Mi Ambiente 3-sep-98

Transporte Colectivo y Ciclismo

vs.

Vías Rápidas

Por: Renato Gómez Herrera

 

Para muchos, la idea de transportarse en metro o en bicicleta es tan descabellada como lo sería para mi abuela el arrojarse en bongee.

Sin embargo, lo descabellado fue dar prioridad el uso del automóvil sobre el transporte público y la bicicleta. Desde los años cincuenta, los gobiernos de la capital han destinado increíbles cantidades a "mejorar" la vialidad; pensaban que el Viaducto aliviaría el tráfico. Sin embargo, no fue así. Muy al contrario, las vías rápidas fomentan el uso del automóvil, y luego tuvimos que costear el Periférico, el Circuito Interior, los ejes viales, y ya piensan en la edificación del 2º piso del Periférico y hasta nos amenazan con la construcción de la carretera Colegio Militar-La Venta sobre la poca área boscosa que aún rodea una parte del D.F.

Las consecuencias de esta mala política las sufrimos cotidianamente; los índices de contaminación están siempre por arriba de las normas internacionales; el ruido y el frenesí de las calles nos han robado la tranquilidad y cada vez tenemos que invertir más de nuestro precioso -e irrecuperable- tiempo para desplazarnos.

Otra cosa sería si el presupuesto se canalizara al transporte público y al fomento de la bicicleta. Cuauhtémoc Cárdenas prometió darle un vigoroso impulso al transporte de masas; parece que ya hemos comenzado a comprender que aquí los coches no son la solución. Pero el gobierno del PRD ha olvidado apoyar la bicicleta. Parecen insensibles ante las grandes ventajas que nos ofrece: 1)¡No contamina! 2)Es muy barata y su costo de mantenimiento es insignificante en comparación con el de un carro. 3) No crea embotellamientos. 4) No satura los lugares para estacionarse 5)No maltrata el pavimento. 6) Es silenciosa. 7)Y es saludable.

Si la población menor de 40 años se transportara en bici a sus trabajos y escuelas, esta ciudad sería un paraíso. De hecho, cada vez habemos más ciudadanos que hemos optado la bici, no por falta de carro, sino porque deseamos una mejoría en nuestro ambiente. Pero nos falta apoyo. ¿Cómo podría nuestro gobierno fomentar su uso?

-Creando carriles seguros para ciclistas y formando circuitos interconectados por toda la ciudad.

-Sensibilizando a los conductores (sobre todo a los microbuseros) del respeto que merecemos.

-Acercándose a las asociaciones de ciclistas para darles mayor presencia entre la población.

-Organizando más paseos familiares los domingos para motivar a los ciudadanos.

-Dándonos mayor importancia en el reglamento de tránsito.

En realidad, estas son acciones muy baratas; baratísimas si consideramos lo que cuesta la imposición de más vías rápidas, que absorben una gran parte del presupuesto, su efectividad es muy relativa, sólo satisfacen a una minoría y resultan muy agresivas para los peatones y ciclistas. Recordemos que el lema de campaña de Cuauhtémoc fue "Una ciudad para TODOS".