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Anne Marie
Un
WebSite muy especial ...
Relato de una fantasía
Hola amor:
Sabes, después de leer tu e-mail me he puesto a
fantasear. He soñado con ofrecerte algo diferente, algo que no
sé si pudiera llevar a cabo en la realidad o sólo así, como
fantasía.
Hace días platicamos algo sobre gustos y me decías algo sobre
una amiga de tu ex- novia . . . en otra ocasión me dijiste que
te gustaban las fotos de lesbianas; y aunque a mí siempre me
han gustado los hombres, en esta fantasía, por darte el placer
que me inspiras con los sentimientos que has despertado en mí,
me he permitido soñar despierta . . .
Amor me de dejado llevar por la imaginación pensando en una
noche perfecta para los dos . . . o más bien diría que para
los tres
Sí, me he imaginado estando contigo, bailando música suave en
medio de un salón de baile de un hotel, después de beber un
buen vino. Sintiendo tu cuerpo pegado al mío, tus piernas
rozando las mías casi desnudas junto a la tela de tus
pantalones, pegándome más a ti con cada movimiento . . . al
mismo tiempo que mi cara huele tu cuello, rozándolo con la
nariz, dejando que tu olor despierte mis sentidos . . . qué
delicia sentir tu olor que va dejando entrar un calorcito en mi
cuerpo que se aprieta más al tuyo. Paso la punta de mi lengua
trazando un sendero desde tu cuello hasta el lóbulo de tu
oreja; me deleito con tu sabor, con el roce de tus cabellos haciéndome
cosquillas en la cara.
Mis manos no se pueden quedar quietas, se deslizan suavemente
primero por la tela de tu camisa, percibiendo el calor que emana
tu cuerpo, tu piel que es recorrida por mis dedos . . . me
excito totalmente con solo sentir tu calor, con tus brazos
estrechándome, con el sabor de tu piel, pero quiero más,
quiero acariciarte cada rincón del cuerpo con mi lengua, quiero
que te sientas el hombre más satisfecho . . . quiero hacerte
sentir algo de lo mucho que yo estoy sintiendo.
Te pido que regresamos a la mesa y pidamos la cuenta para
retirarnos a nuestras habitaciones. Vamos subiendo abrazados,
rozando nuestras piernas, besándonos intensamente mientras
lenguas juegan la una con la otra, y nuestras manos acarician
todo lo que pueden. Te saco la camisa del pantalón, siento
urgencia por deslizar mis dedos en tu espalda, en tu pecho, en
tu cabello . . . recorriendo con las yemas cada poro . . .
Bajo mi mano a la altura de tu cinturón y siento tu excitación,
esto realmente logra acrecentar, si es que lo creía posible, mi
excitación, mi deseo de tenerte dentro de mí, de saborearte,
de acariciarte.
Al entrar a la habitación hay una chica. No tengo idea de dónde
salió pero por su vestimenta es conocedora de las artes
sexuales. Realmente me cohibo mucho al principio, pero veo el
deseo en tus ojos, la picardía que los hace brillar. Ella se
acerca a ti y te besa en la boca, tú le respondes asombrado y
yo siento una sensación nueva y rara. Comienzo a pensar en lo
que sería para ti ser amado por dos mujeres a la vez, y sabes,
el solo imaginar tu cara de satisfacción al sentir dos lenguas
cubriéndote me hacen pedirle a ella que se una a mí para
saborearte.
Ella accede y me dice en voz baja un plan que se le ha ocurrido.
Así que nos acercamos a ti, vamos desnudándote lentamente . .
. una se ocupa de desabrochar cada botón de tu camisa, besando
cada espacio que va quedando descubierto . . . mientras yo tomo
la hebilla de tu cinturón con una mano y con la otra siento tu
muslo. Desabrocho tu pantalón, quiero sentir tu piel, muero por
probarla pero me contengo, te quito el pantalón y prosigo con
los zapatos y los calcetines. Acaricio tus dedos y voy subiendo
por tus pantorrillas hasta llegar a tu trusa. Mientras esta
chica besa tu espalda yo dejo entrar mis dedos por debajo del elástico,
buscando tu miembro que expide ya calor.
Terminamos de desnudarte y te llevamos al baño. Ya tenemos la
tina llena de agua tibia para que entres en ella. Es todo un
placer ver tu cuerpo desnudo . . . sabes, ansío tocarte, tomo
el jabón y comienzo a deslizarlo por tu cuerpo, enjabono cada
poro de tu piel mientras tú tratas de acariciarme a mí. Cuando
veo que estás bastante excitado llega la chica de nuevo y
procedemos a secarte con suaves toallas. Después te llevamos a
la cama y te acostamos boca arriba sobre ella.
Ella te dice que ahora no podrás moverte más, y que haremos lo
que queramos contigo. Tú prometes no mover tus manos ni tus
brazos, pero ella prefiere sacar unas suaves tiras de seda y te
ata tobillos y manos a la cama.
Yo voy al frigobar y saco una botella de champagne, fría,
burbujeante, deliciosa . . . así como el solo verte me hace
sentir . . . me siento muy sensual y quiero demostrártelo; así
que voy hasta ti después de abrir la botella y tomar unos
sorbos de una copa, dejo caer gotas sobre tu pecho, voy bajando
por tu abdomen y cuando llego a tu pene me ganan las ganas de
darle un beso, suave, como el aleteo de una mariposa.
