacional Polygram.
Este movimiento removedor es muy saludable para la música uruguaya que de esta forma amplía sus horizontes, fusionando estilos y creando cosas nuevas.
PRESENTE Y FUTURO
Si les hubieran dicho cuando ensayaban allá por el 94 que un día grabarían un disco en Los Angeles seguramente no lo hubieran creído. "La sensación que tengo es que uno no siempre se da cuenta de lo que está pasando. Pero al final, lo que queda me gusta muchísimo. Hay momentos medio grosos, en que todo el mundo se quiere suicidar o asesinar a alguien. Pero me parece que al final es muy divertido. Hoy me doy cuenta de eso", dice Carlos. Ahora que el disco está en la calle la banda tiene planificados varios toques, entre ellos la presentación oficial el próximo 8 de agosto en La Factoría.
La banda ha recorrido mucho en pocos años, y el futuro promete mucho más todavía. El Peyote Asesino está acá y, por ahora, piensa quedarse.
o P.I.