Juegan blancas y ganan

 

NORMAS DE CABALLERO DEL AJEDREZ

Preferir la práctica del noble Ajedrez sobre cualquier juego de azar o naipes.

Buscar el Grial, o esencia del juego.

Hacer lo posible por difundirlo.

Honrar el ancestro material, sabiendo que fue diseñado hace miles de años por sabios caballeros.

Respetar al contrario agradeciendole la práctica del noble arte y el tiempo dedicado a la lid.

Saber asumir las derrotas con humildad.

Usar la razón, la meditación y la tolerancia frente a la intolerancia y la sinrazón.

Nunca retirarse de un torneo sin haber terminado cada una de sus lides.

Estrechar los lazos de unión entre todos los caballeros de la familia del Ajedrez.

 

TABLERO

Sesenta y cuatro instantes
De luz y de sombra

Donde nadie
Es invicto

Almas que han perdido
El don de servir a Dios

En el sueño
Les robaron el porvenir

 

CORCELES

Lo llevó a obrar la oscura noche,
Que hace dar de lo que no se tiene
Y tomar de lo que no hay.

El amigo que dormía despertó tras el ruido
que hicieron las figuras al caer de la bolsa.
Un trabajado madero lo aguardaba en silencio.

Las viejas piezas iniciaron la función
Ante esos ojos que no descifraban el rito,

Nada sabían de lances ni batallas.

Después de las palabras
Las manos simularon entender el misterio,
La mente fue presa de pasión y de locura,


Extático como arcano, el secreto
Fue demonio que exhibe un rostro,
Cabeza de hidra jamás segada.


Olvidaron sus cuerpos,
Persistió el deseo,
El recuerdo del día.

El corazón se agitó
Cuando un audaz corcel
Inclinó la victoria hacia el soberano,

Vuelve la noche y con ella algo perece,
Que desde el nacimiento aguardó el instante.

Queda la nostalgia de ese caos y de un orden
Donde azar es palabra, ignorancia que se cura.

Héctor Alvarez Castillo

Poemas de Zafiro, 1985-1988
Ediciones Ocruxaves & El barco ebrio

Buenos Aires, Argentina, 1988

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