Conforme voy dejando caer las gotas la chica va secándolas con
su lengua, le paso otra copa y deja caer más en tus tetillas,
las chupa suavemente primero y después comienza a succionar. Yo
veo como tu pene se mueve con cada succión, así que me acerco
a él y lo beso de nuevo. Paso la punta de la lengua por él,
remojo mis labios con la bebida y quedan fríos, algo que
sientes rico cuando los acerco a ti. Quiero saborearte
completamente, sentirte despidiendo el calor del deseo mientras
las dos usamos nuestras bocas para recorrerte.
Mi lengua comienza a acariciar la cabeza de tu pene que ahora
está roja de la erección y las uñas de mis dedos acarician
abajo de tus testículos, subiendo a estos para tomarlos
delicadamente en las manos. Al mismo tiempo mi lengua,
sincronizada con mis dedos comienza a bajar por tu miembro, te
humedece, te prepara para ser absorbido por mi boca. Tratas de
empujarlo por mis labios cerrados, como si fueras penetrándome
lentamente . . . y así lo siento . . . siento como va
invadiendo mi boca, como primero choca con los dientes que se
abren ante su magnificencia, ante ese sabor tan delicioso que
tienes. Abro más mi boca al tiempo que mi lengua recorre cada
parte que va introduciéndose y mis dedos siguen acariciando.
Dejo caer más líquido sobre tus testículos para chuparlos y
secarlos . . . más bien dejándolos más húmedos por toda la
satisfacción que estoy sintiendo. El deseo me consume y a ti te
consumimos las dos. Gaby sigue recorriéndote con su boca y con
sus manos, y tú no puedes sino sentir.
Te acariciamos de forma lenta y rápida, alternando los
movimientos de sus manos y boca con los míos. Sentimos como tu
cuerpo va tensándose por el deseo y cuando comienzan a salir
las primeras gotitas del transparente líquido de tu pene,
vuelvo mi boca hacia ellas y las esparzo en toda mi cavidad. Te
tomo con mis manos y te guío hacia lo más profundo de mi
intimidad bucal, dejo que vayas deslizándote lentamente y después
me retiro hasta que casi salgas completamente, entonces mi
lengua te acaricia y mis manos de nuevo te llevan hasta mi
garganta. Cada movimiento es más intenso, más rápido así
como los movimientos de tus caderas. Las dos estamos
completamente absortas en sentirte, en vivir cada uno de tus
movimientos, saboreándote . . . hasta que llegas al orgasmo, te
dejas ir en mi boca llenándola toda de tu esencia. No retiro
mis manos de tus testículos y pene, al contrario, los acuno en
ellas absorbiendo su calor. . .
Procedemos a desatarte pero no te dejamos levantarte.
Acariciamos de nuevo tu cuerpo comenzando por los dedos, masajeándolos
lentamente y después pasando la lengua por ellos. Al mismo
tiempo pies y manos, y comienzas a cobrar vida de nuevo. . .
sentimos como vas estremeciéndote, como halas a Gaby para
acercarla a tu miembro ahora erecto de nuevo, mientras a mi me
colocas hincada sobre tu cara. Tu aliento entre mis piernas me
hace estremecer.
Siento como me acercas más a tu cara, y con tu lengua comienzas
a explorar lo que tienes frente a ti. Tu bigote me hace
cosquillas, unas cosquillas deliciosas que me provocan tener una
mayor humedad . . . quiero que pases tu lengua por mis labios,
quiero sentir tu lengua recorriendo mis partes íntimas,
buscando mi clítoris . . . Acercas tus labios a mi clítoris,
lo besas, lo acaricias mientras buscas con un dedo la entrada a
mi vagina. Te recibo cálidamente pues me vuelven loca tus
labios, tu lengua que hace que tiemble de deseo ante tu boca y
tus manos. Deseo sentirte completamente, quiero que entres en mí.
Gaby sigue besando y succionando tu pene, te siento realmente
excitado, las dos queremos sentirte así que ella se hinca sobre
tu estómago y acerca tu erecto pene hacia su vagina. Mientras tú
me estás penetrando con tu lengua y tus dedos, a ella con tu
pene. Ella va dejándote entrar y salir, una y otra vez hasta
que tiene un delicioso orgasmo. Te llena de sus líquidos pero tú
sigues en pie. Y así lo deseo, deseo que me penetres llenándome
completamente.
Me pongo de espaldas a ti acercándote hasta que tu pene toca mi
trasero. Acercas tus manos a mis senos y comienzas a
acariciarlos. Me volteas y los llenas de besos, los acaricias
con uñas y dientes. Y de nuevo te doy la espalda poniéndome en
cuatro, abriendo mis piernas para recibirte. Entras de una sola
vez y te quedas quieto, dejando que me acostumbre a ti, pero ya
estamos muy excitados y el ritmo sube, sube llevándome hasta
las nubes; llevándome al mejor orgasmo de mi vida. Me siento
plena . . . Siento todo tu semen llenando mi vagina, tus testículos
rebotando contra mi piel, y la base de tu pene acariciando mi clítoris.
¡¡¡Qué delicia!!! Qué sensación más plena y hermosa.
Nos abrazamos y nos quedamos recostados en la cama. La chica ha
desaparecido pero nuestra plenitud no. He sentido tu orgasmo y sé
que lo has gozado igual que yo.