
Sólo el 1,6 por ciento de los viajes dentro de Santiago se hacen en bicicleta.
Y de acuerdo a un reciente estudio de demanda para una red de ciclovías y aparcaderos
de bicicletas en las estaciones del metro y tren -realizado por el Departamento
de Ingeniería del Transporte de la Universidad Católica de Chile, 1996- el 86,64
por ciento de la muestra rechaza a priori la alternativa de usar la bicicleta
en sus viajes urbanos. Sin embargo, se trata de un vehículo con cero emisión
de gases y partículas, de baja emisión acústica, y con beneficios desde el punto
de vista de la congestión. Ello recomienda la implementación de un programa
para masificar el uso de la bicicleta, a fin de revertir a) la desmedrada
imagen que existe de este medio de transporte, b) la falta de competitividad
que la afecta en relación a los medios motorizados -por ejemplo, alto costo
de viaje percibido por el usuario de automóviles: tiempo de viaje, ausencia
de infraestructura que condicione el ciclismo urbano, malas condiciones ambientales
para la práctica de esta actividad- y c) las condiciones de inseguridad
en que se hallan los usuarios actuales de la bicicleta.
Así, un Programa para masificar el uso de la bicicleta como medio de transporte tendría que incluir los siguientes aspectos:
1) Generar mecanismos crediticios -por ejemplo, línea de créditos blandos de parte del Banco del Estado- que faciliten la adquisición de estos vehículos a los sectores de menores recursos.
2) Red integral de ciclovías y ciclobandas claramente demarcadas, junto a un plano de la misma para facilitar el desempeño de los usuarios actuales, y seducir a los usuarios potenciales.
3) Sistema integral de aparcaderos de bicicleta en las estaciones del metro -sobre todo en las ubicadas en áreas de mayor ingreso -para facilitar la complementación entre la bicicleta y el tren metropolitano (no a fin de incrementar la demanda por el tren metropolitano, sino para reconvertir a la bicicleta a actuales usuarios de medios motorizados que complementen éstos con el metro). También, aparcaderos en los terminales de buses y trenes interurbanos que facilite los modos bici-bus y bici-tren.
4) Relacionado con el punto anterior, habilitar sistemas de transporte de bicicletas en buses y tren metropolitano, enfatizando esta modalidad durante las horas de demanda media y baja.
5) Incorporar al sistema de señales del tránsito iconografía que integre formalmente a la bicicleta al transporte urbano y facilite el desempeño del ciclismo con fines de transporte diario.
6)Incorporar a la ciudadanía a la detección de otros obstáculos concretos al ciclismo urbano en la infraestructura vial existente; por ejemplo, rejillas para captar aguas-lluvia, ausencia de cruces seguros en vías de tránsito pesado y/o congestión -Avenida Kennedy, Andrés Bello y Bellavista, por ejemplo.
7) Incentivos a la creación de condiciones para el ciclista urbano en edificios públicos y privados, esto es, aparcaderos, camarines, duchas y lockers, principalmente. En el mismo contexto, promoción del ciclismo urbano con fines de transporte en lugares de trabajo.
8) Incorporar a los programas de educación del tránsito -tanto en escuelas para conductores como en la enseñanza básica y media- lo relacionado a la bicicleta como medio de transporte y recreación.
9) Incluir a la bicicleta en la modelación del sistema de transporte -Modelo Estraus.
10) Se recomienda, también, la creación de una Oficina de Transportes No-Motorizados para coordinar iniciativas, confeccionar base de datos y, en general, servir a la efectiva incorporación de tales medios al sistema de transporte.