-Todo empezó por el hecho de que el hombre, en contraste con su pariente
el mono, no lucha con los dientes, sino con las manos. Sólo los niños
pequeños muerden, tanto para atacar como para defenderse. Mientras el hombre
de valió únicamente de sus manos para golpear, apenas se daban casos de
muerte. Todo lo más, sucedía como en las novelas policíacas, en que se
pegan a gusto pistoleros y sabuesos. Pero un día, el hombre primitivo tuvo la
ocurrencia de salir de caza con estacas y piedras ... y acabó por pelearse
con otro individuo de su especie.
A Groll le cayó ceniza sobre la bata, pero él ni se dio cuente.
-El garrote y la piedra fueron al principio de las armas a distancia. Más
tarde aparecerían la flecha y la lanza, luego el fusil y, por fin, ya en
nuestros días, la bomba volante, el cohete intercontinental, la bomba de
bacterias y las armas tóxicas. Los adversarios se han ido apartando cada vez
más. El gesto de apaciguamiento o de sumisión ... esa mano abierta y sin
arma, que antiguamente se presentaba al enemigo ..., ya no se ve en ninguna
parte.
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