Si querés rock and roll

Si el primer disco fue una cachetada en la cara a los "fucking productores" que decían que "acá no pueden hacerlo", su sucesor fue una patada en el culo... Desde el título, "Los chicos quieren rock" (1988), todo el disco destila una actitud "frentera" y vital, segura de sí misma, que terminó de conquistar tanto al público como a la crítica. Hasta ahí, los Paranoicos que eran el "grupo que imita a los Rollings" - por más que las covers fueran esporádicas y se mantuvieran en la onda del homenaje y no como caballitos de batalla - pero a partir de "Los chicos..." si bien no consiguieron despejar del todo esa imagen "stone"  - por suerte - se empezó a prestar más atención a las composiciones de Juanse, que recorrían un amplio espectro musical. Desde la cadencia romántica de "Carol" hasta la fuerza arrolladora de "Enlace", el material abundaba en temas de indudable gancho - "Ella está de mi lado", "El hada violada", "Sucio gas", "Ceremonia" - lo que le ganó un lugar de privilegio en su discografía.
Para los fans, es "el disco" de los Paranoicos.

Para el grupo fue un "momento especial", sólo comparable a la producción conjunto con Andrew Oldham, cuatro años más tarde.
Con ese aval de vinilo, a los Ratones les faltaba una presentación masiva que los descubriera al gran público y terminara por instalarlos en la primera línea del rock nacional. La oportunidad llegó con el festejo de los "1000 días de democracia", un mega-concierto organizado en la avenida 9 de Julio, que contó con las actuaciones consagradas - Charly García, Fito Páez - y hasta invitados internacionales - los brazucas de Paralamas do Sucesso -. En ese contexto, Juanse y Cía., no desentonaron para nada. Su presencia en ese gigantesco escenario era el certificado de madurez para la propuesta rockanrrollera que representaban y a la vez, la bienvenida, aún a regañadientes, a una nueva camada de grupos intérpretes desprejuiciados en deschavar las más remotas y visibles influencias (Los Auténticos Decadentes, Attaque 77). Los Ratones Paranoicos eran los primeros en "llegar", sin renunciar a su premisa básica: tocar rock and roll.

Las encuestas en revistas especializadas y suplementos juveniles acusaron el impacto. Los Paranoicos ya estaban en el candelero, llamando la atención de músicos grossos que no vacilaron en calificarlos como "la revelación del año".