Si de muy chico, Juanse fue conciente del parecido con Jagger, luego se encargó de cultivarlos aun más, definitivamente fanatizado por el sonido e imagen de la "mejor banda de rock and roll del mundo". No erna tiempos fáciles - nunca los fueron - para es música. En los medios masivos, principalmente la TV, primaba la "escuela beatle", con Juan Alberto Badía como sumo sacerdote y las referencias a sus eternos "rivales" venían generalmente por el lado de las "policiales"... Contra todo y contra todos, Juanse se sentía un Stone y así podía vérselo por las calles de su Devoto natal, desgarbado y feroz, componiendo imaginariamente riffs de guitarra como los de "Satisfaction". A veces, es decir siempre que quería conseguir material de sus ídolos, se mandaba al Parque Centenario - tradicional feria de discos y revistas usadas - donde "entre los hare krishnas, alguno te pasaba, de contrabando, un disquito de los Rolling..."
No había casa de rock ni de moda que difundiera el look típico de la banda. Por eso el descubrimiento de Little Stone (en la Galería del Este) fue algo así como una revelación. Horas enteras se pasaba Juanse enganchado en el local de la pilchería, con cualquier excusa, solo por estar. Ahí también tenían el primer mural de Jagger y Richards que el pibe de Devoto vió en su vida. Juanse no se cansaba de mirarlo, esperando que se rompieran las bolsas de remeras, para que se las regalaran.
De trabajo en serio, ni ahí. Al punto que su vieja, desesperado porque el nene no hacía un rejoraka (¡¡Muñoz animal!!) se puso en contacto con ANSA para conseguirle ubicación. No muy convencido, Juanse se presentó al llamado y fue puesto al tanto del funcionamento de las teletipos.
"Me dí cuenta que lo que iba a hacer era sacar rollos de fax durante nueve horas, además de comprarle café a un tipo", recuerda Juanse. "Entonces, ese primer día, después de varias horas, vino el tipo y me dijo: "che, andá a traerme un café". No se hizo rogar. Agarró la guita para el "mandado" y se tomó un tacho de vuelta a la casa. Todavía lo deben estar esperando...
Pero como todo Jagger que se precie, Juanse tenía su propio "Keith Richards". Aunque Pablo Memi, alias "Maldito", no reproduzca la fugura del violero de los Rolling y su instrumento sea el bajo. Pero Pablo compartió desde los orígenes la movida paranoica y su influencia en el proyecto fue de vital importancia. Más formal en su aspecto, "Maldito" pasó por laburos varios. Trabajó en una agencia de empleos - podía haberle buscado un rebusque a su compinche... - en una concesionaria de autos y principalmente, ese desempeñó como diseñador gráfico. Eso, además de estudiar un año de Historia y otro de Arquitectura.
Antes de dar forma a los Ratones Paranoicos, Juanse y Maldito, La puñalada amistosa, cuya primera guitarra estaba en manos de Gabriel Carámbula, hoy líder de Los Perros (ex Perros Calientes): no hacefalta profundizar demasiado el análisis para encontrar coincidencias entre ambas herederas de aquella Puñalada. Tanto los Perros como los Ratones - señalar parentescos zoológicos sería demasiado... - acostumbraban tocar covers de los Stones en sus primeras épocas y las primeras composiciones de ambos están inspiradas en el acento que el tandem Jagger-Richards le pone a las suyas.
Respecto a la relación Juanse-Carámbula... Tampoco hay que romperse el bocho para imaginar porqué concluyó con la formación de sendas agrupaciones en la que cada uno acaparó el papel de líder. Dos personalidades muy fuertes que no pueden o no saben complementarse, están destinadas fatalmente a enfrentarces.
Ya fuera por diferencias personales o no, la dupla Juanse-Carámbula no devino en una alquimia como la de sus inspiradores, y tampoco hay razones para considerarlo, a éste último, como el "Richards que no fue". Pero ningún amante del rock and roll y seguidor consecuente de la banda puede dejar de alucinar con lo que el instrumentista de Fabiana Cantilo y Fito Páez hubiera aportado al sonido paranoico.
Alejado Carámbula - según Juanse, "se fue a hacer heavy-metal" (?) - hubo que replantarse la cuestión grupal. De alguna parte - más exactamente de Devoto y Mataderos - aparecieron los personajes que faltaban para completar una banda de rock and roll como la que soñaba Juanse. Sarcófago se hizo cargo de la guitarra y Roy, de la batería.
El nombre ya estaba puesto. Había que salir a revindicarse del "legado".