La oportunidad de salir a tocar rock and roll por las ciudades más importantes llegó de la manera más inesperada. Dsipuesta a seducir al electorado más joven que en 1983 habían confiado en Alfonsín, la U.C.R. planificó una gigantesca gira nacional "de campaña" con vistas a las elecciones de ese año, invitando a los grupos más importantes. Los Ratones Paranoicos integraron el staff fijo, compartiendo la cartelera con Charly García (actuó únicamente en Capital Federal), Luis Alberto Spinetta, Los Fabulosos Cadillacs, La Torre y varios otros. La participación no implicaba necesariamente un apoyo explícito a la candidatura Angeloz-De la Rúa, pero se hacía difícil trazar una línea divisoria. Los Fabulosos, con Vicentico a la cabeza lo hicieron repudiando el "punto final" - especie de amnistía encubierta - dictada por el gobierno de Alfonsín a los militares acusados de violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura. Los Ratones Paranoicos se mandaron la suya. Por supuesto protagonizada por Juanse.
"Yo toco rock and roll. Sea para Angeloz o para Mussolini" - aclaró el Stones en una ronda de prensa. Y a los "democráticos" organizadores se les erizaron los pelos...
Después de saltar por escenarios de todo el país, los Paranoicos se recluyeron nuevamente en estudios. El título del nuevo material vendría a reflejar la actitud de los primeros tiempos, cuando asaltaron la escena rockera con una propuesta agresiva, musical y visualmente. "Furtivos", se llamó, incluyendo temas como el "Rock del gato" - llamado a ser un clásico - "Hasta que llegue el dolor", "Caballos de noche", "Paren de correr" y "Hay sábados", éste último con una participación muy especial. Ningún músico conocido ni ninguna estrella foránea, sino el señor Hipólito Gutierrez - papá de Juanse - quien aportó lo suyo en el arreglo de vientos, burlándose de la brecha generacional.
A fines de 1989, los Paranoicos sentarían sus reales en el mismísimo estadio de Obras Sanitarias, escenario mayor del rock vernáculo y paso obligado en cualquier carrera artística, desbordándolo de rock y de público al que no le importaba que se hubieran prendido en la carrera electoral del candidato perdedor.
A ellos, tampoco les importaba...