|
Sir
William Shakespeare - Comedias - Bruguera - Barcelona
1978
La
doma de la fierecilla - Acto Quinto - Escena Segunda - Una Sala en la casa
de Lucencio. La mesa está servida - Página 168/169
Blanca:
¿Creéis acaso que soy yo vuestro pajarillo? Si me perseguís con el
arco tenso, me pondré en otra rama. A godos os digo que seáis bién
venidos. (Blanca, Catalina y la Viuda Salen.)
Petrucho:
Me lo ha advertido ... ¿Lo veis, señor Tranio? Ese es el pájaro al que
apuntabais y no supisteis darle. Bebamos, pues, a la salud de todos estos
cazadores que tiran y fallan el blanco.
Sueño de una noche de verano - Acto Primero - Escena Primera - Atenas.
Una sala del palacio de Teseo - Página 200
Hermia:
Querido Lisandro ..., mañana estaré allí. Y te lo juro a pesar de que los
hombres han jurado mucho más que las mujeres han dicho, y a pesar de los
fuegos que hizo la rina de Cartago cuando vio como huían los traidores
troyanos. Te lo juro por las promesas que unen a las almas y las que
llevan al amor, por la candorosidad de las palomas de Venus, por el más
poderoso de los arcos de Cupido, y por la más segura y certera de sus
flechas. Te lo juro, mañana estaré donde me dices.
Sueño de una noche de verano - Acto Primero - Escena Segunda - Atenas.
En el interior de una choza - Página 193
Quince: La reunión será en la encina del duque
Bottom: No hablemos más; allí estaremos aunque se nos
rompan las cuerdas de los arcos. (Salen)
Nota: En la antigüedad, cuando se le hacía un encargo a
un soldado, solía excusarde dicendo que tenía las cuerdas de su arco rotas,
... cut bowstrings, como dice Shakespeare, de lo cual vino el proverbio:
"Cumpliréis vuestra palabra aunque tengáis rotas la cuerdas del
Arco". (página 263)
Sueño de una noche de verano - Acto Segundo - Escena Primera - En un
bosque en los alrededores de Atenas - Página 200
Oberón (Rey de las Hadas): Y fue en aquellos
momentos cuando... Ah!, tú no pudiste verle. Entonces vi a Cupido con
su arco que emprendía el vuelo para franquear el espacio que se
extiende entre la fría luna y la tierra. Y vi que, tomando como blanco
a una bella vestal que estaba sentada en uno de los troncos de Occidente,
lanzaba su flecha de amor con toda su fuerza y la mayor tensión de su arco,
como si hubiera querido herir cien mil corazones a la vez. Pero yo vi que la flecha
del joven Cupido, en su loca carrera, se perdía entre los húmedos
rayos de la casta luna, más allá del lugar donde estaba la virgen coronada,
que seguía, muy lejos del amor, sumergida y absorta en sus pensamientos. Sin
embargo, también vi donde caía el dardo de Cupido. Cayó sobre
una florecilla de poniente, que las jóvenes casaderas llaman
"pensamiento", otrora blanca como la leche y ahora de un rojo subido
por las heridas del amor. ...
Sueño de una noche de verano - Acto Tercero - Escena Segunda - En otra
parte del bosque - Página 219/220 Hermia: ¡Apártate de mi presencia, monstruo! ¿Apártate,
ser despreciable! No me obligues a rebasar los límites de la paciencia que la
dignidad reserva para toda mujer. Dime, ¿le has matado? ¡Maldito seas para
siempre en la memoria de los hombres! ¿Por piedad, dime la verdad! Y tú, que
ni a mirarle te atreverías, ¿le habrás matado mientras dormía? La obra de
un cobarde ... Un gusano, una víbora, hubiera hecho lo mismo. Has procedido
como una serpiente, aunque su dardo no está tan envenenado como el tuyo.
¡Tú eres una serpiente! ... Puck: Allá voy, y fíjate si soy veloz. Más que las
flechas de la ballesta de un tártaro. (Sale.) ....
Sueño de una noche de verano - Acto Quinto - Escena Primera - Una sala
en el palacio de Teseo - 219/220 Teseo: .... La saeta de metal ha dado ya las doce, y
los enamorados a la cama. Estas horas son para las hadas. Y temo que, por
haber perdido la noche, mañana no nos durmamos hasta muy tarde. Esta farsa
grotesca nos ha entretenido y hemos perdido el tiempo. Queridos amigos vamos a
dormir. Y para celebrar la solemnidad de este día, durante quince noches
seguidas continuaremos con estas fiestas nocturnas. (Salen).
Mucho ruido por nada - Acto Primero - Escena Primera - Ante la
casa de Leonato - Página 270
Beatriz: Aquí, en Mesina, se permitió fijar un cartel de
desafió retando a Cupido a tirar con su arco, y el loco de mi tío,
cuando leyó el reto, haciendo el papel del niño del amor, le desafió a
tirar a los pájaros. Pero, por favor, ¿a cúantos enemigos ha matado y se ha
comido en esta guerra? Decidme los que ha matado, porque yo me comprometí a
comerme todos los que matara. Nota: en inglés dice: at the flight, a tirar flechas (pág.
358) D. Pedro: Pues si Cupido no ha agotado en Venecia las flechas de
su aljaba, pronto vas a temblar. No te escaparás. (Pág. 276)
Mucho ruido por nada - Acto Segundo - Escena Primera - Una sala
de la
casa de Leonato - Página 294
D. Pedro: Pues entre los posible maridos que yo conozco,
aseguraría que Benedicto no es de los que se puedan desdeñar. Con justicia
he de hacer elogios de él, porque es de noble cuna, de un valor probado y de
una honradez reconocida. Ya os diré lo que habéis de hacer para que vuestra
prima le quiera. Y mientras tanto, con la ayuda de mis amigos, yo me
encargaré de que Benedicto, a pesar de su desdén y sus muestras de
desagrado, se prenda apasionadamente de Beatriz. Si conseguimos lo que me
propongo, Cupido perderá su crédito de buen arquero y su gloria será
nuestra, porque sólo nosotros seremos los dioses del amor. Venid conmigo
y os contaré lo que me propongo (Salen.)
............. |