Con la caída del sol, la asistencia a la concheta playa de La Bianca, en Pinamar, seguía firme. Las remeras altenaban el paisaje antes de monopolizado por las infartantes tangas y los colorinches shorts de baño. Pero nadie parecía dispuesto a emprender la retirada, y al revés de lo usual para esa hora, continuaba llegando gente. En jeeps, motos, o apelando al solidario "dedo". Tipo siete de la tarde, las arenas estaban cubiertas como en las horas pico. Un escenario montado a un costado era el imán de la movida. Ahí, tocarían, como parte de su primera tourné por la costa, ese grupo "que sonaba como los Rolling Stones" y que hasta "tiene un cantante que es igualito a Mick Jagger"... Ese era el comentario predominante al menos, en esa tribu de pieles bronceadas y gestos deliberadamente abulicos que pasaban sus vacaciones, cambiando la rutina del "club" por la de la playa y el boliche.
Pero bastó que "la banda que suena igual que los Rollings" copara el tablado para que la elefante indiferencia se derritiera como un helado bajo el sol. Una trás otra las furibundas rockas de Juanse y Cía. contagiaron el fervor de esa música que muy pocos musicalizadores se animaban a programar en la radio. Por eso, la sorpresa. Y en seguida, el descontrol compartido. Arriba y abajo del escenario.
Cuando la marcha hacía presagiar que la fiesta llegaba a su fin, con "Enlace", el "tipo que se parece a Mick Jagger" no tuvo mejor idea que refrescarse las neuronas con un chapuzón en el mar. Un corto salto a la arena y una endiablada carrera hasta la orilla y ya estaba en el agua, imitado por varios cientos de nuevos "paranoicos" ganados definitivamente para la causa del rock and roll.
Mientras tanto, la
banda - siempre sorprendía por las impensadas salidas de su "alma
mater" - continuaba dándole gas al tema.
Sólo faltó
que Juanse retomara el liderazco, colgándose nuevamente la viola,
para que el delirio fuera total.
Con el grupo cerrando el set a mil, algún desprevenido podría llegar a pensar que estaban filmando la publicidad de alguna gaseosa.
Pero era de verdad.