Texto del fax que el Movimiento de Furiosos Ciclistas envió a la Comisión Nacional del Medio Ambiente como reparo al Anteproyecto del Plan de Prevención y Descontaminación de la Región Metropolitana
Señores
Comisión Nacional del Medio Ambiente
Presente
Desde la perspectiva de los ciclistas urbanos, nos permitimos hacer llegar a ustedes nuestros comentarios acerca del Anteproyecto del Plan de Prevención y Descontaminación de la Región Metropolitana.
Se trata de un texto que, si bien se refiere a los transportes no-motorizados -específicamente a la bicicleta-, lo hace de una forma más bien superficial. Superficial por la brevedad con que se tratan tales medios de transporte, y por el escaso detalle de medidas concretas para su promoción y uso. Ello resta fuerzas a una futura masificación de la bicicleta como medio de transporte urbano, pese a que es en estos contextos -los contextos urbanos- en donde, precisamente, se requiere una potenciación de los modos no-motorizados.
Como es sabido, la motorización del transporte, en especial la creciente utilización del automóvil particular, favorece un cierto tipo de diseño urbano. El sistema de transporte que utilizan las personas tiene crucial incidencia en las características de la ciudad. Al favorecer los sistemas no-motorizados, la caminata y el transporte público, naturalmente la ciudad propenderá a la descentralización de las actividades, o dicho de otra manera, a la generación de centros locales que eviten desplazamientos innecesarios. Es algo como ³dime en qué medio te transportas y sabré qué tan lejos de tu casa trabajas o estudias, que tan distantes están los colegios de tus hijos, dónde se ubicarán tus lugares de recreación, etcétera².
La promoción de un sistema de transporte no-motorizado debiera impactar positivamente en la conformación de una nueva ciudad, cosa que ha de tenerse en cuenta no sólo para el caso del Gran Santiago, sino también para otras ciudades del país, muchos de cuyos problemas son consecuencia de un exceso de motorización en sus respectivos sistemas de transportes. Para ello, recomendamos fijar metas y plazos que impliquen un paulatino aumento porcentual en el uso de transportes no-motorizados, y sobre todo la bicicleta. Por ejemplo, según un reciente estudio, sólo el 1,6% de los viajes dentro de Santiago se hacen en bicicleta. Nuestra sugerencia es lograr que de aquí al año 2005 ese porcentaje se haya elevado a un 5% del total de viajes, para el año 2010 a un 7,5%, y así sucesivamente.
Nuestra propuesta específica es fiel transcripción de lo que presentamos en el Proceso Participativo del Plan de Descontaminación de Santiago, instancia en la que participamos. Así, a nuestro entender ha de implementarse un Programa para masificar el uso de la bicicleta como medio de transporte, a fin de revertir: a) la desmedrada imagen que se tiene de la bicicleta como medio de transporte, b) la falta de competitividad que la afecta en relación a los medios motorizados -por ejemplo, alto costo de viaje percibido por el usuario de automóviles: tiempo de viaje, ausencia de infraestructura que posibilite el ciclismo urbano, malas condiciones ambientales para la práctica de esa actividad- y c) las condiciones de inseguridad en que se hallan los usuarios actuales de la bicicleta.
Un Programa para masificar el uso de la bicicleta como medio de transporte tendría que incluir lo que sigue:
1) Generar mecanismos crediticios -por ejemplo, línea de créditos blandos de parte del Banco del Estado- que faciliten la adquisición de estos vehículos a los sectores de menores ingresos.
2) Red integral de ciclovías y ciclobandas claramente demarcadas, junto a un plano de la misma para facilitar el desempeño de los usuarios actuales, y seducir a los usuarios potenciales.
3) Sistema integral de aparcaderos de bicicleta en las estaciones del metro -sobre todo en las ubicadas en áreas de mayor ingreso- para facilitar la complementación entre la bicicleta y el tren metropolitano (no a fin de incrementar la demanda por el tren metropolitano, sino para reconvertir a la bicicleta a actuales usuarios de medios motorizados que complementan éstos con el metro). También, aparcaderos en los terminales de buses y trenes interurbanos que facilite los modos bici-bus y bici-tren.
4) Relacionado con el punto anterior, habilitar sistemas de transporte de bicicletas en buses y tren metropolitano, enfatizando esta modalidad durante las horas de demanda media y baja.
5) Incorporar al sistema de señales del tránsito iconografía que integre formalmente a la bicicleta al transporte urbano y facilite el desempeño del ciclismo con fines de transporte diario.
6) Incorporar a la ciudadanía a la detección de otros obstáculos concretos al ciclismo urbano en la infraestructura vial existente; por ejemplo, rejillas para captar aguas-lluvia, ausencia de cruces seguros en vías de tránsito pesado y/o congestión -Avenida Kennedy, Andrés Bello y Bellavista, por ejemplo.
7) Incentivos a la creación de condiciones para el ciclista urbano en edificios públicos y privados , esto es, aparcaderos, camarines, duchas y lockers, principalmente. En el mismo contexto, promoción del ciclismo urbano con fines de transporte en lugares de trabajo.
8) Incorporar a los programas de educación del tránsito -tanto en escuelas para conductores como en la enseñanza básica y media- lo relacionado a la bicicleta como medio de transporte y recreación.
9) Incluir la bicicleta en la modelación del sistema de transporte -modelo Estraus.
10) Se recomienda, también, la creación de una Oficina de Tranportes No-motorizados para coordinar iniciativas, confeccionar base de datos y, en general, servir a la efectiva incorporación de tales medios al sistema de transporte.
Conminándolos a que pedaleen duro y parejo, se despide agradecido el Movimiento de Furiosos Ciclistas.
Santiago, 30 de mayo de 1997.