El Plan de Descontaminación y el MFC

Como es sabido, se acaba de publicar el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica para la Región Metropolitana (Diario Oficial, sábado 6 de junio de 1998). Entre las medidas que se establecen en el apartado Sexto, Estrategia 4 (Evitar Nuevos Viajes Motorizados), se lee que la Comisión de Planificación en Infraestructura de Transporte y la CONAMA deberán elaborar un Plan Maestro para el mejoramiento de las condiciones de transporte de peatones y ciclistas.

Paso seguido, alude a la encuesta Origen-Destino para el Gran Santiago de 1991, la que determinó que el segundo modo de transporte en dicha área es la caminata. Ello hace necesario, continúa, dar privilegios a ese modo e incentivarlo, "al igual que el uso de la bicicleta, disminuyendo así las emisiones de modos motorizados".

Precisando el Plan Maestro -que divide en tres etapas- el texto usa términos como evaluar, implementar y estudiar infraestructura didicada a peatones y ciclistas.

Por nuestra parte, recordamos que ya existen dos planes para la generación de infraestructura dedicada a ciclistas en el Gran Santiago. Uno es obra de la Comisión de Planificación en Infraestructura de Transporte y está fechado en 1993. El otro, obra de la Consultora Latina y evacuado en diciembre de 1997, propone un red de ciclovías y ciclobandas para el gran Santiago, al tiempo que entrega un diseño y trazado de redes para las comunas de Ñuñoa y San Bernardo.

De modo que no hay tanto que evaluar y estudiar, sino más bien implementar. Eso, si lo que se quiere es:

a) propender a una asignación de recursos económicos -desde el sector público y privado- más de acuerdo con un sistema de transporte urbano de baja incidencia medioambiental. Hoy día, una de cada diez personas, directamente o indirectamente, viven de la industria del transporte motorizado particular y sus actividades económicas conexas (para el caso de Santiago, la nada despreciable suma de 500 mil personas). Se desprende, entonces, cuánto se necesita una política pública que induzca esa reasignación de recursos económicos.

b) contradecir la a veces incorrecta hipótesis de que los problemas del presente sólo se solucionan con nuevas tecnologías. Acciones como pedalear y caminar, antiguas y saludables, son "técnicas" de transporte efectivas, más todavía si se comtempla el transporte intermodal: bici-bus, bici-Metro, bici-trenes de superficie, fundamentalmente.

c) llevar a que el ciudadano perciba (con todo lo que ello implica: oler, gustar, oír... en suma, sentir) esa "particular naturaleza" de lo urbano. La acción de transportarse en modos motorizados-herméticos (automóvil sobre todo) implica el encapsulamiento de las personas. De la vivienda al destino, y viceversa, encerrados, quizás con purificador de aire, sin ruidos de motores ni de la propia bocina, ¿sin importar acaso lo que sucede afuera, en ese afuera en donde "reside en movimiento", el peatón y el usuario del modo no-motorizado?

MFC

Santiago, 9 de junio, 1998.