Reducción de la contaminación del agua.
     
    Se evita la eutrofización, que se produce cuando el agua se enriquece de modo artificial con nutrientes, lo cual produce un crecimiento anormal de las plantas. Los fertilizantes químicos arrastrados por el agua desde los campos de cultivo suelen ser los responsables.
     
    Los nutrientes vegetales pueden estimular el crecimiento de las plantas acuáticas. Éstas, a su vez, interfieren con los usos a los que se destina el agua y, al descomponerse, agotan el oxígeno disuelto y producen olores desagradables. Esto no se produce con este sistema.
     
    Reducción en el uso de pesticidas.
     
    Se anula el arrastre de minerales por las tormentas y escorrentías desde las tierras de cultivo.

    El riego normal produce la acumulación de sal en las capas superiores del suelo que dificulta o impide el crecimiento de las plantas.

    Se minimiza la demanda de los limitados recursos hídricos, que existen en la actualidad.

    El regadío tradicional se esta convirtiendo hoy en día, en una técnica cada vez mas compleja en la que se necesita la ponderación de un gran numero de variables.

    Elimina el necesario acondicionamieto del suelo para el cultivo tradicional.