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* verdugo de sí mismo
Sin
cólera te golpearé
Y
sin rencor, tal matarife,
Como
en la roca Moisés,
Y
haré brotar de tus párpados,
Para
regar mi Sahara;
Las
aguas del sufrimiento.
Mi
deseo, hecho esperanza,
Flotará
sobre tus lágrimas
Como
navío que apareja,
Y
mi ebrio corazón
Redoblarán
tus sollozos
Como
tambor en la lid.
¿No
soy acaso un falso acorde
en
la divina sinfonía,
porque
me muerde y me sacude
esta
Ironía devorante?
Su
grito se escucha en mi voz,
Mi
sangre es su negro veneno,
Y
soy el espejo siniestro
Donde
esa furia se contempla.
Yo
soy la herida y el cuchillo,
La mejilla y el bofetón.
Yo
soy los miembros y la rueda,
Y
la víctima y el verdugo
Soy
el vampiro de mi sangre,
-
Uno de esos abandonados,
Condenados
a risa eterna
Cuya
sonrisa es imposible.
Charles Baudelaire