Ratones furtivos

En el mes que "estalló el infierno" (abril de 1989) encontró a los Paranoicos en un inmejorable momento profesional y comercial, pero atrapado en la misma maraña que los demás grupos nacionales y que el país todo. Hiperinflación, saqueos de supermercados, incertidumbre por el futuro pintaban la situación. Por una vez, el "no future" proconizado por las huestes punk parecía haberse convertido en realidad. En ese contexto, poco podía hacerse excepto esperar.

La oportunidad de salir a tocar rock and roll por las ciudades más importantes llegó de la manera más inesperada. Dsipuesta a seducir al electorado más joven que en 1983 habían confiado en Alfonsín, la U.C.R. planificó una gigantesca gira nacional "de campaña" con vistas a las elecciones de ese año, invitando a los grupos más importantes. Los Ratones Paranoicos integraron el staff fijo, compartiendo la cartelera con Charly García (actuó únicamente en Capital Federal), Luis Alberto Spinetta, Los Fabulosos Cadillacs, La Torre y varios otros. La participación no implicaba necesariamente un apoyo explícito a la candidatura Angeloz-De la Rúa, pero se hacía difícil trazar una línea divisoria. Los Fabulosos, con Vicentico a la cabeza lo hicieron repudiando el "punto final" - especie de amnistía encubierta - dictada por el gobierno de Alfonsín a los militares acusados de violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura. Los Ratones Paranoicos se mandaron la suya. Por supuesto protagonizada por Juanse.

"Yo toco rock and roll. Sea para Angeloz o para Mussolini" - aclaró el Stones en una ronda de prensa. Y a los "democráticos" organizadores se les erizaron los pelos...

Después de saltar por escenarios de todo el país, los Paranoicos se recluyeron nuevamente en estudios. El título del nuevo material vendría a reflejar la actitud de los primeros tiempos, cuando asaltaron la escena rockera con una propuesta agresiva, musical y visualmente. "Furtivos", se llamó, incluyendo temas como el "Rock del gato" - llamado a ser un clásico - "Hasta que llegue el dolor", "Caballos de noche", "Paren de correr" y "Hay sábados", éste último con una participación muy especial. Ningún músico conocido ni ninguna estrella foránea, sino el señor Hipólito Gutierrez - papá de Juanse - quien aportó lo suyo en el arreglo de vientos, burlándose de la brecha generacional.

A fines de 1989, los Paranoicos sentarían sus reales en el mismísimo estadio de Obras Sanitarias, escenario mayor del rock vernáculo y paso obligado en cualquier carrera artística, desbordándolo de rock y de público al que no le importaba que se hubieran prendido en la carrera electoral del candidato perdedor.

A ellos, tampoco les importaba...