Con alguna
tardanza, hacemos público un hecho extraordinario y, en cierto sentido, educacional.

Es junio de 1996. Con isócroma cadencia dos ciclistas pasan frente a un busto de Arturo Prat Chacón (héroe de la idea oficial chilena y antihéroe de las ideas oficiales peruana y boliviana).
¡Pero qué ven! ¡Don Arturo se ha puesto un casco de ciclista!
El par de pedaleros se acerca: “Ver bien para bien creer”, piensan.
¡Te-rri-ble impresión! Ahora el busto comienza a hablarles: “Usen el casco, bicicletudos. ¡Usen el casco!”.
-Así será, don Arturo -responde uno de ellos.
-Pero antes -añade el otro- póngase para la foto.
La moraleja es obvia. ¿O no?