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CAFÉ FILOSÓFICO

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03/04/2004 - Tema: "LA MUERTE" 

La muerte- su sentido como parte de la vida.

En el sentido común la muerte es la cesación de la vida o sea es algo que acontece a la vida misma, algo que es inherente a ella. Por lo tanto la muerte es algo que acontece a la vida y que marca su fin.
Encerrarse en esta definición no nos permitiría ir más allá en la indagación acerca del ser y sentido de la muerte.
La investigación filosófica acerca de la muerte es posible cuando hay una experiencia de muerte, lo que puede darse por dos vías:
1- Por la vivencia del propio envejecimiento, lo que no siempre conduce al reconocimiento del carácter ineludible de la muerte, sino solo a una consumación que puede ser indebida y que por un proceso lógico al final (desaparición.)
2- La experiencia se da en la contemplación de la muerte ajena, que lleva a la comprensión de que hay muertes, y al hecho de que la muerte es algo ligada a la existencia.
Estas dos experiencias conducen a la convicción del "tener que morir". Una meditación filosófica sobre la muerte no puede limitarse a tal reconocimiento.
La muerte humana se diferencia de las demás especies de muerte en que no es solo la consumación biológica, sino la desaparición del plano de la actividad de algo en que la existencia humana consiste esencialmente: su espíritu.
Al desaparecer el hombre, desaparece al propio tiempo la posibilidad que el espíritu siga realizándose en el cuerpo que ha muerto. Pero la memoria del muerto es ya un primer paso para la negación de la muerte afirmada.
El hombre es un "ser para la muerte", ya que la vida se dirige constantemente a la muerte. Por lo cual cuando la muerte sobrevive adquiere cada vida un sentido de completud. Sin embargo, la presencia o aparición de la muerte no es el perfecto cumplimiento del sentido de una vida, ya que la muerte puede sobrevenir truncando la vida antes de que esta se realice. Pero aun realizada la vida entera, la negación de la muerte que representa la pervivencia del muerto en la memoria prolonga el sentido de cada existencia humana, lo cual se va haciendo no sólo durante la vida, sino tan bien después de la muerte.
La actitud ante la muerte es primordialmente la actitud ante el sentido que tiene la muerte para esta prolongación de la vida y no sólo para la vida misma.
En los sistemas naturalistas, en el budismo y en el estoicismo, con la muerte hay una devolución del ser natural al gran todo de la naturaleza o del ser. En este caso la muerte es considerada sólo como una restitución y no como una cesación definitiva. Lo que cesa con la muerte es la individualidad, pero no la existencia.
Así ocurre con la vida budista sobre el Nirvana, que es la muerte definitiva, tras la condena de reencarnaciones, pero una muerte que es, al propio tiempo, supervivencia del ser, pues aumenta al ser.
Así sucede también con la idea estoica de la devolución del individuo a la naturaleza.
Esta filosofía de la muerte es una primera teoría de la supervivencia. Para el cristianismo lo que va después de la muerte es la supervivencia personal y por lo tanto "la vida verdadera". La vida terrenal aparece como una muerte de la que la llamada muerte libera al hombre por lo tanto la necesidad de la muerte aparece como la salida de una "vida mortal" y el paso a una "vida real", pues en ella no acontece ya ninguna muerte. O sea la vida eterna.
Según Unamuno (1864 - 1936), en la muerte se revela el misterio de la vida, su secreto, pero tal revelación resulta incompleta si no se añade a ella la idea de la muerte como un traspaso, ya sea al ser total o bien al reino de los espíritus, donde se sobrepone a la vida anterior una vida distinta que no necesita ya la revelación de una nueva muerte.
Por eso toda meditación acerca de la muerte rebasa siempre los límites de la experiencia del envejecimiento y de la muerte ajena y no es sólo una meditación de lo que la muerte significa para la vida, sino también de lo que significa para aquello que es una negación de toda muerte. En la filosofía de la muerte hay siempre cualesquiera que sean las creencias; desde el naturalismo hasta el espiritualismo, una filosofía de la inmortalidad.

 

La obra utilizada para el debate fue: "¿Qué significa todo esto?" de Thomas Nagel.

Todas las personas mueren, pero no todas concuerdan en qué es la muerte. Algunas creen que sobrevivirán a la muerte de su cuerpo, irán al cielo, al cielo, al infierno o a otra parte, se convertirán en espectros o regresarán a la Tierra en un cuerpo diferente, tal vez ya no como seres humanos. Otros creen que dejarán de existir, que el yo se apaga cuando el cuerpo muere; y entre quienes creen que dejarán de existir, algunos piensan que es un hecho terrible, y otros que no.

La cuestión de la supervivencia después de la muerte se relaciona con el problema mente-cuerpo. Si el dualismo es cierto, y cada persona consta de un alma y un cuerpo interconectados, podemos entender que sea posible la vida después de la muerte. El alma podría existir separada y tener vida mental sin ayuda del cuerpo: entonces podría abandonar al cuerpo cuando éste muriera, en vez de ser destruida. No podría tener la clase de vida mental de acción y percepción sensorial, pues depende de su vínculo con el cuerpo (a menos que se uniera a otro cuerpo), pero podría tener una vida interior distinta, quizá dependiente de distintas causas e influencias; por ejemplo, comunicación directa con las almas.

Permítanme pasar a otra parte del problema: qué debemos sentir respecto a la muerte. ¿Es buena, mala o neutra?...¿Deberías ver la perspectiva de la muerte con terror, dolor, indiferencia o alivio?
Obviamente, depende de lo que sea la muerte. Si hay vida después de la muerte, la perspectiva será tenebrosa o feliz dependiendo de dónde vaya a parar nuestra alma; pero la pregunta más difícil y filosóficamente interesante es qué debemos sentir sobre la muerte si es el fin. ¿Es terrible dejar la existencia?

Cuando piensas en tu propia muerte, el hecho de que todas las cosas buenas de la vida terminarán es ciertamente el motivo de pesar; pero eso no parece ser todo. La mayor parte de la gente quiere que haya más cosas de las que disfrutar en vida, mas para algunos la perspectiva de no existir es aterradora en sí, de un modo que no explica adecuadamente lo que se ha dicho hasta ahora. El pensamiento de que el mundo continuará sin ti, que te volverás nada, es muy difícil de aceptar.

No está muy claro por qué. Todos aceptamos el hecho de que hubo un tiempo antes de que naciéramos, en el cual todavía no existíamos, así que, ¿por qué habría de perturbarnos tanto la perspectiva de no existir después de la muerte? Pero de algún modo no se siente igual. La perspectiva de la inexistencia es aterradora, al menos para mucha gente, de una forma en que no puede serlo la inexistencia pasada.


 
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